En el país del petróleo, la falta de alimentos provoca malestar

Por Venezuela Real - 27 de Noviembre, 2007, 17:06, Categoría: Economía

El País - España
27 de noviembre de 2007

La escasez de leche, huevos y harina, entre otros, suma más opositores a la reforma

CARACAS.- A Ruperto Avila no le interesa la política. Su preocupación constante es conseguir leche para sus dos pequeñas hijas.

"No se consigue ni en polvo. Por mí, no tengo problema, pero los niños la necesitan", se lamenta ante LA NACION en la puerta del supermercado Central Madeirense, en el barrio caraqueño de Colinas de Bello Monte, adonde fue infructuosamente a buscar lo que ya se ha convertido en un producto de lujo en toda Venezuela.

Avila, de 44 años, es uno más entre los miles de personas que cada día hacen colas de hasta dos cuadras frente a los mercados venezolanos para conseguir productos como aceite, azúcar, harina, fideos, pollo y huevos, todos bajo un estricto control de precios. Si tienen suerte y los encuentran, están autorizados a llevarse sólo pequeñas cantidades.

La escasez de estos productos básicos, que ya lleva meses, resulta una paradoja en un país que descansa sobre las que podrían ser las mayores reservas de petróleo del mundo. Esto genera cada vez más malestar entre la gente ante las políticas económicas del presidente Hugo Chávez y ha ayudado a sumar más adeptos a las filas opositoras al proyecto de reforma constitucional del mandatario.

Entre otras cosas, la gente se pregunta para qué sirven los controles de precios en un país que desde hace años sufre uno de los peores índices de inflación del mundo. Y muchos temen que, con la reforma, que quitará autonomía al Banco Central y permitirá al mandatario un control casi absoluto de la política cambiaria y monetaria de Venezuela, las cosas empeoren.

"Si no aguantamos ahorita, llega a ganar el sí y todo va a ser mucho peor", dijo Avila, que trabaja como técnico de la construcción.

El gobierno afirma que la escasez se debe a un aumento de la demanda por el mejor nivel de vida de los venezolanos, y acusa a las empresas de acaparar productos para provocar descontento entre los más pobres, que forman la base de apoyo de Chávez.

"El consumo de la población aumentó porque la distribución de la riqueza ha estado bien orientada. El problema es que el sector privado está trabajando a media máquina", dijo a LA NACION Simón Escalona, legislador chavista y vicepresidente de la Comisión de Finanzas del Congreso venezolano.

Escalona afirmó que el aumento del consumo se debía a la disminución del índice de pobreza. El gobierno afirma que la pobreza bajó del 70 al 30% desde que Chávez llegó al poder, aunque datos no oficiales ubican ese índice cerca del 60%. Escalona recordó, como muestra del aumento del consumo, que este año se había vendido una cifra récord de más de 500.000 vehículos. "Los sectores que están encajados en un golpismo innecesario no lo han sabido aprovechar", disparó.

Políticas económicas

Pero los expertos opinan diferente. "Este no es un problema de acaparamiento; es un problema de políticas económicas del gobierno que están destruyendo la rentabilidad del sector productivo", dijo a LA NACION José Guerra, ex economista jefe del Banco Central de Venezuela. "No hay incentivo para producir; hay hostilidad hacia sector productivo y hacia la empresa privada", afirmó.

"Somos un emirato en América del Sur. No producimos nada; todo lo importamos", lamentó.

Pero en un país que importa la mayoría de sus alimentos, los importadores también sufren los controles de cambio impuestos en 2003, por los cuales necesitan la aprobación del Estado para obtener dólares con la cotización oficial.

Ajenos a estas discusiones, los consumidores hacen lo que pueden para conseguir un litro de leche, el máximo que pueden comprar, cuando hay.

"La gente se vuelve loca por un litro de leche. Ahora no hay y no se sabe cuándo habrá", dijo con resignación Flor Poliszuk, de 57 años, frente a una góndola del mercado de Central Madeirense. "En Venezuela nos hemos vuelto tan chévere, que si mi hermana encuentra mantequilla en algún lugar, me compra, y si yo encuentro huevos, le compro", agregó.

Las colas más largas, en las que la gente puede estar hasta seis horas, se forman frente a los Mercal, los mercados administrados por el Estado, donde se venden alimentos a precios subsidiados. La leche y los huevos se pueden encontrar allí a más de la mitad de lo que salen en los supermercados y cuatro veces menos de lo que cobran los vendedores callejeros en el mercado negro. Pero incluso allí faltan productos.

"Hoy hubo azúcar y aceite", festejó Jesús Izquierdo, un empleado de seguridad de 46 años, que igual lamentó no haber encontrado leche para sus nietos de 6 y 8 años. "Se corre la bola de que hay algo y se acaba enseguida", dijo el hombre, mientras hacía las compras en el Mercal del barrio de La Florida.





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