A pesar de ustedes

Por Venezuela Real - 10 de Diciembre, 2007, 17:22, Categoría: Electorales

MILAGROS SOCORRO
El Nacional
09 de diciembre de 2007

Hay un hecho: el domingo se enfrentó un país contra una maquinaria y ganó el país. Un sector de los venezolanos, convencido de que una Constitución reformada según los designios de Hugo Chávez hubiera sido el instrumento de la destrucción de Venezuela, se opuso a una maquinaria alimentada con los recursos del Estado –usados sin medida, sin control y sin vergüenza–, y la venció voto a voto. Eso es una hazaña.

Porque, además, dentro de la misma oposición había –debe haberlos todavía– ánimos irresponsables que a pocas semanas del evento electoral insistían en desacreditar el voto.

Por todo eso y por más, lo que hicimos el 2 de diciembre fue una gran hazaña. Y no hay pataleta ni demostración de indignidad capaces de disipar la certeza de que ese día salimos a la madrugada de Venezuela para completar una jornada de gloria. Ese es el hecho. El hecho incontestable, hermoso, inocultable, que todavía nos tiñe el dedo de púrpura y la conciencia de orgullo.

Precisamente porque el 2 de diciembre clausuramos la ruta, con muro bordado de votos como iluminan las orquídeas las pizarras de los ríos, a la determinación continuista de Hugo Chávez, éste se ha pasado las horas posteriores echando espuma por la boca, insultando al pueblo venezolano (a todo el pueblo democrático, porque no es cierto que la hez que sale de su boca sólo pringa a quienes votaron distinto a sus deseos), arrastrando la imagen de la Presidencia y colocando al Alto Mando militar en la deleznable posición de gorilas que apoyan sus bravatas: la garantía de que él puede hacer lo que le dé la gana, con los modales más abyectos.

El espectáculo del miércoles puede ser asumido como la mera manifestación de un desesperado que no soporta un revés. Y menos si es institucional. Puede ser percibido también como un escalón más en el descenso de Chávez, que cada vez eleva más el listón de sus groserías y, como nunca ha desandado el camino de su violencia sino que tiende a aumentarla, no sabemos qué va hacer después de esto para mantener la apuesta de su agresividad en alza. O puede ser tomado como el definitivo despojo de su disfraz democrático (del que se sacudió tras vociferar que aunque el soberano le dijo que No, él buscará el resquicio para imponer su Sí).

En cualquier caso, todo lo que ocurrió el miércoles en la Sala de Prensa de Miraflores fue de una inmensa gravedad. Ese Alto Mando evidentemente mandado a dar una rueda de prensa para desmentir la crónica de Hernán Lugo que, por cierto, se revalorizó en credibilidad con esa parodia. Esa irrupción de Chávez en el escenario (nunca mejor dicho: era el escenario de una obrita vil), demostrando que el impresentable ministro de la Defensa y su patética oratoria habían acabado con su paciencia y que tenía que salir él mismo a dar el show porque los artistas que había recogido por esos caminos de la patria eran unos figurantes que lo que dan es lástima.

Esas amenazas de desconocer la voluntad popular expresada en el mayoritario No. Esa amargura suelta de madrina, esa rabia expresada en unas frases que no son de hombre en sus cabales ni de hombre que respete la Academia que lo formó... o debió formarlo.

Esa impotencia liberando un albañal en su garganta. Todo eso es inaceptable. No puede dejarse pasar porque se tratara de un síntoma.

Al conocer del triunfo del No, la fuerza opositora triunfante tendió la mano a la reconciliación nacional: removido el peligro de la perpetuación de Chávez, podemos encontrarnos en los muchos puntos que tenemos en común y nos hermanan. Pero la convulsión del miércoles reservó gárgaras para echar por tierra este anhelo; y quedó de manifiesto que el gran interesado en el odio entre venezolanos es Chávez.

Entre las próximas tareas del país democrático está el diálogo entre los distintos. Y la oposición debe dar el ejemplo echando las bases de la unidad. Para contribuir a eso superando rencores, diremos, para no volver a repetirlo y con ánimo de conjurar dolores, que los opositores que se abstuvieron de votar este domingo no tienen justificación.

Ninguna justificación. Le dieron la espalda a la República cuando ésta pendía de un hilo y dejaron solos a nuestros muchachos. Por eso, el 2 de diciembre será el domingo que no cesa, porque lo construimos para el futuro de Venezuela, a pesar de Chávez y a pesar de ustedes, los que debiendo estar no estuvieron.








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