Ansiedad en la frontera

Por Venezuela Real - 19 de Diciembre, 2007, 14:53, Categoría: Economía

Gustavo Gil
TalCual
19 de diciembre de 2007

La decisión de no hacer más importaciones desde Colombia anunciada por el Gobierno Nacional pone en jaque la vida de miles de venezolanos y colombianos que habitan en el eje fronterizo San Antonio-Ureña-Cúcuta

San Cristóbal.Transitar las carreteras del occidente del país en estos días, permite observar el desespero con que los empresarios colombianos asumen la precaria situación que viven las relaciones bilaterales de los gobiernos de Colombia y Venezuela.

De cada 10 gandolas que circulan por estas vías que van desde y hacia la frontera, 7 tienen placas colombianas. Son vehículos nuevos, dotados de radio transmisores, sistemas GPS y otros instrumentos de última generación que a ritmo endiablado hacen las entregas de las mercancías, antes de que el inminente rompimiento de las relaciones comerciales entre ambos países sea un hecho.

La situación no es nueva. Ya durante el gobierno de Cipriano Castro, algo similar sucedía. En una situación prebélica El Cabito decidió apoyar a Uribe Uribe, inmiscuyéndose en los asuntos internos de Colombia. La situación se hizo tan tirante que decretó medidas para bloquear el tránsito de mercancía en la frontera.

"Un arma más efectiva para causar daños a Colombia, que las operaciones bélicas, representaba para Castro la dependencia económica en que se encontraba la provincia colombiana de Santander y su más importante ciudad mercante, Cúcuta...", escribió Henry Rode, en su libro Los Alemanes en el Táchira.

Por lo visto, el país ha retrocedido hasta finales del siglo XXI. El rompimiento de las relaciones económicas entre Caracas y Bogotá traerá consecuencias impredecibles.

TRES ESCENAS DE UNA MISMA TRAGEDIA

Escena I:

El ganado en pié está
regulado por el Ejecutivo Nacional a un precio de 4.500 bolívares por kilo, pero los proveedores de grandes frigoríficos colombianos se sitúan cerca de la frontera con Venezuela y lo pagan a precios superiores a los 7.800 bolívares por kilo.

El resultado: escasez de carne en la capital tachirense y toda la región andina.

Escena II:

Una pareja de cucuteños y sus hijos, hacen cola a la entrada del cine en el centro comercial Sambil, en San Cristóbal. No menos de medio millón de sus paisanos visitan a diario la ciudad para abastecerse de alimentos y bebidas, aprovechando la ventaja cambiaria. Debido a que no hay suficiente puestos en la sala, los padres dejan a cuatro niños solos en una fila.

Molesto porque no le han dado las golosinas para matizar la función cinematográfica, uno de los pequeñines le increpa a su hermano mayor "Usted no me trajo las crispetas (cotufas) y las gaseosas, ole".

Escena III:

Ante un cajero automático, en Cúcuta, decenas de venezolanos esperan su turno para retirar pesos en efectivo. Cada venezolano manipula no menos de tres tarjetas y, por supuesto, la operación es lenta. Una cucuteña le increpa a una venezolana por la tardanza.

"Será que no sabe usar el cajero....no... es que yo veo que mete y mete la tarjeta", dice la del patio desesperada pues los foráneos tienen que hacer retiros de hasta un millón de pesos y ella apenas lo hará por veinte mil. Repentinamente una de las venezolanas se le voltea y le refuta "Mire, yo en San Cristóbal no puedo poner gasolina, ni tomar leche, ni ir al Sambil porque en todos lados hay colombianos echando mi gasolina, tomándose mi leche y yo no me quejo".

INTERCAMBIO DE $ 5.000 MILLONES

Este año, el intercambio comercial colombo-venezolano batirá todos los récords y llegará a sumar 5.000 millones de dólares. Por la aduana principal de San Antonio del Táchira y la aduana subalterna de Ureña transita 70% de la mercancía negociada entre ambos países.

Por si esto fuera poco, el sector de transporte de carga general, sólo en Venezuela genera unos 3.000 empleos directos y alrededor de éste están las posadas, los restaurantes, los servicios mecánicos y las estaciones de servicio.

La economía tachirense vive de los fletes que pagan los comerciantes por estas mercancías. Hay unas 110 agencias aduanales que generan otros 600 puestos directos y en cuanto al servicio de almacenamiento hay otros 1.000 empleados más que subsisten de esta negociación.

Hay que agregar además la inmensa actividad comercial interfronteriza que abarca el intercambio doméstico que llevan a cabo tachirenses y nortesantandereanos, la cual que no aparece reflejada en la balanza comercial.

A esto hay que sumarle que en el eje fronterizo está focalizado 74% del parque industrial y manufacturero tachirense, lo cual suma más de 7.500 establecimientos comerciales e industriales y 2.200 microempresas.

Es por todo eso que esta parte del mundo ha sido catalogada por la Comunidad Andina de Naciones (CAN) como la frontera más viva y más activa de América latina.

"A veces da la impresión de que en Caracas y Bogotá se olvidan que nosotros vivimos de la integración y creen que la frontera es sólo monte y c! ulebra", dice José Rozo, presidente de Fedecámaras Táchira.

VALLENATO CONTRA JOROPO

Poner gasolina en San Cristóbal puede llevarle al más paciente de los conductores, unos 45 minutos, cuando la consigue. Al lado venezolano, el precio es irrisorio y no alcanza los 100 bolívares. Pero al traspasar la frontera los pimpineros (gente que almacena y vende el producto en pimpinas, a orilla de la carretera) la pagan a precios que superan los 1.800 bolívares por litro.

"Yo le recomiendo al presidente Chávez que empiece a bailar vallenato y al presidente Uribe que baile joropo. Aquí lo que está en juego es el empleo y la estabilidad social de miles de familias, de lado y lado. Los gobiernos firman los acuerdos y los gobernantes se toman las fotos, pero la integración la hacen los pueblos", agrega Rozo.

Entre los productos que vienen de Colombia están la carne en canal, el pollo, los huevos, ganado en pie y las medicinas.

Hasta ahora, el gobierno venezolano ha anunciado que no hará más esas compras que serán solicitadas a nuevos proveedores de Brasil y Argentina. Pero la logística hace imposible tal deseo.

La zona industrial brasileña está localizada a más de 6.000 kilómetros de Caracas mientras que Bogotá y Medellín están apenas a 900 kilómetros.

"¿Será más económica la comida exportada desde Argentina, cuya capital está a 8.000 kilómetros de distancia que la colombiana? Yo creo que el gobierno debe reconsiderar esa decisión que va a afectar el aparato económico nacional", explica Rozo.





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