Importación de vehículos creció 1.330% en tres años

Por Venezuela Real - 5 de Noviembre, 2007, 16:03, Categoría: Vzla en Números

VANESSA PÉREZ DÍAZ
EL NACIONAL
05 de Noviembre de 2007 

Compañías automovilísticas analizan las exigencias del Gobierno
Entre 2004 y 2007 se fabricaron 43.486 carros frente a 215.307 autos que llegaron del exterior 

Las nuevas directrices del Gobierno en materia automotriz han generado en las ensambladoras y comercializadoras de vehículos más de una interrogante. Enfocados en frenar el franco crecimiento de las importaciones de autos en el país –actividad que hoy cubre 66,8% del total de ventas del mercado–, el Ejecutivo montó un nuevo esquema de funcionamiento que incluye exigencias de difícil, costosa y lenta implantación como la importación de motores desarmados a partir de 2010, la fabricación de vehículos a gas para 2008, activación de un plan para el fomento de los autopartistas nacionales y evaluación de proyectos para instalar plantas ensambladoras en el país.

Entender por qué se emite la resolución interministerial, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.800, es cuestión de concretar algunos números. En los últimos 3 años, según las cifras que aporta la Cámara Automotriz de Venezuela, el crecimiento de la venta de carros fue de casi 300%, al pasar de 87.396 unidades en septiembre de 2004 a 346.189 unidades en septiembre de 2007.

Entre 2004 y 2007 se fabricaron 43.486 carros frente a 215.307 autos que llegaron del exterior 

Las nuevas directrices del Gobierno en materia automotriz han generado en las ensambladoras y comercializadoras de vehículos más de una interrogante. Enfocados en frenar el franco crecimiento de las importaciones de autos en el país –actividad que hoy cubre 66,8% del total de ventas del mercado–, el Ejecutivo montó un nuevo esquema de funcionamiento que incluye exigencias de difícil, costosa y lenta implantación como la importación de motores desarmados a partir de 2010, la fabricación de vehículos a gas para 2008, activación de un plan para el fomento de los autopartistas nacionales y evaluación de proyectos para instalar plantas ensambladoras en el país.

Entender por qué se emite la resolución interministerial, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.800, es cuestión de concretar algunos números. En los últimos 3 años, según las cifras que aporta la Cámara Automotriz de Venezuela, el crecimiento de la venta de carros fue de casi 300%, al pasar de 87.396 unidades en septiembre de 2004 a 346.189 unidades en septiembre de 2007.

La mayor parte del incremento en la comercialización de vehículos se debe al desarrollo de las importaciones, actividad que aumentó 1.330% entre 2004 y 2007. En términos de unidades, se trajeron del exterior 16.177 carros en los primeros 9 meses de 2004, cifra que en el mismo período de este año cerró en 231.484 vehículos.

La industria nacional no se ha quedado atrás, pero su ritmo de crecimiento no es equiparable al que ha tenido la importación de automóviles. El ensamblaje de vehículos en Venezuela –actividad que cumplen General Motors, Ford, Toyota, MMC Automotriz (Hyundai y Mitsubishi), Chrysler y la marca de camiones Iveco– creció 38% en los últimos 3 años. Esto significa que de las 71.219 unidades fabricadas en septiembre de 2004, la industria subió a 114.705 carros en septiembre de este año.

Mientras los fabricantes nacionales incorporaron 43.486 carros en los últimos 3 años, el número de automóviles que lograron colocar las importadoras de vehículos fue 215.307 unidades.

Con la restricción de las importaciones de vehículos se acaba la buena racha que vienen registrando las ventas del mercado venezolano desde 2006. El Gobierno aún no precisa el máximo de unidades que permitirá importar, lo que dificulta calcular en cuánto puede caer la colocación de carros nuevos en Venezuela.

Cómo se hará.

Además de la rigurosidad del Gobierno en el anuncio de que no continuará la distorsión de las ventas en el mercado automotor, la viabilidad de algunos artículos de la resolución gubernamental genera angustia en el sector.

El artículo N° 1 de la normativa establece que no se podrá vender vehículos del exterior si no se cuenta con la "licencia de importación", requisito que es obligatorio presentar ante Cadivi para la solicitud de los dólares. Esto podría aumentar los meses de espera que deben asumir las empresas automovilísticas ante el Milco, organismo que también se encarga de emitir el Certificado de No Producción para poder importar en el país.

El segundo punto de la resolución que genera incertidumbre es el artículo N° 10, que estipula la obligatoriedad de instalar el mecanismo de funcionamiento a gas en los vehículos (pasajeros, carga y transporte público) que se ensamblen a partir del primero de enero de 2008. El suministro de los equipos tendría que darlo Pdvsa, pero no queda claro si es la ensambladora la que asumirá los costos de adquisición del dispositivo y si un mes es suficiente tiempo para equipar todas las unidades que se fabricarán. La medida implica además un posible incremento en el precio del vehículo por la adecuación de las líneas de producción al nuevo sistema.

La importación de motores desarmados a partir de 2010 para terminar el ensamblaje en el país con autopartes nacionales, fijado en el artículo 14, genera dudas en el sector ante dos realidades: la inexperiencia de la industria automotriz local en el manejo de tecnologías de última generación y la política instaurada en las marcas internacionales de entregar el motor terminado.

Esa falta de roce entre la dinámica del ensamblaje local y los avances automovilísticos en industrias mundiales hace más cuesta arriba la disposición de los fabricantes para ejecutar un plan que fomente el desarrollo de los autopartistas en el primer trimestre de 2008.

A pesar de que se anunció que habría incentivos para que las comercializadoras de autos construyeran plantas de ensamblaje en el país, la resolución interministerial sólo fija los requisitos para instalar las fábricas.

La mayor parte del incremento en la comercialización de vehículos se debe al desarrollo de las importaciones, actividad que aumentó 1.330% entre 2004 y 2007. En términos de unidades, se trajeron del exterior 16.177 carros en los primeros 9 meses de 2004, cifra que en el mismo período de este año cerró en 231.484 vehículos.

La industria nacional no se ha quedado atrás, pero su ritmo de crecimiento no es equiparable al que ha tenido la importación de automóviles. El ensamblaje de vehículos en Venezuela –actividad que cumplen General Motors, Ford, Toyota, MMC Automotriz (Hyundai y Mitsubishi), Chrysler y la marca de camiones Iveco– creció 38% en los últimos 3 años. Esto significa que de las 71.219 unidades fabricadas en septiembre de 2004, la industria subió a 114.705 carros en septiembre de este año.

Mientras los fabricantes nacionales incorporaron 43.486 carros en los últimos 3 años, el número de automóviles que lograron colocar las importadoras de vehículos fue 215.307 unidades.

Con la restricción de las importaciones de vehículos se acaba la buena racha que vienen registrando las ventas del mercado venezolano desde 2006. El Gobierno aún no precisa el máximo de unidades que permitirá importar, lo que dificulta calcular en cuánto puede caer la colocación de carros nuevos en Venezuela.

Cómo se hará.

Además de la rigurosidad del Gobierno en el anuncio de que no continuará la distorsión de las ventas en el mercado automotor, la viabilidad de algunos artículos de la resolución gubernamental genera angustia en el sector.

El artículo N° 1 de la normativa establece que no se podrá vender vehículos del exterior si no se cuenta con la "licencia de importación", requisito que es obligatorio presentar ante Cadivi para la solicitud de los dólares. Esto podría aumentar los meses de espera que deben asumir las empresas automovilísticas ante el Milco, organismo que también se encarga de emitir el Certificado de No Producción para poder importar en el país.

El segundo punto de la resolución que genera incertidumbre es el artículo N° 10, que estipula la obligatoriedad de instalar el mecanismo de funcionamiento a gas en los vehículos (pasajeros, carga y transporte público) que se ensamblen a partir del primero de enero de 2008. El suministro de los equipos tendría que darlo Pdvsa, pero no queda claro si es la ensambladora la que asumirá los costos de adquisición del dispositivo y si un mes es suficiente tiempo para equipar todas las unidades que se fabricarán. La medida implica además un posible incremento en el precio del vehículo por la adecuación de las líneas de producción al nuevo sistema.

La importación de motores desarmados a partir de 2010 para terminar el ensamblaje en el país con autopartes nacionales, fijado en el artículo 14, genera dudas en el sector ante dos realidades: la inexperiencia de la industria automotriz local en el manejo de tecnologías de última generación y la política instaurada en las marcas internacionales de entregar el motor terminado.

Esa falta de roce entre la dinámica del ensamblaje local y los avances automovilísticos en industrias mundiales hace más cuesta arriba la disposición de los fabricantes para ejecutar un plan que fomente el desarrollo de los autopartistas en el primer trimestre de 2008.

A pesar de que se anunció que habría incentivos para que las comercializadoras de autos construyeran plantas de ensamblaje en el país, la resolución interministerial sólo fija los requisitos para instalar las fábricas.







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