Oído en tierra, Presidente

Por Venezuela Real - 18 de Enero, 2008, 11:00, Categoría: Injerencia de/en Venezuela

Gerardo Blyde
El Universal
18 de enero de 2008

Los colombianos han votado dos veces por Uribe para que haga justamente lo que está haciendo

Presidente, qué capacidad tiene usted para voltear el "deber ser" y convertirlo en cualquier cosa de la que usted pueda obtener algún rédito político nacional o internacional.

Debería usted saber que el respeto a la soberanía de nuestro pueblo exige reciprocidad de su parte, lo que en cristiano quiere decir que no tiene derecho usted a meter sus narices en el profundo y complicado problema colombiano, si no ha sido invitado por la autoridad allí electa con más del setenta por ciento de los votos de sus conciudadanos.

Muchas veces, casi a diario, se queja usted amargamente de la supuesta intromisión de EEUU en Venezuela, con la también supuesta intención de derrocarlo. Ha llegado usted al extremo de acusar a su Gobierno de tratar de asesinarlo o de estar detrás de supuestos magnicidios que nunca ha logrado probar y de los cuales los venezolanos no tenemos más que su palabra.

Airado, ha exigido usted más de una vez respeto a nuestra soberanía. Aún puedo escucharlo cuando gritaba "¡Venezuela se respeta!". ¿Cómo puede usted exigir respeto a nuestra patria si no hace lo propio con el vecino país y su legítimo gobernante reelecto, por cierto, con mayor porcentaje de votos en su país que usted en el nuestro?

Un gobernante, democráticamente electo, tiene entre sus funciones principales, conservar el régimen democrático y no ceder a ningún tipo de presiones de grupos insurgentes que pretendan subvertirlo. También tiene el deber de hacer respetar el poder soberano del pueblo para quien sirve. Usted con su absurda petición de descalificar las FARC y al ELN como movimientos terroristas y solicitar su reconocimiento para otorgarles beligerancia nacional e internacional, va en contra de la manifestación que mediante el voto ha hecho dos veces el pueblo colombiano al elegir a Uribe.

Cuando el hoy presidente Uribe se presentó a su primera elección tuvimos la oportunidad de viajar a Bogotá invitado por la Universidad Javeriana a un ciclo de conferencias sobre constituciones latinoamericanas. Sólo habíamos escuchado que Uribe era el candidato con mayor chance para ganar la Presidencia. Pastrana lucía cansado e incapaz de acertar en su lucha por pacificar Colombia. Las zonas de distensión no habían sido usadas por la guerrilla para ir desarmándose y entrar en la vida democrática y republicana, si no que, por el contrario, se constituyeron en tierra sin ley, donde pretendían crear un Estado dentro del Estado colombiano (¿no le recuerda esto las acusaciones que usted y los suyos un tiempo atrás le hicieron a un grupo de zulianos acusándolos de pretender independizarse de Venezuela?).

Al taxista que nos llevó del aeropuerto hasta el hotel le preguntamos, en plena primera campaña electoral colombiana, por quién votaría. La respuesta fue rápida y concreta: "pues, porUribe". Repreguntamos al conductor: "¿por qué?". Su respuesta fue igual de corta y muy descriptiva: "porque estamos jartos". No hizo falta preguntarle de qué estaban "jartos". Creo que usted tampoco necesita que le explique la razón de la jartera de aquel taxista y del pueblo colombiano.

La lengua, señor Presidente, conforme a la sabia conseja popular, es castigo del cuerpo. Cuando usted le pide al gobierno colombiano y a los gobiernos del mundo que reconozcan a la FARC porque su motivación es política, está diciéndole al mundo que, según usted, cualquier grupo que tenga motivación política para adversarlo (a usted o a sus propuestas políticas socialistas a la cubana), estaría legitimado para emprender en su contra la lucha armada para tratar de derrocarlo y de instaurar por la fuerza el régimen que mejor ellos consideren. Mire Presidente que existen varios grupos que aquí le adversan. ¿Y si alguno de ellos se decidiera a hacerlo, si decidiera tomar las armas, secuestrar personas y hasta torturar soldados y policías manteniéndolos encadenados como animales, si colocaran minas que acabaran con la vida de cientos de inocentes? ¿Pensaría usted que sus motivos de derrocarlo a usted y de acabar con la vigencia del Estado constitucional son suficientemente válidos?

¿Y qué pensaría de un Presidente de otro país que, a sus espaldas, negocie con esos grupos que lo quieren derrocar a usted, pero que, además, le pida al mundo y a usted mismo que entiendan esas motivaciones políticas y por tanto justifiquen sus métodos?

Antes de abrir la boca de manera tan imprudente, siempre es bueno colocarse en los zapatos del otro. Los colombianos han votado dos veces por Uribe para que haga justamente lo que está haciendo. En cambio aquí, los resultados del pasado 2D indicaron que usted no está haciendo lo que los venezolanos que votaron por usted querían que hiciera. Oído en tierra, Presidente.






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