De las filas marxistas a crítico de Chávez

Por Venezuela Real - 25 de Noviembre, 2007, 13:44, Categoría: Prensa Internacional

C. WOODS
El Nuevo Herald
25 de noviembre de 2007

CARACAS  -- En lo que cae la noche en la Universidad Central de Venezuela, un líder estudianti, Stalin González, observa a un grupo de ocho hombres que está caminando cerca.

''¡Te vamos a linchar!'', le grita uno mientras el grupo desaparece en la oscuridad. González se encoge de hombros, pero se acerca a un poste de luz, a la vista de un grupo de amigos.

Pese a llevar el nombre de un líder soviético y haber sido miembro de un partido marxista-leninista, el estudiante de 26 años ha emergido como uno de los más destacados críticos del presidente Hugo Chávez en su carácter de líder de un creciente movimiento estudiantil que abarca la mayor parte de las universidades públicas y privadas de Venezuela.

''La dirección estudiantil es un producto de la coyuntura que Venezuela está viviendo, de la falta de liderazgo político'', señaló González, que es presidente de la principal federación estudiantil de la universidad. ``Eso ha creado una situación en la que los jóvenes han tenido que dar un paso al frente porque tienen más credibilidad que los partidos políticos''.

González, de ojos oscuros y amable sonrisa, carece de la acritud característica de muchos críticos de Chávez, aunque se haya convertido en objeto del odio de muchos chavistas. Astuto e imperturbable, habla con sencillez. En la dirección estudiantil hay personalidades más carismáticas, pero Gonzáles es el que siempre sabe lo que está pasando.

Le ha tocado dirigir en una época en que las profundas divisiones políticas del país han hecho cada vez más tensa y ocasionalmente violenta la vida universitaria. Miles de estudiantes se lanzaron a las calles a fines de mayo, por ejemplo, para protestar por que Chávez rehusó renovar la licencia de trasmisión de Radio Caracas Televisión, lo que cerró en la práctica la estación más vieja de la nación, y el único canal de oposición con alcance nacional sin necesidad de enlaces con satélites.

Los manifestantes, en su mayoría adolescentes o veinteañeros, se pintaron las manos de blanco en señal de paz, aunque varias manifestaciones terminaron en duras confrontaciones con la policía y una lluvia de gases lacrimógenos. El gobierno ha acusado a los manifestantes de violencia y centenares han sido detenidos.

Desde entonces, los estudiantes han vuelto su atención al próximo referendo del 2 de diciembre sobre la propuesta reforma constitucional de Chávez, que establecería la jornada laboral de seis horas, permitiría la reelección indefinida del presidente, lo autorizaría a declarar el estado de emergencia, censurar la prensa y detener a los ciudadanos sin cargos previos.

Las manifestaciones de la semana pasada fueron pacíficas pero ha habido ocasionales estallidos de violencia. El 7 de noviembre, durante una marcha que llamaba a la posposición de la votación, pistoleros en motocicleta entraron en la UCV y abrieron fuego contra los estudiantes que regresaban, atrapando a docenas de personas dentro de la Escuela de Trabajo Social, un bastión prochavista.

Chávez ha tratado de restar importancia a los estudiantes calificándolos de ''chiquillos malcriados'' y acusándolos de estar conspirando con los ''imperialistas'' y con los partidos de oposición para derrocarlo por la fuerza. También ha atacado a González, diciendo que éste y otros tres líderes estudiantiles --sus condiscípulos de la UCV Ricardo Sánchez y Yon Goicochea y Freddy Guevara, ambos de la Universidad Católica Andrés Bello-- eran ``cuatro terroristas''.

Ahora, González vive en medio de una vorágine de protestas, reuniones de estrategia y conferencias de prensa atendiendo sus tres teléfonos celulares en medio de los cursos que tiene que terminar para poder graduarse el año próximo.

Recibe amenazas pero nada más que ''lo usual'', dice. En todo caso, la puerta de su oficina en la federación estudiantil tiene nueve agujeros de bala. Hace un año lo persiguieron a través de la plaza; cuando se refugió en el rectorado de la universidad, los asaltantes tirotearon la puerta de su oficina.

González cuenta la historia tranquilamente como si estuviera describiendo un juego de tenis.

Sin embargo, casi nunca camina solo por la noche. ''Es el objetivo preferido de los chavistas'', comentó su padre, Nicolás González, de 54 años, un sindicalista profesional.

Nicolás González y Dorelys Montaño, un editora de la prensa de la UCV, criaron a su joven familia en el barrio pobre caraqueño de Catia, en un antiguo proyecto residencial del gobierno.

Ambos eran apasionados izquierditas y nombraron a sus hijos Stalin, Ilich y Engels, por José Stalin, Vladimir Ilich Lenin y Friedrich Engels, un triunvirato comunista. Nicolás llevaba regularmente a sus hijos a las reuniones de Bandera Roja, un partido marxista-leninista con comités obreros y estudiantiles así como una guerrilla que estuvo combatiendo contra el gobierno conservador hasta los años 80. Stalin González y sus dos hermanas jugaban mientras Nicolás planificaba actividades sindicales. Dice que nunca participó en la lucha armada.

González se sumó al ala juvenil del partido, la Unión de la Juuventud Revolucionaria cuando tenía 13 años, organizando círculos de estudio y debates.

'Siempre estaba preguntando `¿por qué?' y no se satisfacía con cualquier respuesta'', comentó su madre en el modesto apartamento de la familia en el barrio de clase media de Candelaria, donde residen en la actualidad. ``Tenía que ser una explicación que lo convenciera o seguía preguntando''.

La pareja todavía tiene en la pared un gran retrato de Ernesto ''Ché'' Guevara pero, en cierta medida, sus ideas han evolucionado. ''Hay que estar en la Edad de Piedra para creer ahora en las ideas de la vieja izquierda'', afirmó Nicolás, un hombre robusto y con espejuelos.

Stalin González también se ha vuelto más pragmático. Dejó Bandera Roja y se sumó a Un Nuevo Tiempo, UNT, partido centrista del principal candidato de la oposición, Manuel Rosales, en las elecciones presidenciales del año pasado.

UNT y otros partidos de oposición trataron de penetrar en los sectores más pobres del país, donde Chávez es popular debido a sus programas sociales.

González cree que la retórica socialista de Chávez es una mentira porque el país no está creando nuevas fuentes de trabajo sino viviendo de su riqueza petrolera.

''Este gobierno habla mucho pero hace muy poco'', expresó González. ``Chávez no es un marxista-leninista, es un oficial enloquecido''.

Al final de su segundo y último término como presidente de la federación estudiantil, González piensa concentrarse en su graduación del año próximo, así como continuar encabezando el movimiento estudiantil hasta entonces. Piensa entrar en la política, probablemente en la UNT aunque no está seguro sobre su papel.

En las recientes elecciones universitarias, observó con reservada satisfacción cómo los candidatos de su coalición ganaban con el 60 por ciento de los votos.

En lo que sus aliados festejaban la victoria, González fue a hablar con Héctor Rodríguez, el principal líder estudiantil prochavista y condiscípulo suyo en la Escuela de Derecho. Se dieron las manos y Gonzáles se alejó. Iba a celebrar, por lo menos en esta noche. ''Somos amigos'', comentó refiriéndose a Rodríguez. ``Espero que podamos seguir siéndolo en el futuro''.





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