Guerra es guerra

Por Venezuela Real - 31 de Octubre, 2007, 17:00, Categoría: Política Nacional

Elides J. Rojas L.
El Universal
31 de octubre de 2007

Revolucionarios o no, pasan por los mismos huecos, las mismas colas, la misma hambre

Un revolucionario venezolano no necesita de una guerra asimétrica para demostrar su compromiso o para forjar su alma de soldado de patria, socialismo y muerte. Es de su amanecer y su anochecer de donde sale la fuerza para seguir adelante en la construcción de esta potencia mundial que ha de ser Venezuela cuando Chávez celebre, con el favor de todos los santos, los 100 años en el poder.

La agenda de un revolucionario del tipo común y corriente, el que se le caen las medias cuando habla el jefe, el que tira palos cuando a alguien se le ocurre decir que esto es un fraude, es diferente a la del chavista parlamentario, banquero, empresario o ministro. Dista mucho ese chofer de buseta o ese obrero de pala y escoba que lleva las franelas de Bernal, de ser un revolucionario de declaración adornada en VTV. Para empezar está muy lejos del restaurante del este, del whisky fino y del churrasco tres cuartos.

La agenda de un revolucionario de cerro, de camionetica, de buhonería de sol a sol, extrañamente, es igualita que la del neutral, el que dice no me importa nada o el oposicionista rajado. Muy temprano comienza la guerra asimétrica en las colosales colas. Puede andar en carro nuevo o una de esas carcachas que parecen sacadas de un piedrero dignificado de Vargas. Nadie, ni el Nuevo Mapa Estratégico o el último folleto de El Che lo salvará de esas tres horas de jornada laboral no computable. Y si no tienen carro, que son los más, ni la historia los absolverá. Si va en metro puede salir en estado sin saber de quién. Si va en camionetica puede terminar asaltado a punta de pistola por otro compatriota revolucionario que todavía no ha aprendido que ser pobre es buenísimo. Si va en autobús, colgado de una ventana, sólo piense en el sacrificio de Pedro Carreño atrapado en sus camionetotas y con tráfico libre a punta de escoltas furiosos. Y ni hablar de los motorizados. Son la crema y nata del compromiso revolucionario. Atropellan, se tragan las flechas, hacen caballitos en las aceras, no hay semáforo que los detenga, destruyen todas las innovaciones en materia de espejos retrovisores y pinturas autopulidas, atracan sin temor a público o policías y caen heridos o muertos en plena calle, en ejemplar ofrenda diaria al proceso que lucha como un titán contra el imperio, pero los huecos y la basura capitalista les meten nueve ceros.

Los militantes de franela roja, los mismos que darían la vida por la revolución, se baten en colas de hasta seis horas para comprar un par de litros de leche y, sin intolerancias mediáticas, se van con sus compatriotas de la contrarrevolución a hacer la gira de la sobrevivencia. De abasto en abasto, de bodega en bodega en procura de lo que quede de huevos, carne, sardinas, pastas y hasta gasolina.

Tranquilos. Esto es un simulacro, un ejercicio militar. Es apenas un adiestramiento para la guerra asimétrica.






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Octubre 2007  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31     

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog