Stalin González
El Universal
11 de diciembre de 2007
Invitamos a todos los ciudadanos, sin distingos, que se sumen a la causa: Venezuela
Recordando las palabras que me dijera un buen amigo el pasado 2 de diciembre, creo que el mensaje que debemos creernos y difundir los sectores democráticos del país es "Calma y cordura".
Esta frase, famosa por haber sido dicha en una circunstancia muy difícil y compleja en nuestra historia por un primer mandatario, el General Eleazar López Contreras, encaja como traje hecho a la medida a la situación que vivimos actualmente. "Calma y cordura": una frase que por demás debe regir las actitudes de todos los interesados en liderar, guiar o influir en la vida política del país.
Con luz propia
Hay una victoria. Está allí, indisimulable. Brilla con luz propia, retumba en todos los rincones de Venezuela, se huele en los aires. Pero es una victoria para aprender y administrar. Este triunfo debe servirnos para profundizar en la organización para las próximas contiendas que han de venir. Hay que asumirla como la oportunidad para avanzar hacia el perfeccionamiento y la consolidación de una nueva mayoría que, apenas, se asoma en el horizonte de un nuevo amanecer.
No es este momento de huecos triunfalismos, tampoco de torpe repartición de culpas. Antes bien, es un momento que debe servir y servirnos para el encuentro de todos los venezolanos, y sobre todo para el encuentro con los sectores más necesitados y adoloridos de nuestro país, porque fue de ellos también el rechazo al proyecto autoritario que pretendían imponernos a juro desde las alturas del poder.
Hay aún un importante sector que sigue comprando la oferta del Presidente, y es necesario que a partir de este paso que hemos dado, en adelante podamos construir una estrategia que nos permita consolidar una opción democrática, con profundo contenido social, que nos permita llenar al país de progreso en equidad. No a medio país, no a un alto porcentaje del país. El progreso debe ser para todo el país.
Reconciliación
El llamado no puede ser otro sino a la reconciliación. No una reconciliación retórica o cosmética, no una reconciliación que sea un perfume que se evapora con el primer calorcito. Tiene que ser una aspiración real con cuyo logro podamos comprometernos genuinamente. El pueblo venezolano habló, con clara e inteligible voz. El pueblo decidió por la democracia. Y la opinión del pueblo debe ser escuchada, acatada y respetada.
Los jóvenes pondremos todo de nuestra parte. Nuestro entusiasmo, nuestra apertura mental, nuestros conocimientos, nuestro ardor y nuestra pasión. Invitamos a todos los ciudadanos, sin distingos de ningún tipo, a que se sumen a la causa que puede y debe unirnos: Venezuela.
Ex presidente FCU/UCV