a Manuel Álvarez Tardío: "Una Constitución ideologizada impone la tiranía de la mayoría"

Por Venezuela Real - 29 de Octubre, 2007, 17:35, Categoría: Política Internacional

JUAN FRANCISCO ALONSO
El Universal
29 de octubre de 2007

Entrevista a Manuel Álvarez Tardío, profesor de historia de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (España)
"Una Constitución de partido tendrá una vida limitada al tiempo que quienes la redactaron estén en el poder"

Las constituciones en cuya letra y espíritu se observa una clara tendencia ideológica están condenadas a durar el mismo tiempo que permanecen en el poder los grupos que las aprueban. Sin embargo, durante su vigencia la convivencia se hace difícil, pues aquellos sectores que no se sienten amparados por el texto fundamental buscarán gobernar, muchas veces sin importar los medios, para sustituirlo.

La advertencia la formuló el profesor de Historia del Pensamiento de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid Manuel Álvarez Tardío, quien ha estudiado los procesos que culminaron con la redacción de las constituciones españolas de 1931 y de 1978. La primera rigió durante la II República (1931-1936) y para no pocos estudiosos contribuyó al estallido de la Guerra Civil (1936-1939); mientras que la segunda reestableció la democracia alternativa y sentó las bases del progreso económico.

-Expertos afirman que la Constitución de 1931 fue sectaria. ¿Por qué se dice esto?
-La Constitución de 1931 no fue el fruto de un acuerdo amplio entre los diferentes sectores de la política española. Por el contrario, fue una imposición de un sector entonces mayoritario, en el que predominaban los grupos de izquierdas. Estos grupos estaban convencidos de que, una vez suprimida la Monarquía, la República tenía que responder a las demandas de cambio radical de la política, la sociedad y la estructura económica del país. Esa orientación ideológica se plasmó en varios artículos de la Constitución e impidió el acuerdo con la derecha mayoritariamente monárquica, católica y antiliberal, que estaba dispuesta a convivir dentro del sistema y a competir por el voto. Una Constitución de partido siempre tendrá una vida limitada al tiempo que estarán en el poder quienes la redactaron.

-¿Qué establecía esa Carta Magna que era inaceptable para la derecha?
-Esa Constitución recogió la mayor parte de lo que hoy día consideramos derechos fundamentales (libertad de expresión, de reunión y propiedad), también estableció un régimen parlamentario, con una Cámara elegida por sufragio universal; y reconoció el pluralismo político representado por los partidos. Ahora bien, todo eso fue acompañado por lo que (José) Ortega y Gasset denominó 'cartuchos detonantes' que suponían, en la práctica, una grave restricción de algunos de esos derechos para una parte de la sociedad. 

La Constitución limitó la libertad de enseñanza, dio amplios poderes al Ejecutivo para controlar los derechos de culto y manifestación de los católicos; y estableció recortes no consensuados al derecho de propiedad individual, pues admitía la posibilidad de 'expropiación forzosa por causa de utilidad social', incluso sin indemnización si una ley así lo establecía. 

-¿Esa Constitución contribuyó a la Guerra Civil?
-La Guerra Civil no comenzó por culpa de la Constitución de 1931. En la historia nada está predeterminado y cualquier salida es posible. De haber ocurrido, por tanto, que una revisión conservadora de aquella Constitución, debidamente pactada con parte de la izquierda, hubiera sido posible la consolidación democrática en 1935. 

Lo que de verdad contribuyó al comienzo de la guerra fue el clima de violencia política promovido por los partidos de izquierdas y los sindicatos, especialmente el anarquista, así como la deslegitimación del adversario hasta tal extremo que polarizó la sociedad española de forma casi irreversible. Finalmente, fue decisivo, en la primavera de 1936 la inacción del gobierno de (Manuel) Azaña frente a la violencia prerrevolucionaria; y del otro lado, los conservadores empezaron a renunciar en masa a la confianza en la República, apoyando una solución de fuerza proveniente del Ejército. 

-¿En qué se diferenció el proceso constituyente de 1931 y del ocurrido en 1978?
-La discusión del texto constitucional de 1931 vino precedida de unas elecciones en las que estaba muy reciente la caída de la Monarquía y en la que los grupos conservadores no estaban organizados ni sabían cómo reaccionar ante el nuevo régimen. Eso se tradujo en una Constituyente donde había una representación escasa de los conservadores y una mayoría amplia de izquierdas. Lejos de buscar el consenso en materias polémicas, los principales grupos de la izquierda decidieron que la Constitución debía reflejar su concepto de democracia como proceso revolucionario. 

En 1977, por el contrario, el debate constitucional llegó después de un período de diálogo fructífero entre el gobierno reformista de Adolfo Suárez y la oposición, con el Rey (Juan Carlos) como jefe del Estado con amplios poderes. Aunque la centroderecha y derecha tenían mayoría en el Parlamento, no impusieron 'su' modelo Constitución y el contenido de ésta fue negociado durante meses, alcanzándose un texto realmente ambiguo en algunos temas, con el que no todos estaban plenamente de acuerdo, pero que a todos satisfacía.

-En Venezuela, el presidente Chávez ha propuesto reformar la Constitución para establecer un sistema socialista. ¿Qué tan grave es esto, tomando en cuenta que 40% de los venezolanos se oponen a ello?
-Nada es peor para la libertad individual que el uso de las mayorías coyunturales para la modificación de las reglas del juego. Como señalaron los federalistas durante la revolución americana, la falta de respeto por las minorías -sean 40 o 20%- sólo conduce a la tiranía de la mayoría. Una constitución escorada a un lado del espectro político sólo servirá para imponer una reglas del juego que una parte amplia de la sociedad no aceptará y que tratará siempre de cambiar, con el consiguiente peligro de que acuda a medios no pacíficos para hacerlo. Además, incluso si la oposición consiguiera una victoria electoral con esa nueva Constitución, cosa harto dudosa, se encontraría ante la imposibilidad de gobernar, pues las reglas del juego le impiden desarrollar una política propia, por ejemplo en defensa de los derechos de propiedad o del libre mercado.

-El presidente ha admitido que debe permanecer en el poder más tiempo, pues su proyecto no está consolidado; y por eso busca la reforma. ¿Qué le parece esto?
-Evidentemente tiene un concepto de la democracia que no se ajusta al patrón liberal y que es radicalmente contrario al pluralismo político. Al identificar al Estado con un proyecto ideológico, no muestra el más mínimo interés por consolidar una democracia que permita la alternancia de programas diferentes. En su concepción totalitaria del sistema político, pretende, probablemente, fundir en una sola realidad Estado y partido, para así someter las instituciones a un férreo control partidario y reforzar el sistema jerárquico que le mantiene en lo más alto de la pirámide.






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Octubre 2007  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31     

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog