"La Disip me quiere matar"

Por Venezuela Real - 14 de Octubre, 2007, 12:59, Categoría: Seguridad/Inseguridad

JORGE CHÁVEZ MORALES
Ultimas Noticias
14 de octubre de 2007

Experticias realizadas por el CICPC demuestran que Carlos Castro no accionó ningún arma la noche de su muerte
El silencio de las autoridades generó dudas y malestar. A otro detenido lo torturaron y le robaron dinero y una cadena

Cuando el tío de Carlos Castro, José Luis Quezada, leyó el mensaje que su sobrino le envió a su celular, quedó paralizado: "dile a mi tía que se apure que la Disip me quiere matar". De inmediato llamó al número, y al escuchar una voz diferente a la de Carlos le pidió que cuidara y protegiera a su sobrino porque era un muchacho sano. No alcanzó a decir más porque al otro lado de la línea telefónica, una voz ronca le trancó el teléfono no sin antes gritarle: "qué Carlos un coño".

José Quezada sintió un terrible presentimiento que se agigantó cuando otros dos sobrinos, Esmir y Estarky Colina, lo llamaron para decirle que habían recibido mensajes similares de Carlos en sus teléfonos.

¡Ayuda por favor! Era las siete de la noche del 20 de septiembre y Carlos, quien había sido detenido por una patrulla de la Disip, en un momento de descuido pudo enviar cinco mensajes clamando ayuda a sus primos y tío. A las 8.20 de la noche fue llevado al Hospital de Coche, donde su cadáver fue ingresado con el mismo número de su cédula pero con el nombre cambiado. Había muerto por la bala disparada por un fusil que le atravesó la cabeza. También presentó heridas de bala en un brazo y una pierna.

Fue acusado de haberse enfrentado a tiros con funcionarios de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), luego de haber participado en el asesinato del inspector de ese cuerpo policial, Javier Hidalgo Mejías (30), cuando una banda de jóvenes intentaron asaltar una buseta.

Carlos trabajaba en una cristalería con otros tres familiares más y fue detenido cuando se dirigía a su casa.

Mala suerte.

Según un comisario del Cicpc que habló bajo condición de anonimato, el joven asesinado tuvo la mala suerte de subir a la buseta en el mismo lugar en el que lo hicieron los delincuentes y, como el carro estaba lleno, se quedó en la puerta, lo que hizo que otro funcionario de la Disip que también viajaba en el transporte público creyera que formaba parte de los atracadores. Sin embargo, ningún testigo lo reconoció como tal.


Las investigaciones posteriores determinaron que Carlos Castro Quezada no disparó ningún arma de fuego antes de ser asesinado por miembros de la Disip.

Los resultados de las experticias realizadas por la División contra Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) son contundentes y ya están en poder de Jean Carlos Castillo, Fiscal 126 con competencia en derechos fundamentales.

Según los Análisis de Traza de Disparo (ATD) en la ropa y brazos de Carlos Eduardo Castro Quezada, de 21 años, no se encontró rastros de nitrato de potasio ni tampoco nitrato de amonio, sales que componen la pólvora.

Entonces surge la pregunta: ¿Cómo es posible que a una persona a quien se acusa de haber sostenido un enfrentamiento a tiros con miembros de la Disip no se le haya encontrado ni una pizca de pólvora en su ropa ni en sus brazos? Queremos la verdad. "Lo único que pedimos es que se haga justicia y que se sepa la verdad. No podemos permitir que se manche el nombre de mi único hijo haciéndolo aparecer como un delincuente. A Carlos Eduardo lo asesinaron sin ningún miramiento, y quienes lo hicieron deben pagar su culpa ante la justicia", reclamó José Castro, padre de la víctima.

que participaron en la detención de Carlos Castro, aseguraron que cuando buscaban a los asesinos del inspector avistaron al joven y que éste se les enfrentó a balazos.

Para apoyar su versión los funcionarios que pertenecen a la Dirección de Comandos e Intervención de la Disip, entregaron un revólver calibre 38 con tres conchas percutidas y aseguraron que Carlos Eduardo se había enfrentado a ellos con esa arma.

Tortura.

Pero la acción de los Disip no sólo se centró en contra de Carlos Castro, sino que también detuvieron a Luis Luna, un ex funcionario del Cicpc, a quien torturaron hasta fracturarle cuatro costillas buscando que se inculpara en el homicidio del funcionario Javier Hidalgo Mejías.


Luis Luna fue detenido en la avenida Leonardo Ruiz Pineda, en San Agustín del Sur, a las 8:30 de la noche del mismo día del asesinato del disip.

"Los funcionarios me detuvieron junto con otras personas. Me golpearon y cayeron a patadas. Además me robaron el dinero que tenía: 237.000 (Bs.F. 237), y una cadena de oro. Sólo me dejaron marchar a las 2:30 de la madrugada. Me preguntaban sobre el resto de una supuesta banda. Mientras estaba detenido falleció el joven Carlos Castro en un enfrentamiento", relató.

Silencio oficial.

Aunque la incongruencia entre los hechos y el informe oficial de los funcionarios de la Disip era más que evidente, no fue sino hasta hace muy pocos días que la Disip por fin envió las armas de los efectivos que participaron en los hechos a la División de Balística del Cicpc.

Sin embargo, frente a este hecho, el silencio oficial ha sido muy marcado y, en cierto modo preocupante, ya que nadie ha querido hablar sobre el tema y ni siquiera se ha hecho público el nombre de los funcionarios implicados.

Mientras tanto, una familia destrozada por el dolor clama y suplica que se haga justicia y se castigue a los responsables.

"Dios mío, si en verdad eres justo, que al fin se sepa toda la verdad y que el nombre de mi hijo quede limpio", suplicó con lágrimas en los ojos, José Castro.

"QUERÍAN OCULTAR EL CRIMEN DE MI HIJO PARA QUE QUEDE IMPUNE"

El testimonio de José Castro, padre del joven asesinado, expresa muchas interrogantes que las autoridades deberán investigar y responder. "Ellos querían que su crimen quedara impune porque cuando llevaron el cadáver de mi hijo al Hospital de Coche, lo ingresaron con el número de su cédula, pero con un nombre cambiado. Yo creo que hay complicidad en el propio hospital ya que un grupo de enfermeras tenía la cédula de mi hijo y sabían perfectamente cómo se llamaba. Lo que en realidad buscaban es confundirnos para que se demorara su identificación y así quedara su crimen impune. Era nuestro único hijo, su madre Eduarda Quezada tuvo un tratamiento de siete años para poder concebirlo y, ahora, sin ningún remordimiento nos lo han arrebatado, matándolo impunemente. ¿Qué vamos a hacer? ¿A quién vamos a recurrir? Presidente Chávez, usted es padre y por ello le pedimos que nos ayude a que los culpables reciban sanción".

MASACRE DE KENNEDY

Condenas que van desde los 18 a 30 años, fueron las aplicadas a 23 agentes que resultaron responsables por la masacre de Kennedy, ocurrida en la noche del 27 de junio de 2005. En esa oportunidad, funcionarios de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) asesinaron a tres estudiantes universitarios e hirieron a otros tres. La acción comenzó con la inmediata detención de los involucrados y el inicio de una investigación que concluyó con acusaciones a efectivos de la DIM y otros cuerpos policiales, y la posterior sentencia





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Octubre 2007  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31     

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog