Mireya Lozada: "La retaliación y la venganza profundizarán las diferencias"

Por Venezuela Real - 17 de Diciembre, 2007, 12:10, Categoría: Cultura e Ideas

ELVIA GÓMEZ
EL UNIVERSAL
17 de diciembre de 2007

"La autonomía de los sectores sociales cercanos al Gobierno se demostró en las recientes elecciones del referendo"

Para la psicóloga social Mireya Lozada la reconciliación de la que tanto se ha hablado desde el sector de la oposición que impulsó el voto No en el recientemente realizado referendo constitucional, puede ser abordada por todos los venezolanos desde multiplicidad de espacios. "Desde los más privados como los familiares, hasta los públicos".

"Cada uno de nosotros -argumenta Lozada- podría aprovechar este tiempo navideño para acercarse y tender puentes con los familiares, colegas, amistades, grupos con los que se ha mostrado intolerante o ha negado y excluido en algún momento. Perdonar y perdonarse a sí mismo. No vale acá el argumento de no acercarse porque ese otro, al que en general satanizamos, no quiere, ni aceptará dicho acercamiento".

Doctora en Psicología Política (Université de Toulouse-Le Mirail, Francia), docente e investigadora, Mireya Lozada dirige la Unidad de Psicología Política del Instituto de Psicología de la UCV, así como el Diplomado de Participación Social y Construcción de Ciudadanía en la misma casa de estudios.

"Todos los venezolanos estamos necesitando un tiempo de tregua, de paz. Hemos estamos sometidos a un larguísimo período de confrontación, de incertidumbre y desasosiego. Se trata de convivir en paz, reconociendo y saludando nuestra diferencia y diversidad, más que tratar de eliminarla, al intentar, a través de intenciones explícitas u ocultas, de que el otro piense como nosotros. Esta reconstrucción del tejido social, sólo es posible si rompemos de manera progresiva con el esquema maniqueo y excluyente de la polarización, que tanto impacto psicológico, social y político tiene sobre nuestra salud física y psíquica y tanto daño ha hecho al país".

Lozada dice percibir que los actores políticos se sienten amenazados cuando se habla de reconciliación.

"Creo que lo asocian a la renuncia de sus proyectos o posiciones, cuando de lo que se trata es de compartir los espacios naturales del quehacer político, de la cohabitación entre opciones ideológicas diversas. Este reconocimiento de mayorías y minorías forma parte de las reglas del juego democrático y no deben considerarse un asunto excepcional, ni una concesión que se hace a un enemigo.

-¿Cómo ve la posibilidad real de una reconciliación entre los sectores sociales enfrentados por razones políticas?
 Dirigentes de oposición han insistido en que tienen el propósito de promover ese acercamiento a nivel de las bases del chavismo, pero la respuesta que han tenido de voceros del Gobierno es el rechazo porque dicen que se trata de un acercamiento de "cúpulas".


-Según el Diccionario de la Real Academia, la reconciliación, en todas sus acepciones, es un proceso tendente a asegurar la convivencia y reconstruir los vínculos entre personas o grupos que han sido rotos por conflictos. Pero en el caso de Venezuela cabe preguntarse: ¿Existía antes realmente concilio entre distintos sectores sociales? ¿En torno a cuáles aspectos? ¿Qué produjo esa ruptura?
La conflictividad de nuestro contexto sociopolítico en los últimos años puso en evidencia la confrontación de distintos proyectos de país, de desarrollo e hizo visible la defensa y emergencia de nuevos actores, discursos y acciones colectivas. Esto vino acompañado por un agudo proceso de polarización social, caracterizado por una demarcación físico-simbólica de territorios y propuestas mutuamente excluyentes, provocando una fractura del tejido social con expresiones de violencia política que limitaron el manejo constructivo y pacífico del conflicto.

Con esos ánimos caldeados, rencillas y proyectos de país tan disímiles no resulta sencillo hablar de reconciliación. Para hacerlo tendríamos que ir más allá de los dilemas del chavismo/antichavismo y generar un mínimo de consensos intra y extragrupo que permitan la convivencia, garantizando la diversidad política, que es lo que finalmente constituye la esencia de la democracia.

-¿Cuáles pueden ser esos consensos? ¿En torno a cuáles proyectos?
-La reconciliación social no es posible en el vacío, pues se convertiría en una nueva ilusión. Tiene que estructurarse en torno a proyectos concretos de solución a cantidad de problemas que requieren urgente atención. La mayoría de los venezolanos tiene apuestas comunes: la lucha contra la pobreza, contra la violencia, la inseguridad y la impunidad, la defensa de los derechos humanos y colectivos, la paz y la democracia. Se trata de romper con la vieja "ilusión de armonía" de la que nos hablaban (Moisés) Naím y (Ramón) Piñango y aprovechar este "quiebre de la vitrina" que se produjo en este período, para asumir el conflicto con una visión realista, constructiva y democrática y generar propuestas para afrontar los urgentes problemas desde una visión participativa. Asumir eso significa reconocer y ejercer nuestro rol de ciudadanos en cada espacio y exigir al Estado y al Gobierno el cumplimiento de sus responsabilidades. Este proceso es responsabilidad de la nación entera. Aunque sabemos que son los actores políticos y sus sectores radicales de ambos lados, los que mayor resistencia tienen de asumirla, el resto del país lo está clamando, y seguramente lo hará, pues los pueblos, lo ha demostrado la historia, superan con creces a sus políticos.

-¿Cómo cree que ha impactado la actitud de represalias, amenazas y acusaciones del tipo "Me la pagan", empleado por el presidente Hugo Chávez contra sus seguidores a quienes culpa de su derrota electoral?
-Ese es el mismo patrón que viene funcionando en sectores gubernamentales, donde la disidencia y la crítica se castiga o censura, y donde la revisión analítica, así como la redefinición de estrategias, no se contemplan de forma permanente sino que responde a estrategias electorales. Pero mientras esto ocurre en las altas esferas del Gobierno, la insatisfacción por el rumbo que está tomando el proceso político y social en un importante sector del chavismo social ha dado lugar a un profundo debate que desbordará las cúpulas políticas, y de donde seguramente van a emerger propuestas y liderazgos alternativos, distanciados de los esquemas del burocratismo y la corrupción actual.

La retaliación y la venganza sobre los seguidores profundizará las diferencias y distancias que ya empezaron a marcarse entre pueblo y Gobierno. La autonomía de los sectores sociales cercanos al Gobierno se demostró en las recientes elecciones y si el liderazgo no escucha este grito de alerta y llamado a la reconducción que dio el pueblo, perderá progresivamente su apoyo.

La negación de la propia derrota y la aceptación de la victoria del otro ha sido una constante en los últimos años en Venezuela. Recordemos los continuos gritos de fraude de parte de los sectores opositores, y ahora, aun cuando el Gobierno reconoce la derrota, le está costando procesarla acusando a su propia militancia. Lamentablemente la polarización ha desvirtuado los procesos naturales del juego político, donde victorias y derrotas, si bien generan celebraciones o duelos, no constituyen en general un quiebre traumático como los vividos en Venezuela en el último tiempo.

-Se ha hablado mucho del papel movilizador que la dirigencia estudiantil habría tenido en el sector social que adversa al Gobierno. Sin embargo, cuando se ven en detalle los resultados, la clase media se mantuvo apática y la victoria del No se debió, en buena parte, a la abstención del propio chavismo.

-Los estudiantes jugaron un importante rol al reactivar a sectores sociales cuya desesperanza los habían llevado a replegarse a esferas privadas, pero esa activación no fue suficiente para moverlos a votar, pues el propio discurso de descrédito contra la institución electoral, sostenido ininterrumpidamente, tuvo efecto en sus propias creencias, lo cual aunado a la percepción de inutilidad de las formas de manifestación cívica, o el llamado a atajos violentos, ha ido incrementando la desconfianza en el sistema democrático, así como la desesperanza respecto de las vías pacíficas y constitucionales del manejo de los conflictos. Esto debe llamar a la reflexión a los líderes, pues el discurso político no es inocuo, y cuando sus actores recurren a ciertas estrategias de deslegitimación, terminan negando su propia acción futura. Como lo hablamos en junio (El Universal, domingo 10/06/2007) los estudiantes tienen un rol como universitarios y ese es el que deben ejercer, definiendo sus propias agendas, sin permitir que se les use como instrumentos políticos. El resto de la sociedad, y en especial los partidos, tiene también el suyo. Es su responsabilidad ética con la nación y no deben eludirlo.

-Con todas sus dificultades el resultado del referendo del 2D puede sentar las bases para que los distintos actores sociales vuelvan a hacer lo que les corresponde: los medios a comunicar, los estudiantes a ocuparse de los asuntos universitarios y juveniles, los partidos políticos a fortalecerse y todos juntos a sentar las bases de la recuperación institucional.

-Creo que es un buen tiempo político, zapatero a su zapato. En las últimas elecciones se fortaleció el juego democrático y ganó Venezuela. Es un momento privilegiado para la reflexión, la autocrítica y la redefinición de estrategias a lo interno y externo de cada sector político, es tiempo de construir consensos, de definir agendas políticas democráticas, sustentables, inclusivas y participativas, escuchando lo que los votos y la abstención dijo a cada uno, y lo que sigue diciendo la discusión en barrios y urbanizaciones. Más que revanchas y retaliaciones, se trata de privilegiar el diálogo y debate constructivo y propositivo, donde cada sector: mediático, eclesiástico, universitario, educativo, comunitario, partidista, derechos humanos, público y privado, gubernamental y no gubernamental, se ocupe de cumplir con los roles que le son propios. Si bien, lo público, lo colectivo es político y todos tenemos responsabilidades ciudadanas, ya es hora de que cada sector ocupe su espacio y construya país desde allí. Ya es tiempo de que el país se dé tregua en esa batalla política en que se ha convertido nuestra cotidianidad. Y allí, los medios tienen un importante rol que jugar, deben dejar de ser actores políticos y dedicarse a informar, ofreciendo espacios de calidad, donde se debatan profundamente lo principales problemas nacionales y dejar atrás la política espectáculo y la banalización de la política que tanto daño a hecho al país. Es tiempo de asumir el desafío histórico de la política y la democracia.







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