Los planes de la INSEGURIDAD

Por Venezuela Real - 4 de Noviembre, 2007, 9:55, Categoría: Seguridad/Inseguridad

JORGE CHAVEZ MORALES
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04 de noviembre de 2007

Ninguno de los métodos de lucha contra la delincuencia ha tenido los resultados esperados
La comunidad reclama que la policía suba los cerros tanto de día como de noche

A Carlos Eduardo Castro Quezada, de 21 años, muerto por un comando de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) el 20 de septiembre de 2007, no lo protegió ningún plan de seguridad. Todo lo contrario. Quienes deberían velar por su protección, lo mataron y pretendieron hacerlo pasar como un delincuente más abatido en "un enfrentamiento".

Como él, ese fin de semana más de 40 personas perdieron la vida en todo el país a manos de la delincuencia. A ellos tampoco los amparó medida de seguridad alguna, pese a que las autoridades del Ministerio del Poder Popular para el Interior y Justicia venían anunciando, desde tiempo atrás, la aplicación de operativos policiales.

En plena pretemporada navideña, cuando generalmente aumentan los hechos delictivos porque abunda el dinero en la calle, la ciudadanía se enfrenta a los cadáveres de planes de seguridad que no han logrado garantizar la protección al bien más preciado: la vida.

Mentiras.

"Si tomáramos en cuenta las declaraciones del ministro Pedro Carreño de que todas las semanas baja el índice delictivo 10%, la delincuencia ya debería haber desaparecido. Eso es una tremenda mentira. Lo real es que no existe una voluntad política para aplicar los correctivos y la única verdad no son las cifras falsas, sino la sensación de inseguridad que existe en la calle", aseguró el comisario Elisio Guzmán, ex director general de la PTJ.


Para Guzmán, existe otro problema: que los ciudadanos no denuncian los atracos porque tienen la sensación de que la policía no va a hacer su trabajo o, en todo caso, se encargarán de informar a los delincuentes el nombre y la dirección de la persona que los denunció.

Planes. Fue en el año 2000 cuando se dio paso al primer esfuerzo por elaborar planes que atacaran de raíz el problema de la inseguridad, que había comenzado a dispararse de manera alarmante luego de la entrada en vigencia del nuevo Código Orgánico Procesal Penal (Copp) en 1998.

Inicialmente se formó una Comisión para la Seguridad Ciudadana, cuya labor duró dos meses. Posteriormente, y dada la importancia del problema, el presidente Hugo Chávez conformó la Misión Presidencial para la Seguridad Ciudadana, en la que participaban los gobernadores Enrique Mendoza, Alexis Navarro, varias organizaciones no gubernamentales, la Federación de Centros Universitarios, el viceministro de Seguridad Ciudadana, general Belisario Landis; varios ministros, representantes de los medios y algunos alcaldes.

"Una de las propuestas, luego de cinco meses de trabajo, fue la creación de una zona piloto, trabajar en ella en todo lo que interviene en materia de seguridad como por ejemplo el deporte, la cultura, mejoramiento de canchas deportivas, teatros, buscar la participación efectiva de la comunidad, de los círculos bolivarianos, además de realizar trabajos de inteligencia y establecer puntos de control en el barrio", explicó Willmer Poleo, periodista y ex miembro de la comisión presidencial.

En realidad, el objetivo de la comisión era minimizar los delitos en una zona previamente establecida para luego ampliarla hasta una parroquia, y así sucesivamente hasta abarcar toda la ciudad.

Buscaban que a la par de la labor social y de inteligencia, la policía debía seguir atacando a los delincuentes con redadas, puntos de control y patrullaje continuo. También querían recuperar la confianza de la comunidad en la policía.

"Nada de eso se logró porque al final se impuso una tesis militarista según la cual la solución era militarizar los barrios con las policías y la Guardia Nacional (GN)", añadió Poleo.
 
Las alcabalas rinden buenos resultados cuando son sorpresivas.

Otra de las propuestas de esta comisión fue la creación de las denominadas "rutas seguras", que consistían en establecer vías o avenidas vigiladas con cero delitos.

Bratton boys.

Con bombos y platillos el ex alcalde mayor, Alfredo Peña, anunció la contratación del "superpolicía" William Bratton y su equipo, quien al mando de la policía de Nueva York en Estados Unidos, había logrado combatir eficazmente al hampa y bajar los delitos a niveles casi imperceptibles.


Bratton llegó a Venezuela con su equipo de asesores y se dijo que sus altos honorarios (nunca se conoció con exactitud cuánto cobró) serían pagados por la empresa privada.

El "superpolicía" planteó la necesidad de desarrollar un proyecto denominado "Comisaría Modelo", ubicada en la avenida Sucre en Catia, y diseñada siguiendo sus sugerencias. Se dijo que 800 mil habitantes comenzarían a percibir el descenso de la delincuencia.

Similares proyectos deberían aplicarse en Caricuao, La Yaguara, Petare y El Calvario.

Deberían participar en este proyecto la Policía Metropolitana (PM), policías municipales y el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Peña manifestó que las instalaciones que serían equipadas con alta tecnología estaban diseñadas bajo "el concepto de servicio integral a la comunidad" y dispondrían de áreas para el personal de patrullaje, investigaciones, archivos, atención a la ciudadanía, así como calabozos y espacios para otras actividades.

Además, debían aumentarle el sueldo a los policías y proceder a una minuciosa depuración. Seleccionaron 200 efectivos policiales y les dictaron un taller. La Fiscalía General designó a un fiscal que se sumó al proyecto de reducción del crimen y debía permanecer en la comisaría modelo construida a un costo de 300 millones de bolívares.

Finalmente, Bratton y sus muchachos se fueron con los bolsillos bien llenos y, aunque el proyecto pudo haber sido bueno, nunca dio resultados positivos.

Conarepol.

Con la llegada de Jesse Chacón al Ministerio del Interior y Justicia, el enfoque sobre el tema de la inseguridad tomó un segundo aire.


Consciente del problema, Chacón convocó a la formación de la Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol), la cual se encargó de realizar el diagnóstico más serio sobre la situación de las policías del país y también consultaron sobre la policía que se necesita.

Los resultados de esta investigación están plasmados en cuatro voluminosos tomos que recogen todos los estudios y estadísticas y que fue entregado a las distintas instancias de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Moral y Ciudadano.

Paralelo al trabajo de la comisión, Chacón impulsó unos operativos que se desarrollaban los jueves en el que participaban todos los cuerpos policiales y que partían con el patrullaje en zonas previamente identificadas como las de mayor índice delictivo. El resultado de esos operativos algunas veces logró disminuir las estadísticas rojas de la criminalidad, pero, en términos generales, tampoco sirvió para darle la sensación de seguridad a la población.

Mientras tanto, la Conarepol realizó una encuesta de victimización para determinar quiénes son los más afectados por la violencia y por primera vez se conoció, entre otras cosas, que la mayoría de las víctimas tienen entre 18 y 25 años, que el robo es el delito más cometido y que la falta de iluminación contribuye con la delincuencia.

Se terminó su tiempo. Sin embargo, en mayo de 2007 apenas cuatro meses después de que el actual ministro del Interior, Pedro Carreño, asumiera el despacho, dijo que: "ya la Conarepol cumplió su misión, presentó su informe y ahora tiene que permitirle al Estado implementar el proyecto...

Si ellos manejaron presupuestos cuantiosos y creen que nosotros vamos a seguir asignando dinero pues no, a la Conarepol se le acabó su tiempo".

Soraya El Achkar, secretaria ejecutiva de la Conarepol, aclaró al ministro que ellos nunca recibieron dinero alguno.

Para la pretemporada navideña el ministro Carreño ordenó un operativo que consiste en sacar la mayor cantidad de policías y guardias nacionales a la calle para disminuir la delincuencia; sin embargo, ello ocurre de día, mientras que las estadísticas muestran que la mayor cantidad de delitos y homicidios ocurre de noche, y en los barrios...

CIFRAS DE LA CONAREPOL

Según la Conarepol, del total de funcionarios policiales, la mayoría son de género masculino (86,7%) y tan sólo 13,13% son mujeres.

A pesar de ser notoria la disparidad de género con relación a la fuerza policial, total de su universo de estudio, la participación femenina se ha incrementado sustancialmente en los últimos 16 años, abriéndose nuevas oportunidades para las mujeres a partir del proceso de descentralización a inicios de los años 90, con el surgimiento de las policías municipales y la creciente demanda de personal.
 
 


 





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