¡No era esto!

Por Venezuela Real - 7 de Noviembre, 2007, 17:59, Categoría: Testimonios

Hernando Grisanti Aveledo
El Universal
07 de noviembre de 2007

Hay "clanes" y "familias" que se han enriquecido raudamente a costa del erario público

Adopto como título de este artículo la dolida exclamación del eximio filósofo madrileño José Ortega y Gasset, quien la pronunció ante las atrocidades cometidas por los republicanos españoles, para referirme a mis vinculaciones con el chavismo, del cual me distancié hace algún tiempo y hoy, no sin tristeza, me desligo formalmente. En la última entrevista que mantuve con el presidente Chávez, el 7 de diciembre de 2004, le dije claramente: "Yo no soy su incondicional, Presidente, yo no soy incondicional de nadie, porque para serlo sería necesario que pudiese prever la conducta futura de las personas".

Un poco de historia. Fui defensor ad honorem de cinco militares del Ejército venezolano procesados por el alzamiento militar del 4F (un capitán, tres tenientes y un sargento). Claro está que no me arrepiento de ello. Fui el único civil que estuvo presente en la cárcel de Yare el 20 de mayo de 1993, cuando la Corte Suprema de Justicia anunció que había méritos para enjuiciar a Carlos Andrés Pérez. Recuerdo que escuché esta noticia, a través de la radio, a solas con el comandante Chávez, en su despacho. Y todo esto pese a que la víspera me habían advertido que el mentado día unos pistoleros salvadoreños iban a asesinar a quienes se encontrasen en el departamento de procesados militares. De paso hay que decir que varios abogados que hoy se comportan como "ultrachavistas" administraban a granel su antichavismo.

Algunos servicios presté, también ad honorem, al presidente Chávez, cuando este pidió mi asesoría. El Presidente sabe bien que jamás le ocasioné gasto alguno y que nunca le solicité un favor ni un cargo público, puesto que, como le dije, de hacerlo así, habría profanado la entrañable amistad que aún, en lo personal, le profeso. Por el contrario, una vez rehusé aceptar un altísimo cargo que tenía aparejado un cuantioso sueldo.

Los ideales de la justa rebelión militar del 4 de febrero eran diáfanos: soberanía nacional, justicia social y lucha frontal contra la corrupción. Compartía y comparto esos ideales; tanto es así que, mucho antes del 4F, los defendía en mi columna Fuera de serie.

El primer ideal se cumplió con relación a Estados Unidos, pero a cambio de anudar "amistades peligrosas", ante todo con Fidel Castro. El segundo, se logró, a medias, a través de las misiones, en las cuales existen multitud de irregularidades; y por otra parte, muchos beneficiarios de algunas de ellas son unos redomados haraganes. Mas en lo que respecta al tercero, esto es, la lucha frontal contra la corrupción, nada se ha adelantado. Ahora hay nuevos millardarios y hasta "clanes" y "familias" que se han enriquecido raudamente a costa del erario público. Lo mismo de siempre: mansiones, vehículos de lujo, viajes frecuentes, hoteles cinco estrellas y restaurantes de primera, entre otros "caprichos".

El presidente Chávez se apartó de sus leales amigos, que le decían la verdad, para rodearse de una corte de aduladores; y estos felicitadores, como los llamó "Pío Gil", no tardaron en establecer una suerte de adoración perpetua, que no admite discrepancia alguna. De más está decir que no obran a título gratuito. Por desgracia, Chávez no recordó las palabras de Publio Cornelio Tácito: "Los peores enemigos son los que aprueban siempre". De esta guisa, el señor Presidente se convirtió en un ser atrabiliario. Así, quedé estupefacto al contemplar cómo el Presidente, en uno de sus programas dominicales, humilló con encono a un humilde venezolano que intentaba concretar una denuncia.

Las "discusiones" efectuadas en la Asamblea Nacional, en lo atinente a la llamada reforma constitucional, incrementaron el culto a la personalidad, como que fueron, además de un despiadado ataque al indefenso idioma castellano, un reñido torneo de adulación y servilismo.

Se ha dicho, por activa y por pasiva, que la Constitución cuya reforma se discute, está ordenada a la construcción de un Estado socialista y de una economía del mismo signo. Pero en un Estado democrático, que entraña impretermitiblemente el pluralismo político (art. 2 CRBV), deben poder convivir (vivir con) el socialismo del siglo XXI, la socialdemocracia, el socialcristianismo y el conservadurismo. De otro lado, sorprende encontrar en una Constitución supuestamente democrática, una norma que crea un poder popular que no nace del sufragio ni de elección alguna.

El Gobierno y la oposición han creado en Venezuela un insoportable estado de odio. Los unos llaman a los otros vendepatrias, apátridas, fascistas; y los otros responden a los unos tildándolos de hordas, turbas, escoria¿ Es menester laborar con ahínco por el bien inestimable de la Paz. Cito las palabras de Cristo: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios".

El presidente Chávez ha predicado, de manera exacerbada, la Leyenda Negra. Disiento de él, sin pretender defender la Leyenda Dorada, puesto que la obra de España en América no puede definirse como un genocidio, y menos hablando en español. Esta actitud radical del Presidente ha llevado a multitud de chavistas a expresar un intenso odio contra los europeos, y en particular contra los españoles. El Universal publicó el 24 de octubre (pág. 1-2) una fotografía en la cual puede verse a una mujer que sostiene un cartel con el siguiente texto: "Hijos de inmigrantes de m¿, fuera de la patria de Bolívar. Sus malditas raíces están en Europa. Basuras son". No cabe imaginar mayor resentimiento social, con claros visos de envidia. Despreciar a los blancos es también discriminación racial; y menospreciar al extranjero es xenofobia. Se olvida aquí que el Libertador tenía esas "malditas raíces".

Por mi parte, aunque no me cabe ningún mérito, me siento hondamente orgulloso de mis ancestros europeos, italianos, españoles e irlandeses. Soy doblemente chozno de José María España y Joaquina Sánchez, así como de Diego Bautista Urbaneja Sturdy; además de bisnieto de Agustín Aveledo, cuyos restos deberían reposar, como lo decidió hace muchos años el Congreso Nacional, en el Panteón Nacional. No me siento obligado a dar excusas por ello.

Quiero dejar clara constancia de que no estoy con la oposición, que ha empleado toda suerte de dicterios contra el Presidente de la República y ha apelado a la violencia. Nada tengo que ver con individuos como Manuel Rosales, Antonio Ledezma, Oswaldo Álvarez Paz y Pompeyo Márquez, ni con ese engendro que llaman Bandera Roja. Todos absolutamente anacrónicos.

En mi juventud sufrí una profunda decepción con Acción Democrática, partido al cual me acerqué, en plena adolescencia, cuando allí había hombres de la talla moral de Antonio Pinto Salinas, y al que renuncié cuando se convirtió en el partido de Carlos Andrés Pérez. Ahora, en la vejez, es Hugo Chávez quien me causa otra honda decepción (compartida con mi hermana Isabel Cecilia y mi hijo Andrés). Duele, sin duda, pero todo es preferible al apoliticismo.

He de volver, por lo tanto, aun interesándome por la política, a la misma posición escéptica que mantuve desde que renuncié a Acción Democrática hasta el 4 de febrero de 1992. Al fin y al cabo, estoy con Dios, el alfa y la omega, quien nunca me defraudará. Recuerdo que, como escribió santa Teresa de Jesús, "esta pobre vida es una mala noche en una mala posada". Esta vida no es la Vida. Traigo a resonancia las entrañables palabras de San Agustín, en sus Confesiones: "Nos hiciste para Ti, Señor, y solo descansaremos cuando a Ti volvamos".

Si algún turiferario del Presidente vuelca sobre mí sus ofensas e infamias, allí estará, para defenderme, mi vida honrada y austera. No contestaré. El mejor desprecio es no hacer aprecio.





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Noviembre 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog