A cada Guzmán le llega su Rojas Paúl

Por Venezuela Real - 4 de Octubre, 2007, 13:07, Categoría: Cultura e Ideas

Temístocles Salazar *
Internet
Octubre 2007

La historia es maestra de la vida. Ella enseña que la reelección de caudillos siempre ha tenido resistencia en la sociedad civil. La historia de Venezuela es demasiado elocuente. Liderazgo más poderoso que el de Chávez lo tuvo Guzmán Blanco en el siglo diecinueve.

Fue Jefe indiscutido del Partido Liberal Amarillo, partido gobernante de entonces; fue Comandante en Jefe del Ejército que él mismo había creado a su medida; fue presidente de la República varias veces y dominó la política venezolana por espacio de 19 años, y fue ladrón destacado de los dineros públicos. Su liderazgo fue tan poderoso que arrebató y expropió conventos, templos y propiedades a la Iglesia católica.

Gobernó primero durante siete años (el "septenio"), se reeligió luego por cinco años (el "quinquenio") y reformó la Constitución para reelegirse cada dos años, y después de pasar vacaciones anuales en Europa, regresaba para ocupar de nuevo la Presidencia.

Hablaba hasta por los codos, sus palabras inundaban pueblos, aldeas y tropas. Vociferaba que él tenía que culminar su proyecto político, que haría de Venezuela una potencia, que el país sin él no valdría nada,"yo hago únicamente lo que quiero", decía, "los que a mí me sirven deben romper todos los vínculos para contraerlos sólo conmigo, que represento la patria de ahora y del porvenir", y si llegaran a destronarme, gritaba, el país se encendería en guerra y sangre. Los mismos argumentos de Chávez, el imprescindible. Pero a Guzmán Blanco, el todopoderoso, le salió al paso un Rojas Paúl, civilista, demócrata, habilidoso, culto, organizador de partido y enemigo de la reelección y la autocracia. Sostenía que la reelección "es una idea infecunda para la vida política moderna y a gastada en la historia". Eso lo dijo hace más de cien años, pero la gente no aprende, porque el hombre es el único animal que vuelve a caer en el error dos veces.

Guzmán Blanco, que se sentía presidente continuo e indefinido, fue destronado, derrumbado, por Rojas Paúl, y cuando creyó Guzmán que el pueblo iba a salir en su defensa, salió más bien a festejar y destruir sus estatuas y retratos. Al pobre Guzmán, que pensaba seguir gobernando al país los últimos años de su vida desde un chinchorro de su solariega casa de Antímano, como piensa Chávez hacerlo desde la orilla del Capanaparo, no lo dejaron entrar más nunca a Venezuela y se murió hablando pendejadas de revolución y en la mayor soledad política. Rojas Paúl, después de derrocar a Guzmán, asumió la Presidencia por sólo dos años (1888-1890) y se fue dando una lección de alternabilidad demócrata como jamás se ha visto en Venezuela, digno de un admirador de Bolívar como él.

Las coincidencias deesta historia con la actual coyuntura que vive el país es pura casualidad, pero a cada Guzmán le sale su Rojas Paúl. La historia es maestra de la vida

* Prof. Jubilado ULA-Táchira. Militante del Partido Comunista de Venezuela





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