La delincuencia se traslada en vehículos robados

Por Venezuela Real - 16 de Diciembre, 2007, 17:19, Categoría: Seguridad/Inseguridad

ADRIANA RIVERA
El Nacional
16 de diciembre de 2007

Desde 2003, el robo y hurto de automóviles se ha disparado en 33%.
Estos delitos mueven una industria ilícita que en 2007 ha manejado al menos 2,4 billones de bolívares

Aquella boda se convirtió en velorio. No fue la típica escena en la que la madre de la novia solloza por la emoción. Allí la novia y el novio también lloraban, junto con la mayoría de los invitados.

La ceremonia era el 9 de noviembre en la iglesia San Juan Eudes de El Marqués, en el sureste de Caracas, a las 7:30 pm.

Eduardo Mayorca, de 68 años de edad, y su esposa Cristina Martí, de 67, apadrinarían el enlace. Estaban estacionando su Ford Lancer cuando tres hombres, pistola en mano, les ordenaron que se bajaran del vehículo.

Venían de fracasar en su intento de robarse una camioneta 4Runner a la que se le cortó el suministro de gasolina por el sistema de seguridad satelital.

Se bajaron y corrieron en busca de otro auto. La pareja se convirtió en el blanco ideal.

Mayorca, cirujano plástico y capitán de navío retirado, sacó el arma que portaba y le disparó a los atracadores para evitar el robo e hirió a dos de ellos. La respuesta despertó la cólera de los asaltantes. Al menos ocho tiros recibió el auto. Mayorca y su esposa murieron dentro, con el cinturón de seguridad aún terciado.

El robo de vehículos –que con frecuencia está vinculado con delitos como el secuestro, la violación o el homicidio– se ha convertido en una industria rentable para los delincuentes que afecta, de modo cada vez más violento, a la ciudadanía.

Más agresividad.

"El uso de la violencia y el contacto con la víctima marcan la diferencia entre un hurto y un robo", explica Carlos Belisario, jefe de la Dirección Nacional de Vehículos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.

Las víctimas de hurtos, por lo general dejan sus carros estacionados en las calles y, al regresar, no los encuentran. Pero los robos (caracterizados por el uso de algún tipo de arma o la simulación de que se tiene y las amenazas a las víctimas) están registrando una mayor infl uencia en los índices de inseguridad y se tornan cada vez más violentos.

"El robo de vehículos se ha incrementado. A partir del año 2002, las plantas ensambladoras se han dedicado a poner medidas de seguridad más efectivas, lo que ha traído como consecuencia que sea más difícil hurtarlos. Aunque con vehículos de años anteriores se sigue manteniendo el hurto. Estadísticamente, está comprobado que la gran mayoría de carros hurtados son modelos previos al año 2000", precisa.

Según datos extraoficiales, entre enero y noviembre de 2007 la policia judicial registró un promedio mensual de 1.600 denuncias por robo y 2.160 por hurto de vehículos.

Cerca de 40% de estos delitos se registra en el área metropolitana de Caracas.

Si se mantiene la media, 2007 podría culminar con un total de 45.120 carros robados o hurtados en el territorio nacional. La cifra representaría un incremento de 33% en estos ilícitos, en comparación con los reportados en el año 2003 (un total de 33.864), en el último boletín estadístico público que emitió el Cicpc.

Para 2005, el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia advirtió que el robo y hurto de vehículos representaba aproximadamente 40% de los delitos en el país. Desde entonces, no ha emitido nuevos reportes.

"Antes, los ladrones se ufanaban de su habilidad y apostaban para ver quién abría un carro y se lo llevaba en menos tiempo. Era una época en la que no había armas de fuego con la profusión de ahora. La tecnología no había avanzado tanto para ubicar por satélite los vehículos o manipular a distancia sus elementos para detenerlo. Además, hay un proceso de escalada de la criminalidad en Venezuela y esto se conjuga para que se inicie un proceso violento para obtener el vehículo", analiza Elisio Guzmán, ex director de la policía científi ca.

El delito se ramificó; las actuaciones en grupo se hicieron necesarias y surgieron especializaciones dentro de las bandas.

"Hay un grupo, normalmente de jóvenes, que se dedica a apoderarse del vehículo, bien sea por hurto o por robo. Por una cantidad de dinero los entregan tal como los encontraron. Utilizan estacionamientos para esconderlos y venden el ticket. Otro personal hace el papeleo y el enmascaramiento de seriales o los mandan a chiveras para que en las noches los piquen", explica el criminólogo Javier Gorriño.

En ocasiones, los miembros de los círculos que integran las bandas no se conocen. Por ello, las indagaciones policiales pueden estancarse. "Cuando agarran a alguno, no sabe decir quiénes roban o `enfrían’ los carros (los esconden por un tiempo para luego volver a circular). La investigación se detiene porque no hay conexión entre las partes; es su manera de protegerse", complementa Gorriño.
 

Hasta octubre de 2007, según la Dirección de Vehículos del Cicpc, han sido detenidas 350 personas relacionadas con grupos dedicados a este delito; entre ellas, los miembros de una banda que ultrajaba a las conductoras que robaban en el este de Caracas.
 
Cuando las mujeres son las víctimas, el peligro de violación está latente. Eulimar Núñez corrió ese riesgo cuando salía de su casa en San Antonio, estado Miranda, y otro auto la interceptó. "Se bajaron dos hombres con pistolas; se montaron en mi carro y me llevaron como copiloto. Me decían: `Catira, deberíamos violarte", recuerda la joven de 25 años.

Los asaltantes la abandonaron en la carretera, a salvo, después de una larga discusión entre ellos. "El carro apareció en la cortada de El Guayabo.

Pero sólo quedaba el chasis".

Ahora, asegura, anda más temerosa en la calle y maneja un auto usado para no llamar la atención.

Ilícito rentable.

Según expertos consultados, por apoderarse de un carro los delincuentes cobran alrededor de 10% de su valor en el mercado. Por ello, suelen buscarlos en urbanizaciones, porque hay probabilidades de encontrar más vehículos costosos.

Esta es la ganancia de los primeros eslabones en la cadena de las bandas dedicadas a este delito. Desde allí, puede perderse el rastro de un automóvil robado. Luego, puede ser escondido por semanas para, posteriormente, ponerlo en circulación, cambiar los seriales de algunas piezas y falsifi car la documentación para venderlo con apariencia legal.

Entre enero y octubre de 2007, el Cicpc recuperó 350 carros con los seriales alterados, entre otras irregularidades.

Fuentes policiales aseguran que sólo en el área metropolitana de Caracas, entre enero y noviembre de 2007 los delincuentes se han hecho de más de 110 millardos de bolívares en autos robados y hurtados.

Elisio Guzmán explica que si se toma como valor promedio de un carro 60 millones de bolívares y se multiplica por los 41.360 vehículos robados o hurtados reportados hasta el 30 de noviembre de 2007, esta industria ilegal estaría manejando cerca de 2,4 billones de bolívares en lo que va de año.

"En este cálculo, sólo se considera el costo del vehículo, sin tomar en cuenta los gastos generados por las pólizas de seguros, obligaciones bancarias, compra de sistemas de seguridad y gastos en transporte público, los cuales aumentarían las pérdidas para los afectados", indica el ex jefe policial.

Repuestos escasos.

Uno de los destinos, en el que se tejen conexiones más complejas, es el uso de los carros robados para desarmarlos y vender sus partes.

José Campos compró un automóvil asiático en 2006. Un choque a principios de 2007 lo dejó con la puerta derecha del auto destrozada. "Estuve tres meses sin carro, esperando que llegara la puerta nueva. Un mecánico conocido me dijo que en una chivera en las afueras de Caracas tenían una, pero preferí esperar porque no sabía de dónde la habían sacado", dice Campos, de 28 años.

¿Cómo una chivera puede tener repuestos de los cuales no hay sufi ciente existencia en el país? "No puedes comprar partes y piezas de un vehículo de este milenio en las chiveras. Si hay escasez de repuestos y en esos establecimientos los tienen, serían robados. La chivera debería ser sujeta a una investigación", advierte Belisario.

La escasez y fallas de abastecimiento en algunos rubros podrían estar abriendo brechas para que las piezas provenientes del robo y el hurto de vehículos encuentren un mercado.

En marzo, la Cámara Nacional de Comercio de Autopartes (Canidra) informó que 34% de las piezas y repuestos, tanto para el ensamblaje como para el mercado de reposición, tenía difi cultad para ser importado.

En agosto, el gremio manifestó que el crecimiento del sector automotor (en el país circulan casi 4 millones de autos), principalmente de vehículos importados, ha incrementado la demanda de partes que se producen en otros países. Y en lo que va de año más de 300.000 autos importados han ingresado a las calles.

"Todo el sector tiene problemas", sostiene Alejandro Fariña, presidente Canidra. "Hay fallas puntuales: vidrios, partes de tren delantero, frenos o amortiguadores. La Cámara de Talleres se ha quejado porque están tardando más las reparaciones por la dificultad para conseguir los repuestos. Las compañías de seguros tampoco pueden entregar los vehículos con la misma velocidad de antes", afi rma.

Para Guzmán, el control cambiario ha hecho que las autopartes sean más costosas y, de esta forma, se abona el mercado ilegal. "Antes, el Ministerio de Fomento obligaba a los importadores a que trajeran un stock de repuestos durante los 10 años siguientes a la exportación. Ahora eso no ocurre. No es sólo un problema de seguridad, es un problema económico. No pensaron lo que podía ocurrir cuando permitieron la importación sin control".

Gorriño coincide: "Los repuestos usados tienen casi el mismo valor de los originales, en especial los de carrocería. Es un mercado atractivo".

Peligro en dos ruedas.

Con el auge de la importación de motocicletas chinas –que comenzó en 2004–, la escasez de repuestos se ha hecho patente.

Hay talleres en los barrios que se encargan de conseguirlos por diversos medios. En la capital, entre enero y noviembre de este año asesinaron a 81 motorizados para despojarlos de sus vehículos.

"Hace dos años se dispararon las modalidades de hurto y robo de motos; sobre todo el robo.

Son de fácil circulación y desplazamiento y de rápido ocultamiento, la puedes meter en una residencia y desvalijarla rápidamente", asegura Belisario.

Dice que los robos de motos se incrementan porque las víctimas no denuncian y optan por negociar con el delincuente. "El gremio de motorizados tiene otros códigos. Muchas veces entre ellos mismos consiguen rápido la información de dónde puede estar la moto. Esperan que los llamen y tranzan la devolución mediante un pago", añade.

"Con las motos es una acción rápida. Pero con los carros, el ladrón presume que el conductor puede accionar alguno de los nuevos mecanismos de seguridad. El `arrímate pa’allá’ (colocar a la víctima en el lugar del copiloto) tiene dos elementos más perversos: el secuestro express, para robarte el vehículo y lo que tienes encima o pedir un rescate; y el paseo millonario, para llevarte a sacar el dinero de los cajeros automáticos", insiste Guzmán.

Los cuatro hijos de la pareja Mayorca sabían que su padre usaría su arma en caso de sentirse amenazado. "Imaginamos que estando con mamá habría asumido la posición de protegerla", concede Luisacristina Mayorca. En el caso de sus padres, una medida de seguridad extrema marcó la diferencia de lo que pudo haber sido un robo de vehículo más en la estadística policial.







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