Germán Carrera Damas: "Nos negamos al silencio"

Por Venezuela Real - 26 de Noviembre, 2007, 15:02, Categoría: Cultura e Ideas

ÁNGEL RICARDO GÓMEZ
EL UNIVERSAL 
26 de noviembre de 2007

"Se quiere sacar provecho de la ignorancia de la Historia, ignorancia de quienes la manejan y de quienes reciben ese mensaje", comenta
"Está surgiendo un liderazgo que le da a la democracia una garantía de próxima reanudación de su curso"

Recientemente, Germán Carrera Damas fue nombrado Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia. Como lo ha hecho desde sus clases, conferencias, libros y últimamente a través de sus "Mensajes históricos", Carrera Damas está preocupado por el rumbo que lleva el país y por lo que considera la abolición de la conciencia histórica.

No obstante, tiene esperanza, sobre todo en el movimiento estudiantil que, a su juicio, garantiza la democracia en Venezuela y la existencia de un verdadero partido socialista que logre la síntesis entre el socialismo autocrático y la democracia liberal.

-Esta es una pregunta de un ex alumno suyo, Elías Pino Iturrieta: ¿Por qué una persona tan crítica con la Academia acepta una responsabilidad dentro de ésta?
-Mis críticas iban dirigidas fundamentalmente a lo que podríamos llamar el lado no luminoso de la Academia... Cuando hablo de la cara oscura me refiero al hecho de que en el seno de la Academia, como suele suceder en las academias, también se enquistan formas de pensamiento, cuya vigencia necesita de la intolerancia, de la negación de oportunidad crítica, de rechazo de nuevos planteamientos. Afortunadamente, gracias al esfuerzo que se hizo para reorientar académicamente la Escuela de Historia de la UCV, se formó una generación de historiadores que hoy representan, yo diría, el sector más creativo, productivo y luminoso de la historiografía venezolana.

-Hablaba en su discurso de incorporación sobre la responsabilidad social del historiador. En este momento ¿cuál es?
-Hay quizás dos actitudes de los pueblos ante lo que consideran su historia: una, caen postrados ante ella, una especie de escapismo intelectual, y es pensar que "Seremos porque hemos sido"; la otra actitud es la de aquellos pueblos para quienes la Historia es un compromiso, pero un compromiso que se realiza en el presente, día a día. A estos pueblos que tienen la segunda condición yo los considero favorecidos por la Historia y tengo la convicción de que todavía el pueblo venezolano se debate entre estas dos actitudes.

-¿Parece que está predominando la primera actitud?
-No, no está predominando, es la que se le quiere hacer predominar a la gente y para eso se busca la uniformidad de pensamiento, es decir, la ausencia de sentido crítico, para eso se pervierten los canales de formación de la conciencia histórica, fundamentalmente la educación, y para eso se tergiversan esos valores al extremo de tratar de despojar a la persona de su historicidad. Todos los regímenes que han intentado subordinar los pueblos, por no decir esclavizarlos, lo primero que han intentado es demoler esa conciencia histórica.

-¿Qué piensa impulsar desde la Academia Nacional de la Historia?
-Mi labor no se centra en la Academia en un sentido de que yo vengo desarrollando mi trabajo, primero, en el orden de la investigación y la docencia, y últimamente me he esforzado por estar presente al menos en un cierto número de conciencias, enviando lo que yo llamo mis "Mensajes históricos", es decir, cuestiones que quieren hablar al entendimiento, a la razón, y van más allá de lo meramente circunstancial, porque creo que justamente cuando hay un esfuerzo en demoler esa conciencia histórica es importante aportar aunque sea puntuales apoyos para que las personas puedan aproximarse. No es predicar, adoctrinar, pontificar, es pura y simplemente decirle: 'mire, hay otra manera de ver la historia'.

-¿Y puede esa estrategia contra la del Estado que sí es adoctrinar mediante todos los medios posibles (discurso presidencial, propaganda, programas educativos...)?
-La verdad es que no sé decirle si puede o no. Lo que sí puedo decirle es que es una necesidad mía intentarlo como historiador, por esto que llamo el compromiso o la responsabilidad social del historiador. El pueblo venezolano está entrando en una fase donde los factores perversos de esta sociedad le temen más a los individuos que a los pueblos... Nos negamos al silencio. El paso inicial de la esclavitud es el silencio.

Caen máscaras, surgen líderes

-¿Cree que detrás del concepto de socialismo del siglo XXI se esconde en realidad el militarismo que ha calificado como "ideología de reemplazo"?
-Yo no sé si esto que llaman ahora socialismo del siglo XXI es una máscara o una mascarada, me inclino a pensar que es un poco de cada cosa. Es una máscara para encubrir la realidad de este militarismo tradicional, apoyado en este bolivarianismo, igualmente tradicional, ahí no hay nada de creatividad, es una especie de regurgitación de la historia venezolana. Y digo que es una mascarada porque consiste en dar una falsa impresión de búsqueda ideológica, pero fíjese que siempre es buscando legitimidad. Al pobre Bolívar lo saquearon, lo hicieron incluso incómodo para la conciencia de los venezolanos, muchos venezolanos se sentían despojados de un valor propio y convertido ese valor en un obsequio al sátrapa Mugabe, por ejemplo, cuando se le entrega la espada de Bolívar. Pero es una mascarada en el sentido de que cuando se agota este uso abusivo y destructivo de Bolívar se busca otra fuente de legitimidad que es un supuesto ideológico que tiene sólo un sentido, que es encubrir la realidad.

-¿Pasamos entonces del culto a Bolívar al culto a este supuesto ideológico?
-Quizás el único aporte perdurable y significativo del actual régimen será el haber contribuido a la desbolivarianización de la conciencia histórica venezolana por la vía del hastío, porque a nadie que tenga un grano de sensatez se le puede ocurrir negar la significación histórica de Simón Bolívar. Es un personaje que tengo años estudiando, y así como he criticado el culto que se le ha rendido, asimismo no he vacilado en enaltecer su figura, y no en lo que llamaríamos estas cosas atribuidas, estos supuestos valores ejemplares, es un valor esencial que hoy día está demostrando la juventud venezolana y que lo ha puesto en vigencia de nuevo, porque el legado más importante de Bolívar a los venezolanos es la creatividad... Bolívar fue capaz de concebir y formular una teoría de la Independencia, pero lo que es más importante, una práctica de la Independencia.

-Sin pretender convertirlo en profeta, ¿qué ve en el futuro?
-El hecho más importante que está ocurriendo en la escena política venezolana es la presencia de la juventud en las calles. Yo pensaba que la gran fuerza de la democracia venezolana para perdurar, para permanecer, para restablecerse, es poder recordar la democracia y así lo escribí, pero yo no me había dado cuenta de que yo me refería a personas como yo, que somos producto de esa democracia, que nos formamos en ella. Hoy me siento absolutamente complacido y más confiado que nunca por el futuro de la democracia venezolana, por el hecho de que jóvenes que no pueden recordar la democracia, por razones de edad, sin embargo, viven la democracia como condición vital, para su existencia y desarrollo, es decir, que ya los que podemos recordar la democracia pasamos a un plano complementario, de quienes ven la democracia y la libertad como una necesidad vital. La segunda cosa que están demostrando los jóvenes, y a mi juicio muy valiosa, es esta creatividad de la que hablaba. Ellos han actuado sobre la base de la serenidad, la sensatez y la tenacidad. Cuál es la consecuencia de esto, que está surgiendo un liderazgo individual y colectivo que le da a la democracia venezolana una garantía de próxima, pronta y eficaz reanudación de su curso. A mí me dicen que si yo soy optimista, no, yo lo que tengo es confianza histórica, que es diferente, por eso saludo lo de los estudiantes como el signo más promisorio de lo que es esa marcha hacia la democracia.

-¿Y puede existir la democracia sin partidos políticos?
-Hay que tratar de ver estas cosas históricamente: los partidos modernos surgen en Venezuela a raíz de la finalización del período de Juan Vicente Gómez (1928)... Marcos Pérez Jiménez se dedicó a perseguir y a destruir los partidos, incluso, físicamente, pero en 1958, vaya sorpresa, los partidos insurgieron con más fuerza que nunca, tanto que fueron capaces de enfrentar la guerrilla, el terrorismo y la invasión cubana. Esos partidos, como siempre sucede en las organizaciones y en el ámbito de la democracia más todavía, entran en procesos de crisis y de deterioro, eso es real, no lo podemos ignorar, pero esos partidos son insustituibles dentro de un esquema de vida democrática. Entonces cuando vemos hoy insurgir a los jóvenes, no estoy hablando de los jóvenes que van a ir a este o aquel partido, van a ir a todos, incluso, muchos de ellos serán -y lo he vaticinado desde 2001- los forjadores del verdadero partido socialista que es necesario en una democracia moderna.

-¿Le parece que no ha existido tal partido socialista?
-No lo hubo, porque tuvimos el socialismo autocrático que entra en crisis con el partido comunista y luego los desprendimientos del partido comunista no tuvieron suficiente lucidez y determinación para emprender la larga, difícil y laboriosa creación de un partido socialista, sino que conformaron movimientos para fines electorales inmediatos, pero no para la formación de un partido socialista. Eso requería un trabajo de fondo, sostenido, ¿cuánto tiempo llevó formar Acción Democrática? Bueno, no se hizo esto, y la sociedad venezolana necesita para su definitiva conformación como una democracia moderna la existencia de un partido socialista. Qué quiero decir con esto, que haga la síntesis entre el socialismo autocrático y la democracia liberal, es decir, un socialismo democrático y subrayo esto.

-¿Entonces sí es viable el socialismo en Venezuela?
-Pero debe ser un socialismo democrático. Esa síntesis entre la democracia liberal y el socialismo autocrático ya está en marcha y ha avanzado considerablemente en un cierto número de países. El que aquí vengan unos a pretender decretar la existencia de un partido o de un socialismo del siglo XXI, eso no es otra cosa que una manifestación más de prepotencia e ignorancia. No se gestan los partidos políticos de esa manera. Ahora, ¿hay en Venezuela bases para ese socialismo democrático? Yo sí lo creo, porque el ejercicio de 50 años de democracia nos han demostrado que para continuar en el proceso de democratización del país es necesario profundizar la democracia y al profundizarse, la democracia entra necesariamente en una correlación con la perspectiva socialista, y eso está históricamente determinado, no es que lo vamos a inventar.

-Porque a su juicio la democracia libera ha demostrado tener sus debilidades...
-Pero también su potencialidad, porque la democracia liberal le aporta al socialismo dos elementos de los que el socialismo creyó que podía prescindir: por un lado, el mercado, entendido como competencia, creatividad, desarrollo tecnológico; y por otro lado, el individuo, entendido como motivación, incentivo, esfuerzo, como capacidad creadora. Algunos teóricos del socialismo creyeron que podían sustituir esas dos grandes fuerzas de la sociedad por la vía de la colectividad, yo creo que ya queda demostrado muy claramente, durante un siglo, que no es el camino y aquellas sociedades que tomaron ese camino han enmendado, rectificado y resurgido como sociedades liberales democráticas, mechadas de socialismo, que es lo que marca el desarrollo de las ideologías. No es la sustitución, es la continuidad: la ley inexorable de la Historia de continuidad y ruptura sigue vigente.







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