El BIV tiene alta morosidad y la Sudeban reconoce su lamentable situación

Por Venezuela Real - 10 de Octubre, 2007, 14:23, Categoría: Economía

BLANCA VERA AZAF
El Nacional
10 de octubre de 2007

Un historial de pérdidas

Hay instituciones que no tienen dolientes. Las estructuras erigidas para fortalecer el músculo financiero del Estado suelen convertirse en excusa para desembolsar recursos sin control. Sobreviven bajo una perpetua agonía que, de vez en cuando, es aliviada gracias a la inyección de dinero fresco, proveniente de las arcas del Estado. Sin embargo, funcionan sin misión o visión, y es ese su peor designio. El Banco Industrial de Venezuela, creado en 1974, ha corrido esa suerte.

Ningún gobierno se ha atrevido a liquidarlo, unos por razones políticas otros por conveniencias financieras, pero siempre ha servido como caja chica de muchos y financista de pocos. Expedientes en la Contraloría General e informes en la Asamblea Nacional así lo confirman.

Malos augurios Desde que el presidente Hugo Chávez llegó al Gobierno el banco ha tenido ocho presidentes y un historial de pérdidas financieras que suele solucionarse con inyecciones de capital y no con el saneamiento de sus cuentas.

La renuencia del Ministerio de Finanzas de reinyectar recursos desde hace más Un historial de pérdidas de tres años no es más que una muestra de lo poco interesado que está el Estado en seguir manteniendo a esta institución. El primer paso para su liquidación lo dio el ex ministro Nelson Merentes; sin embargo, su salida del despacho detuvo el proyecto.

Las pérdidas que se muestran en los balances consolidados de enero a agosto alcanzan los 45 millardos de bolívares y la morosidad desde que el actual presidente, William Garrido, tomó posesión –en mayo– pasó de 9,4% a 14,8%.

Como dato curioso, Garrido fue desincorporado del BIV en 2005, se desempeñaba como gerente de Recursos Humanos. Regresó después de que fuera recomendado por el actual viceministro de Finanzas, Rafael Isea, quien cuenta entre sus asesores a la esposa de Garrido, Rosalba Castillo.

No hay señales de que el Ejecutivo pretenda auxiliar a las entidades públicas; de hecho, en el proyecto de reforma de la Ley de Bancos –parte de la Ley Habilitante– se establece una reorientación de la banca del Estado. La propia Superintendecia de Bancos ha reconocido la situación lamentable de la institución, y fuentes extraoficiales han señalado que se estudia la liquidación del BIV para que sea absorbido por el Banco del Tesoro, organismo al que le ha costado mucho crecer a la velocidad que se requiere, debido a la misión que se le ha encomendado: centralizar todos los recursos del Estado.

De ser así, el Banco del Tesoro se haría con las más de 70 oficinas que tiene el Industrial, pero también tendría que liquidar o absorber los 20 sindicatos que tiene la entidad.

Saco roto El Banco Industrial ha recibido dos inyecciones de recursos en 8 años: una por 50 millardos de bolívares en 2001, aprobada por la Asamblea Nacional, y otra por 30 millardos de bolívares, en 2006, autorizada por el Banco Nacional de Desarrollo (Bandes). Este último desembolso se encontraba en un fideicomiso en el Banco del Tesoro y nunca fue utilizado, por lo que fue devuelto al Ministerio de Finanzas en mayo.

En 2005 el Ejecutivo aprobó 50 millones de dólares para la creación de la filial del BIV en Cuba y otros 25 millones fueron aportados por el Bandes para la compra de una institución financiera en Bolivia, aún sin concretar.

El BIV cuenta además con dos sucursales, una en Nueva York y otra en Miami. Sin embargo, se desconoce el estado financiero de éstas, pues la actual administración no ha publicado balances; lo mismo sucede con la de Cuba.

Van ocho Cuando Chávez asumió la Presidencia llamó a Fernando Álvarez Paz para que formara parte de su gabinete económico como presidente del Banco Industrial. Dos años después, un escándalo por supuestas irregularidades en el otorgamiento de créditos lo separaría del cargo y fue sustituido por Jorge Castillo.

La gestión de Castillo no corrió con mejor suerte, pues en mayo de 2002, días después de su renuncia, la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional abrió una investigación por irregularidades en la entidad. Para ese entonces, los balances del banco reflejaban pérdidas por 86,3 millardos de bolívares, cifra que fue superada por el siguiente presidente Luis Orozco, pues en su administración éstas sumaron más de 300 millardos de bolívares.

Leonardo González Dellan, cercano a Copei, fue nombrado presidente del BIV en noviembre de 2002, pero salió en julio de 2004. Para entonces la morosidad llegaba a 49%.

Una junta provisional encabezada por Arné Chacón (hermano de Jesse Chacón) tomó las riendas del banco, y cuando se daba por hecho su nombramiento, fue sustituido sorpresivamente por el general Carlos Montes Estrada, quien procedió a realizar algunas transacciones, como la compra de notas estructuradas (un combo de bonos) que luego vendería su sucesor Luis Quiaro sin la buena pro de la Sudeban, y por lo cual este último tiene orden de captura.

Pero no fue este episodio, pues la administración actual se ha hecho merecedora de fuertes críticas por parte de la superintendencia, a lo que el presidente del BIV ha respondido con el anuncio de un plan de reestructuración del banco.

Sobre las nuevas pérdidas, Garrido se ha limitado a decir que se deben al mal manejo de la cartera de microcréditos de la gestión anterior.

Por lo pronto, la paciencia de la Sudeban parece haberse agotado y el Bandes no tiene previsto inyectarle un solo bolívar más al BIV. Lo incómodo que resulta la existencia del Industrial es ahora más que una sospecha.





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