Chávez, «el Supremo»

Por Venezuela Real - 29 de Noviembre, 2007, 14:00, Categoría: Imagen gobierno / Chávez

MANUEL M. CASCANTE
ABC - España
29 de noviembre de 2007

CARACAS. Hugo Chávez aún no es Kim Il Sung, pero no por falta de ganas. Con su proyecto de reforma constitucional persigue perpetuase en el poder -igual que el «Presidente Eterno» norcoreano- e instaurar una sociedad socialista con marcados ribetes totalitarios. El culto a su personalidad se ha disparado en las fechas previas al referéndum, que el «comandante» plantea como un plebiscito; la machacona propaganda oficial es explícita: «Sí, con Chávez».

Teodoro Petkoff bautizó al presidente «Yo, el Supremo» (aunque ahora se refiera a él como «Ego Chávez»). La mención a la obra de Augusto Roa Bastos -un espejo de Rodríguez de Francia, «Dictador Supremo» de Paraguay durante un cuarto de siglo- no es gratuita. Chávez es un epígono de los autócratas que han laminado América Latina desde su independencia y, al tiempo, es la viva encarnación de esos personajes «fantásticos» surgidos de la pluma de Valle, Asturias o «Gabo». Pero, con él, la realidad supera a la ficción.

Por encima de todo, el «comandante revolucionario» es un telepredicador con galones que aspira a «reafirmar la existencia, la extensión y la esperanza de la solidaridad, como estrategia política para contribuir a la construcción del Reino de Dios en la Tierra» (según la «Exposición de motivos para la reforma de la Constitución», firmada por su puño y letra).

Como esos pastores protestantes que reclaman lo que es del césar desde la pantalla, Chávez conoce el poder de los medios y la manera de utilizarlos. El medio -él mismo- es el mensaje. Así, promedia tres apariciones públicas al día, retransmitidas por las arbitrarias televisiones y radios estatales. Y, no por casualidad, en el Comando Zamora -que dirige la campaña oficialista- arriman el hombro el ministro de Información, Jesse Chacón, y el director de Telesur, Andrés Izarra.

Empate técnico

Sin embargo, las encuestas cada vez le son menos favorables. La empresa privada Hinterlaces reveló ayer que existe un empate técnico entre los votantes del «sí» y los del «no», un 45 por ciento frente al 46 por ciento, respectivamente. El mismo día, el partido minoritario radical Comando Nacional de Resistencia anunciaba el abandono del abstencionismo y reclamó votar «bajo protesta» contra la reforma constitucional. Ya sólo Fuerza Solidaria, otro grupo minoritario, insiste en la abstención.

En el proyecto de esta encubierta nueva Carta Magna, en sus 69 artículos sometidos a consulta, la palabra «presidente» aparece en 34 ocasiones: exactamente el doble que en el texto vigente. Muchos de los proyectos incluidos en el borrador podrían ser puestos en marcha mediante decretos (cuánto más cuando Chávez dispone, desde comienzos de este año, de 18 meses de poderes especiales concedidos por una ley habilitante de la Asamblea). Pero, para su principal objetivo, la reelección indefinida, precisa reescribir la Constitución de 1999. Dicha meta le permitiría a Chávez gobernar, de momento, «hasta 2021».

A su capricho

Además, la reforma le confiere mayores atribuciones al Ejecutivo, crea un Poder Popular que no surge de las urnas, pone en manos del mandatario el Banco Central y el Ejército, y define nuevas formas de propiedad supeditadas al Estado. Uno de sus epígrafes preferidos es la puesta en marcha de una nueva organización territorial de la República -creación de comunas, provincias, vicepresidencias y otras demarcaciones designadas a dedo-, que Chávez denomina «la nueva geometría política».

Rotulador en mano, ése último es unos de los aspectos que más subraya en «La hojilla» -grotesco programa de la televisión pública del que se ha hecho habitual-, donde garabatea sobre mapas de Venezuela, y al dictado de su capricho, las futuras nuevas entidades federales del país. Así, entre broma y broma, va dibujando con la zurda un futuro donde se impondrá «la verdadera democracia».

Como un déspota poco ilustrado (lo suyo es la gramática parda), aplica a su manera el lema de Luis XIV: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo». Mientras, su cohorte de palmeros (siempre se hace acompañar por ministros, altos cargos, pelotas y lambiscones) aplaude sus chascarrillos y le ríe las ocurrencias. Parece un chiste, pero maldita la gracia que le hace a medio país.





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Noviembre 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog