FRANCISCO RIVERO : "Aquí la gente llega al poder y se instala en un sillón de cuero"

Por Venezuela Real - 7 de Octubre, 2007, 10:47, Categoría: Política Nacional

HUGO PRIETO
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07 de octubre de 2007

El debate sobre la reforma constitucional, de acuerdo con Francisco Rivero corre el riesgo de quedarse "en lo que se escucha en televisión, en toda una discusión de tipo formal, que no va a los problemas". Una estrategia ineficaz, entre otras cosas, porque está imbuida de "pura burocracia"; para ser más claros y contundentes: "burocracia en el sentido ideológico, en el sentido lingüístico, en la terminología y el mensaje".

En esta carrera que se aproxima a su recta final, la capacidad de comunicación de Hugo Chávez, se afianza constantemente a referencias muy concretas, a problemas de fondo, a partir de los cuales refuerza "propuestas jurídicas o políticas, con una nomenclatura específica y con un lenguaje propio".

Esta es la reforma constitucional vista desde el prisma mediático, pero en la vida cotidiana es otra cosa y su significación política es una verdadera caja de Pandora que podría desembocar en algo peor a lo que "se convirtieron los partidos políticos en Venezuela". El fortalecimiento del Estado y del poder central abre la posibilidad de que "la sociedad se convierta en algo tutelado" y por ese camino, "vamos a una reedición, posiblemente, mayor de lo mismo".

Rivero cree que esa opción "no está en el ánimo del Presidente, pero el problema es que él asume un modelo (el socialismo del siglo XXI) que es indefinido y abierto y valora lo que fue Rusia, China, Vietnam y lo que es Cuba y claro, eso a la hora de actuar, puede decidir que se cierren las compuertas y de algún modo se controle más a la sociedad por razones de seguridad, de estabilidad o de control político". Son tantos elementos que se mezclan que "el poder termina definiendo a la revolución y no la libertad". Es un peligro "eterno", que bajo el socialismo del siglo XX se resolvió "con paredón y guillotina".

Actualmente, "no creo que estemos a las puertas de una tragedia; no lo veo así, veo posibilidades auténticas de transformaciones importantes y de apertura de cauces por gente que aún no tiene voz, que aún no es visible, pero que crece en esos cauces". El futuro tiene forma de incógnita imposible de eludir.

El país está frente a la reforma constitucional. ¿Se trata, una vez más, de insistir en el fracaso o a partir de ese punto se podrán sacar cuentas?
La autoridad de Chávez, que es la persona que ha iniciado esta etapa, obedece a la necesidad de impulsar un cambio. El régimen anterior, a mi juicio, se había convertido en una cosa tan frívola, tan absolutamente estúpida, que era imposible que subsistiera por mucho tiempo. Bueno, se derrumbó. Chávez respondió a esa situación. Al término de un modo, de un estilo, no digo de unos principios que quizás eran los ideales no cumplidos o no reconocidos por esa sociedad, llamémosla puntofijista, pero él fue el único que captó y respondió. En eso, Chávez tiene una representatividad política que no la tiene ningún otro político en Venezuela. Ninguno reconoce que fueron ellos los que condujeron a ese derrumbe.

Ahora resulta que son las víctimas, como dice Ramos Allup "Chávez es el culpable de todo". Es una estupidez. Pero eso corre y tiene autoridad en un sector opositor. Eso te dice el nivel de inanidad de las figuras públicas que declaran en los medios.

¿Votar o no votar, qué piensa?
Yo votaría; hay que votar, hay que asumir esta cuestión. El no votar también es una palabra y tiene una significación. Pero si no es masivo y mayoritario pierde sentido. La abstención tiene valor cuando agarra el cuerpo social en su totalidad. Marthin Luther King tuvo éxito en Estados Unidos porque mucha gente se sumó a la no violencia. Había, además, un discurso y una comprensión de lo que se estaba viviendo y lo que significaba el no votar en ese contexto. Pero si son los de siempre los que no van a votar y el discurso se reitera y los personajes son los mismos... pues ganó la mayoría, ganó la mayoría y adelante. A llamar a María, eso va a ser la misma cantinela que hemos visto, estéril y completamente boba. En el fondo no se asume el problema de la sociedad venezolana: tres cuartas partes de la población vive con una mano adelante y otra atrás.

El gran problema de Venezuela es la pobreza, la exclusión ¿Qué ocurre con la política? ¿Acaso no es para asumir esa realidad?
Lo que entendemos por política, posiblemente, lo devora la riqueza. Chávez embiste contra las Hummer, el whisky y la ostentación que hacen funcionarios del gobierno que jamás tuvieron esos medios y recursos. Lo primero que ve es que ya están rodeados de una parafernalia de riqueza, de bienestar, de poder, de estética reconstructiva, bueno vale, así no hay manera de hacer nada. Pero aquí no ha habido sanciones tampoco. En toda mi vida de adulto, y yo tengo 67 años, nunca he visto un solo caso, excepto el de Carlos Andrés Pérez, y eso cuando ya estaba de salida, prácticamente insignificante y sin efectos éticos en la sociedad. En el fondo es una carencia de cultura, no digo libresca y académica, sino de sentido de la propia dignidad y de los propios compromisos con una sociedad necesitada.

Aquí la gente llega al poder y enseguida se instala en un sillón de cuero. Es una vaina despreciable completamente.

¿Que después de nueve años Chávez haya descubierto que sus seguidores andan en la revolución del whisky, en la revolución de la Hummer, no le parece algo tardío?
Sin duda. Yo le diría al Presidente que tiene que tener, de entrada, otro equipo. Tiene que tener otro tipo de hombres en su entorno, si efectivamente, se pretenden cambios sustantivos, que queden como un ejemplo y que tengan fecundidad por esa misma razón. Aquí no hay un político que ejerza su cargo sino es por Chávez. Todos esos gobernadores, todos esos jefes civiles, aparte de los ministros, de los gobernadores, de los diputados a la Asamblea Nacional, todos dependen de él, porque el pueblo ha votado es por él. Chávez se debe a unas sanciones pero draconianas. Yo lo haría y pienso que cualquier ser humano responsable lo haría. Eso es, desde luego, peligroso, pero es ineludible, porque de lo contrario todo se hunde otra vez en lo mismo, en una jerga política, en una ideología aérea.


Finalmente descubrimos que somos un país más rural que urbano, a pesar de la metáfora de las ciudades, en el que el paternalismo y el autoritarismo, que son taras campesinas, subsistente con un arraigo sorprendente. ¿Cómo se rompe el paradigma?
El socialismo tradicional intentó reventar eso con paredón, a plomo limpio. Lenin fue eso, Mao fue eso, Ho Chi Min fue eso y Castro también. Esa es la escuela, ese es el método, ese es el proceder. Y todo eso en nombre de la revolución, del bienestar, de la felicidad y la construcción del hombre nuevo. Es algo para meditar: ensalzar el socialismo tradicional, por decir algo, es muy superficial y frívolo, porque el socialismo que conocemos, que fue el del siglo XX, fue un acontecer dramático, aquello fue una guillotina, y sin guillotina no hay revolución. El otro elemento de cambio, que es un hecho verificable, es el capitalismo, pero su historia, a su vez, es dramática. Un gobernante debe acabar con latifundios, porque están ahí, debe acabar con privilegios y monopolios, lo tiene que hacer.

Ahora, el problema no es ése, ése es el lado fácil, obvio, del asunto. El problema es cómo generas otra conducta, otra cultura, porque estamos sujetos a imposiciones de ese mundo campesino (...); hay que propiciar elementos de estimulación que abran horizontes, que den pautas de orden, de jerarquía, de valor, de estructura y de unidad, porque esa es otra: se vive sin pautas.

¿Quién va a propiciar los cambios en una sociedad acostumbrada a no pensar y a exigir resultados inmediatos?
No mucha gente, sin duda. Las personas más sensibles a ese problema, los elementos menos mediatizados por fórmulas ideológicas, sean neoliberales o socialistas en cualquiera de sus versiones. Puede que no sea una multitud, puede que sean muy pocos, pero lo básico es que entiendan el problema. Puedes tener a una persona de muy buena voluntad, pero si no entiende, no puede, por supuesto, asumir responsabilidades en una institución que represente un curso de acción, un cambio, porque degenera en el whisky, en las Hummer, en el sancocho. Tienes que atraer a otras personas, para empezar un trabajo que es de largo aliento, que en el fondo es crear un país e infundirle un alma a la sociedad.

Aquí hay grandes expectativas con la creación del Poder Popular, una instancia en la que podrían imbricarse las políticas públicas que rompan el viejo modelo cultural ¿La reforma constitucional acelera o aborta ese proceso?
Partamos de que hay muchas limitaciones.

Al ver las reuniones de Chávez con la gente que viene del campo, con todo lo que son las cooperativas, a parte de que funcionen o no; es decir, de la operatividad del modelo, adviertes que hay calidad humana y la hay por caudales. Hay sectores de la población que en el fondo piden una guía, un apoyo, una pauta y la posibilidad de actuar y asumir. Eso puede ser una fuente para que la gente pueda encontrar y proponer cauces. ¿Qué puedo hacer yo con 20 millones de bolívares? ¿Meterlos en un banco y sacar de ahí? Un hombre que ha tenido acceso a la educación, no necesariamente sabe hacer empresa. Se necesitan un seguimiento, una asistencia para que esos proyectos funcionen. Ahí radica el problema, porque puede haber una manipulación de un intermediario a nivel técnico.

¿O a nivel político?
O a nivel político, porque en el fondo los que vayan ahí como técnicos tienen una función política en última instancia. Y si eso sucede va hacer un desastre; va hacer a más corto plazo y de una manera más dramática lo que se convirtieron los partidos políticos en Venezuela: un hervidero de oportunismo y de intereses que degradaban, más que ayudaban, a que el individuo alcanzara un sentido de ciudadanía, un sentido de lo que es un orden civil o una legalidad establecida o unos valores morales, jurídicos o políticos; más bien lo que hacían era prostituir al que llegaba de buena fe y al que persistía de buena fe lo excluían.

¿Qué debilidades y que fortalezas advierte en la propuesta del Presidente?
El papel del Estado y del poder central se acrecienta. La sociedad está como supeditada al Estado y podría convertirse en una sociedad tutelada. De nuevo en un aparato político e ideológico ni siquiera en un sentido negativo, pero sí en uno que pauta, pesa y determina la vida que en el fondo se manifiesta en la sociedad. Lo primario no es el Estado, lo primario es la vida del hombre en sociedad y por consiguiente las relaciones humanas fundamentales: la familia como quiera que se estructure, el grupo social como quiera que se estructure y eso es lo originario. Y eso es lo que hay que potenciar en sus virtudes.

 REGISTRO VERBAL
¿Para que sirve la filosofía? ¿Acaso como fuente de conocimiento para trabajar, haciendo los arreglos pertinentes, en la redacción de un periódico o en el departamento creativo de una agencia de publicidad?
"Para responder a esa pregunta", afirma Francisco Rivero, "hay que distinguir entre dos tipos de bienes que el hombre puede querer o buscar. Uno: bienes útiles. Es decir: un cenicero, una silla, una mesa, un avión, un telégrafo, que tienen un valor instrumental y sirve para alcanzar un efecto determinado y preciso, bienes que refieren al mundo del poder, porque adquieres capacidad de acción y realización; y dos, bienes que tienen un valor intrínseco en sí mismo, que no son medios para obtener otra cosa. La amistad, por ejemplo, la justicia, la vida.

¿Para qué sirve la vida? "Bueno, vale, para nada. No tiene valor instrumental. Tiene valor en sí misma, tiene significación en sí". ¿La amistad para qué sirve? "Esencialmente para nada. Es un bien libre de todo condicionamiento, porque en el momento en que la condicionas o la subordinas a otra cosa que no sea ella, la destruyes. Son bienes que fecundan la vida".

Reflexionar y discernir para establecer la diferencia entre un bien que tiene un valor instrumental y otro que tiene valor en sí mismo es el punto de partida y el acervo de la filosofía. "Se funda en la percepción, en la significación de un referente que se manifiesta y te despierta el preguntar, el buscar, el acercarse".

Se ha dicho hasta la saciedad que la filosofía sirve, entre otras cosas, para cambiar la vida, nada más y nada menos. Pero si la vida, vista como un bien, carece de valor instrumental ¿Qué sentido tiene cambiarla?

"Porque hay que captarla", responde Rivero. "Si no la captas, la vives sin conciencia; no la disfrutas, no la posees; la vives como alguien que va por la calle con un palo de ciego; ese captar la enriquece, te da ojos para ver y caer en la cuenta de la significación que tienen muchas cosas; en realidad es un cambio cualitativo que refiere a la vida misma; sin ese cambio, la vives como algo estéril... o `como una mala noche en una mala posada’, según Santa Teresa; o como `un ámbito sin sentido, de irracionalidad y de violencia’ , según (Thomas) Hobes". Parece que un filósofo, por naturaleza, es un subversivo. "Sí, hasta de sí mismo".


PERFIL
Francisco Rivero
nació en Caracas. Tiene 67 años.

Estudió Filosofía
en Harvard. Hizo un Postgrado en la Universidad de Georgtown (Washington) y un doctorado en la Universidad Católica de Milán.

Ha sido profesor
de la Universidad Simón Bolívar, del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela y actualmente da clases en la Universidad Metropolitana.






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