A Pdvsa volverán...

Por Venezuela Real - 18 de Diciembre, 2007, 10:24, Categoría: Gente de Chávez

Patricia Clarembaux
TalCual - Contraportada
18 de diciembre de 2007

Ayer, las rejas de Petróleos de Venezuela no se abrieron para el padre José Palmar y el periodista Leocenis García. Pero aunque no pudieron consignar ante la oficina de auditoría los documentos que demuestran las irregularidades en Occidente, ellos aseguran que "la lucha continúa"

Venía el padre José Palmar subiendo la cuesta de la calle El Empalme, que lleva desde la avenida Libertador hasta Petróleos de Venezuela (Pdvsa), La Campiña. Cinco tomos de documentos –de tres centímetros de grosor cada uno– llevaba en sus manos. Pero venía acompañado. A su lado, marchaban el periodista del diario Reporte de la Economía, Leocenis García, y un grupo de personas procedentes del estado Zulia.

"¡No volverán! ¡No volverán!", gritó la multitud que los recibió. Eran camisas y chaquetas rojas a las puertas de la estatal petrolera. Eran también trabajadores, de flux y corbata, que dejaron sus puestos de trabajo para mirar unos; para manifestar consignas otros.

Una moto con dos funcionarios de la Policía Metropolitana les abrió el camino entre la gente y los escoltó hasta la puerta de Petróleos de Venezuela, pero al llegar, sin mediar palabras, los funcionarios de seguridad les trancaron –literalmente– la reja en las narices. Entonces se detuvieron y Palmar se aproximó para hacer su solicitud a uno de los funcionarios:

–Buenas tardes, venimos a consignar estos documentos al auditor, Jesús Villanueva.

–No estamos autorizados a rendir declaraciones, le respondieron.

Palmar y García explicaron que la solicitud fue hecha por escrito y que la 1:00 p.m. fue la hora acordada para la reunión.

Esto a sabiendas de que en la mañana les tocaría presentarse en los tribunales.

El momento fue presenciado por quienes rodeaban la escena, pero en el restaurante de enfrente casi por media hora las personas se instalaron en las mejores mesas y con café en mano sólo para mirar.

"¡No volverán!", continuó como cortina de fondo. Pero el sacerdote, con la expresión inmutable, dijo para sí: "Yo sé que no volverán, pero los de aquí tampoco lo harán". "¡No volverán!", repitieron aquellos.

De pronto, un trabajador de la petrolera, de nombre Francisco Molina –de acuerdo con la identificación que pendía de su cuello– irrumpió en el grupo y con la voz pasada de tono, gritó: "Somos trabajadores honestos. Déjennos trabajar.

Globovisión ¿qué haces aquí?". A él se le unieron otros empleados de la industria petrolera:"Esto es un show mediático. ¡No los queremos aquí! ¡Váyanse a otro lugar! ¡Pdvsa es del pueblo, no de ustedes!".

Palmar los escuchó pues era inevitable, pero se volteó e insistió en que se llamara al auditor.La respuesta fue la misma: "No podemos hacerlo.No tenemos instrucciones de nada".Volvió a hacer su solicitud: "Hijo, el licenciado Villanueva nos esperaba a la 1:00pm. Que alguien nos atienda, entonces. ¡Qué barbaridad!". Esta vez no hubo respuesta más que las consignas de la gente:"¡La Iglesia, la CIA, la misma compañía!", gritó con euforia la multitud –creciente– de trabajadores de Pdvsa y afectos al presidente Hugo Chávez.

Entre los documentos que consignarían en La Campiña, dice Leocenis García, hay evidencias de irregularidades en Pdvsa Occidente. Desde adentro no parecía que alguien los atendería, pues sólo se veía a grupos de personas que miraban lo que ocurría y comentaban entre ellos, algunos con sonrisas en el rostro.

Entonces el periodista se aproximó al sacerdote: "Padre ¿nos vamos?", le preguntó. "No, tranquilo", respondió.

Pero el "Uh, ah, Chávez no se va", con el paso de los minutos, fue coreado por más personas que, incluso desde las instalaciones y a través de la reja le gritaron: "¡Diablo en sotana!". Palmar se volteó hacia el hombre, cerró los ojos, levantó la mano y le dijo: "Que Dios bendiga esta industria". Y entonces accedió: "¡Vámonos!", dijo. Sus acompañantes obedecieron e iniciaron la bajada hacia el autobús que los aguardaba en la Libertador. La Policía Metropolitana, de nuevo, los escoltó hasta sus puertas.

Al llegar, cada uno de los funcionarios policiales recibió un abrazo y las bendiciones del cura. Aquel se montó con la promesa: "La lucha continúa. Los periodistas le estamos demostrando al mundo que tenemos dignidad. La dignidad ni se negocia, ni se vende. Algún día, la dignidad será para nosotros. Los quiero mucho".

Se subió en el autobús y se perdió en medio del congestionado tráfico capitalino.

ACUSAN A LUISA O RTEGA

En la mañana de ayer, se presentaron el padre José Palmar y el periodista Leocenis García ante los tribunales de Pajarito, en Caracas. A su salida, ambos mostraron documentos que implicarían a la recién nombrada fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, en casos de corrupción en la gestión del gobernador del estado Guárico, Eduardo Manuitt.

Según la documentación presentada, la fiscal fue la apoderada legal de la empresa Multiconsumo Mónaco, a la que la propia Asamblea Nacional (AN) y el gobernador Manuitt, responsabilizaron de "delitos contra la Nación". Explicó García: "Las investigaciones que adelantó la AN por el caso de las irregularidades del gobernador Eduardo Manuitt, dictaminaron que el gobernador no tenía responsabilidad de los cargos que se le acusaban y que hacía responsables a la empresa por unos suministros. Esa empresa, por escrito, confesó que había cometido delitos contra la nación".

Ante este panorama, el periodista, se pregunta: "¿Por qué no se inhibió? Violó el artículo 58 de la Ley contra la corrupción".Y entonces sentenció: "Esta señora tiene que ser destituida".






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