Estudiantes venezolanos trabajan en barrios

Por Venezuela Real - 23 de Noviembre, 2007, 9:54, Categoría: Prensa Internacional

C. WOODS
The Miami Herald
23 de noviembre de 2007

En el barrio marginal de Pedrera, dos jóvenes estudiantes universitarios -ambos apasionados activistas en el incipiente movimiento estudiantil crítico del presidente Hugo Chávez- llevaban vasijas plásticas llenas de agua a una miserable casa de concreto.

María Bolívar, con una camisa roja que decía ''Chávez - ¡Victoria para Venezuela!'', abrió tímidamente la puerta agradeciendo la entrega. Tres semanas antes, varias casas se habían derrumbado, bloqueando la llegada de los camiones cisternas que semanalmente llevan agua al barrio.

''Mi bebé se enfermó debido al agua y es muy costosa comprarla'', dijo María, de 26 años, mientras su pequeño hijo gateaba a sus pies. ``Las cosas se han vuelto muy difíciles''.

Laura Solórzano, de 21 años y estudiante de la Universidad Católica Andrés Bello, escribió el número de su teléfono celular en un papel y se lo entregó a María, insistiéndole que la llamara cuando necesitara ayuda.

Ese lento peregrinaje de casa en casa, realizado el 13 de noviembre, estaba lejos de las masivas protestas estudiantiles que han estado sacudiendo al país desde mayo pero es un elemento clave de lo que estos estudiantes dicen es su gran -aunque complicado- objetivo: la reconciliación nacional. Están buscando un acuerdo entre ricos y pobres mientras la brecha partidista se ensancha y la retórica anticapitalista de Chávez se intensifica.

''El país está dividido debido a barreras políticas y sociales'', dijo José Gregorio Guerra, de 24 años y considerado uno de los principales organizadores de los programas sociales del movimiento estudiantil de la Universidad Católica. ``La lucha de uno de nosotros tiene que ser la lucha de todos''.

Mientras Chávez los acusa de ser los malcriados hijos de la ''oligarquía'' y avanza con la controversial reforma constitucional que está polarizando al país, los estudiantes han lanzado una serie de proyectos sociales en los barrios pobres. Entre los programas: una iniciativa de educación de salud que comenzó en agosto para controlar al mayor asesino del país: la diabetes. Lo llaman Sanando a Venezuela.

''Mucha gente aquí califica a los estudiantes de fascistas y quiere que los vean como tipos malos, pero yo no comprendo eso'', dijo Marisol Arias, de 49 años, residente de Pedrera.

``No podemos estar distinguiendo entre los colores o los partidos porque en estos momentos lo que realmente necesitamos es ayuda''.

Las protestas de los estudiantes estallaron cuando Chávez se rehusó a renovar la licencia de transmisiones de RCTV, la red de televisión más antigua del país y el único canal de la oposición a nivel nacional.

Los estudiantes se oponen a las reformas constitucionales propuestas por Chávez, que ofrecerían una popular jornada laboral de sólo seis horas, pero que también eliminarían los límites a la reelección presidencial y continuarían poniendo coto a las libertades civiles.

En los días previos al referendo del 2 de diciembre, los letreros a favor de la reforma -muchos con un simple ''Sí'' en rojo- se ven por todas partes en Pedrera y otros barrios marginales, que se han convertido en los bastiones de apoyo a Chávez.

Los programas de trabajo social del movimiento se iniciaron a partir del verano pasado, cuando los estudiantes organizaron una jornada de actividades recreativas para los niños pobres en la Universidad Metropolitana de Caracas.

Otros grupos universitarios a lo largo del país están trabajando con organizaciones sin fines de lucro para ayudar a llevar a los barrios alimentos de bajo costo y consultas médicas gratuitas.

En esta nación rica en petróleo, donde millones viven en la pobreza, la ira contra los partidos políticos tradicionales, que durante décadas fueron incapaces de proporcionar asistencia a los más pobres, se convirtió en el catalizador para el ascenso de Chávez al poder.

Los estudiantes chavistas señalan que muchos de los programas del movimiento estudiantil son una imitación de las iniciativas populares de Chávez, tales como el programa Barrio Adentro, que lleva a médicos cubanos a trabajar en las áreas pobres.

''El gobierno de Chávez ya está resolviendo esos problemas'', dijo Carlos Sierra, de 24 años, presidente de la oficialista Federación Bolivariana de Estudiantes. ``Los [otros] estudiantes sólo están tratando de infiltrar los barrios''.

Los estudiantes de la oposición dicen que su esfuerzo es sincero. ''Comprendimos que no podemos solamente criticar al presidente, tenemos que ofrecer soluciones'', dijo Desirée Zambrano, de 20 años, quien fue electa como presidenta del centro de estudiantes de la escuela de farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Al menos 300 estudiantes se han ofrecido de voluntarios para ayudar a los pobres en la ciudad de Caracas. Otros programas no controlados por el movimiento, como UCV en las Calles, también están creciendo.

La asociación entre los estudiantes y Pedrera, parte del barrio marginal de Antímano frente a la Universidad Católica, comenzó a principios de noviembre. Fue cuando 250 residentes del barrio bloquearon la carretera para protestar por la incapacidad del gobierno para ayudar a los afectados por los deslaves causados por las lluvias.

Más de 60 estudiantes de la Universidad Católica que estaban atrapados en el tráfico salieron de sus carros y se sumaron a la manifestación.

Fue un momento de insólita solidaridad en la carretera que divide el lujoso enclave donde se ubica la universidad de uno de los interminables barrios marginales de Caracas.

''En ese momento de solidaridad, estos estudiantes sintieron la realidad de la vida en los barrios'', dijo Oswaldo López, un estudiante de 22 años.

Desde entonces, los estudiantes se ha reunido varias veces con los líderes de Pedrera para discutir las necesidades más urgentes de la comunidad. Lo primero en su lista: traer ingenieros para ayudar a apuntalar la colina.

Pero no todos los estudiantes voluntarios que laboran en los barrios marginales son acaudalados.

José Márquez, alumno de primer año de la UCV, de 19 años, vive en un barrio pobre en el noroeste de Caracas y asistió a la secundaria en el peligroso barrio de Propatria.

''Creo que el trabajo en los barrios rebate las acusaciones de Chávez de elitismo en el movimiento estudiantil, porque hay muchos estudiantes pobres en el movimiento que están trayendo a sus compañeros de clase para trabajar en sus propios vecindarios'', dijo Márquez, quien logró matricularse en la UCV a través de un programa especial que identifica a estudiantes de secundaria con potencial académico.

Su familia y vecinos son acérrimos partidarios de Chávez y Márquez tiene cuidado de no ponerse en su casa las camisas azules características del movimiento.

La actitud hacia el movimiento estudiantil - y hacia el propio Chávez - ha estado evolucionando incluso entre los más apasionados partidarios del mandatario.

''El punto de vista de mi madre ha estado cambiando después de que Chávez nos acusara de estar con la CIA y por la forma en que (los simpatizantes de Chávez) nos atacaron sin ninguna provocación'', dijo Márquez.

La desilusión con Chávez está creciendo en los barrios, afirmó, señalando los carteles de la oposición.

''Eso no pasaba antes'', sostuvo Márquez.

La mayoría de los estudiantes no ha vivido las dificultades de la vida que Márquez ha enfrentado y sus visitas a los barrios marginales han representado su primer contacto con la dura realidad de la pobreza.

''Cuando fui (a Pedrera) por primera vez, fui a la casa más alta en la colina y miré hacia la universidad'', dijo Raúl Bello, de 21 años, estudiante de la Universidad Católica.

'La universidad parecía una manchita a lo lejos. Y me dije, `Así es como ellos miran el progreso, como algo muy lejano'. Y eso me hizo querer formar parte de este proyecto de ayuda'', agregó.

Pero inclusive cuando están acompañados de los residentes locales que los apoyan, en ocasiones los estudiantes afrontan una feroz resistencia.

La primera vez que los estudiantes de la Universidad Católica fueron a Pedrera, un grupo de partidarios del gobierno rodeó sus autos, gritándoles y acusándolos de tratar de explotar a los residentes en un intento de buscar la atención de la prensa.

La segunda vez, un grupo de chavistas en motocicletas les bloqueó el camino. Una vez más, la policía y un residente intervinieron para dejarlos pasar.

Al regreso de su tercer viaje para llevar agua, Guerra exclamó triunfante: ``¡Sí! Nadie nos gritó hoy''.

Las acciones de los estudiantes son importantes para aquellos que dicen estar cansados ya de la retórica de la confrontación.

''Les pedimos ayuda y nos dijeron que su único objetivo era ayudarnos con los problemas de Pedrera'', dijo García Freny, de 30 años, ``Nos están ayudando a encontrar soluciones, poco a poco''.

Los estudiantes que están trabajando en los proyectos sociales evitan las declaraciones políticas. Antes de ir a los barrios, esconden los brazaletes y botones que dicen: ``¡No a la reforma!''

En última instancia, fue la política de Chávez la que trajo a muchos de ellos a los barrios.

''Creo que Chávez ha sido un mal necesario porque ha hecho que todo el mundo se dé cuenta de que el futuro del país no es sólo responsabilidad del gobierno'', dijo Zambrano. ``En realidad, el poder del pueblo está en cada uno de nosotros''.







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