El oscuro impulso del adulador

Por Venezuela Real - 8 de Diciembre, 2007, 17:38, Categoría: Gente de Chávez

SERGIO DAHBAR
El Nacional
08 de diciembre de 2007

Los obsecuentes, esa tipología que los ciudadanos identifican como jalabolas (Dic cionario de venezolanismos, UCV, María Josefina Tejera), deberían tener cuidado con sus impulsos más urgentes.

Quieren quedar bien, qué duda cabe, pero esa propensión desesperada a columpiarse resulta peligrosa: son víctimas de sus propios actos fallidos, como el que acaba de expresar uno de los hombres cercanos del Presidente más anal de la historia venezolana.

Aquí pido comprensión. El funcionario quiso gastarle una broma erudita al país. Sacó el libro de las frases útiles y extrajo –como quien descubre un conejo en el sombrero de un prestidigitador– el final de El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura 1982.

Escrita en París, ciudad donde se había residenciado como corresponsal del diario colombiano El Espectador y con la intención, desconocida en ese momento, de estudiar cine, Gabo le puso punto final a la historia del coronel que espera una carta que nunca llega, en enero del año 1957. Ese punto final, lo sabe todo el mundo ya, viene precedido por la palabra "mierda".

La idea del funcionario no fue otra que la de recordarnos que la escatología del Presidente venezolano ha sido dignifica da nada menos que por Gabriel García Márquez en su segunda novela, cuando empezaba a construir un planeta literario único en la lengua castellana.

"Dejen la pacatería, así habla el pueblo", pareciera haber dicho.

Lo que uno lamenta es que el funcionario no haya leído todo El coronel no tiene quien le escriba, o que no la haya leído bien.

Hubiera tenido el placer de reconocer –en esta segunda pieza de un rompecabezas asombroso sobre Macondo– una economía expresiva única. Gabriel García Márquez había comenzado a buscar su propio lenguaje a través de un estilo transparente que atraviesa los 106.858 caracteres de toda la obra como un viento renovador de las letras hispanoamericanas.

Novela corta o cuento largo, El coronel no tiene quien le escriba contiene la historia de un militar retirado que espera que el Estado le asigne una pensión de veterano, después de medio siglo del fin de una de las tantas guerras civiles que han azotado a la nación.

Todos los viernes el coronel se pone su traje y se acerca al muelle del pueblo. Allí aguarda la lancha del correo. Pero la notificación nunca llega y su rutinaria existencia sólo es interrumpida por los ataques de asma de su esposa, los toques de queda y las lluvias que no cesan y que se convierten en música de fondo. Todo el mundo que lo conoce sabe que su espera no tiene ningún sentido.

La mitología de El coronel no tiene quien le escriba se ha expandido en varias direcciones.

Se sabe que fue redactada en tres versiones y rechazada por varios editores antes de su publicación. En los años cincuenta, García Márquez padeció dificultades económicas y vendió botellas, revistas y diarios viejos para ganar algunos francos con los que llevar algo de comida a su casa.

El crítico uruguayo Ángel Rama advirtió en los años setenta, en un seminario dictado en la Universidad Central de Venezuela, un pequeño desliz en la verosimilitud de la narración, descubierto por un lector desprevenido que no era experto en literatura: García Márquez asegura que el coronel se afeita después de haber dicho párrafos atrás que en toda la casa no hay un solo espejo.

Si el funcionario que intentó salvar al Presidente escatológico de la mano de García Márquez conociera de lo que pretendía dar cátedras frente al país, con ese tono burlón de quien se siente sobrado y ganador, habría advertido que escogió el peor ejemplo para enaltecer la palabra "mierda". Al contrario, su acto fallido dio en el blanco de una realidad que hoy se quiere ocultar.

Se trata de un coronel derrotado, a la espera de una pensión del Estado, con una economía personal desastrosa, que lo empuja a reconocer frente a su esposa que están comiendo "mierda".

Como tantos venezolanos que no comparten la tajada de la abundancia de los boliburgueses, como tantos venezolanos que mueren en las manos de la inseguridad o en salas de emergencia de hospitales públicos aterradores, como tantos venezolanos que pierden el tiempo tras un litro de leche que no aparece por ninguna parte.

Nosotros también estamos comiendo "mierda" y no nos salva ningún final de Gabriel García Márquez.





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Diciembre 2007  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog