Una revolución hundida en petróleo

Por Venezuela Real - 27 de Enero, 2008, 20:26, Categoría: Petróleo/Energía

VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
27 de enero de 2008

Balance de 9 años de gestión
El aumento del precio del petróleo financia la expansión del Estado y propicia la economía controlada
A cuatro años del boom, la economía se ha vuelto más frágil y dependiente

En 1999 el ideal de Hugo Chávez abrazó a Venezuela. El gobierno de la revolución bajaba a la tierra como el mesías capaz de crear desarrollo "diversificado y sustentable", una economía "de exportación masiva de bienes y servicios" e "inclusión social", no obstante, más allá del verbo y los planes, es el precio del petróleo lo que signa la suerte del proceso.

Una primera etapa, 1999-2003, con precios moderados para la cesta petrolera venezolana, donde el promedio de cada año fluctúa entre $10,57 y $26,65 y el Gobierno deja espacio al mercado, sin recurrir a los controles; el Estado no expande su tamaño, de hecho, en 1999 reduce el número de ministerios de 21 a 13 y salvo el aliento a las microfinanzas no hay nada más que el intento por sortear la crisis heredada de 1998, cuando el barril descendió hasta los 8 dólares.

En la segunda fase, el oro negro se dispara y el precio promedio de la cesta fluctúa entre $32,88 y $65,20 dando paso a un Estado todopoderoso que, si bien recurre al control de cambio, control de precios y control de tasas de interés como reacción al paro petrolero, luego deja en claro que se trata de la convicción de que es necesario maniatar la economía.

Estatiza Cantv, La Electricidad de Caracas, Vengas, pone fin a la apertura petrolera, crea una red de subsidios, intenta oxigenar una nueva clase empresarial, asume plenos poderes a través de la Ley Habilitante que le entrega la Asamblea y en el plano político llega a plantear la reelección indefinida.

Primer temblor

Entre 1999 y 2002 la administración de Hugo Chávez confió en que el ciclo mágico florecería sobre tres grandes columnas. El recorte de la producción para afianzar el precio de la cesta petrolera, control de la inflación a través del anclaje del tipo de cambio y aumento de la demanda gracias al combustible del gasto público, que complementó los ingresos provenientes del crudo con utilidades cambiarias del Banco Central y emisión de deuda.

Desde muy pronto el motor del proyecto bolivariano comenzó a toser. La decisión de mantener el precio del dólar sin mayor variación mientras que socios comerciales como Brasil y Colombia devaluaban y registraban una inflación sustancialmente inferior, alentó las importaciones y encareció los productos nacionales.

Rápidamente la compra de dólares entró en calor y cada año la salida de capitales se situó en 6% del PIB, una vez que el creciente desbalance entre ingresos y gastos de las cuentas públicas alentó la convicción de que tarde o temprano el Gobierno tendría que devaluar para obtener más bolívares por los petrodólares.

En un intento por desviar los bolívares que masivamente se dirigían a la compra de divisas, el Banco Central impulsó al alza las tasas de interés, desestimulando el crédito y mermando mucho más las posibilidades de crecimiento.

El desenlace vino en febrero de 2002, cuando fustigado por una continua pérdida de reservas internacionales y una economía que daba claras muestras de recesión, el directorio del Banco Central liberó el dólar y el tipo de cambio saltó de 700 bolívares a 1.100 en una semana.

El agotamiento

Gracias al salto del barril, este cuadro queda atrás y el Gobierno inyecta recursos a la economía para estimular el crecimiento, de hecho, el gasto de 2007 supera en 40 mil millones de dólares al de 2003.

La demanda, que también tiene el impulso de bajas tasas de interés, crece aceleradamente mientras que la oferta, limitada por baja inversión privada y controles de precios que no la estimulan, aumenta a un paso mucho más lento.

El nuevo anclaje del tipo de cambio convierte al dólar en un artículo muy barato y las importaciones llueven.

El resultado es que si bien la economía entra en una fase de crecimiento, la escasez se hace presente, la inflación comienza a acelerarse y después del cierre de 14,4% en 2005, aumenta 17% en 2006 y 22,5% en 2007.

La economía ha aumentado la dependencia. Las exportaciones petroleras aportan 9 de cada diez dólares que ingresan al país y no 8 como en 1999; las importaciones, que en 1999 se ubicaron en 14 mil 492 millones de dólares, registran un salto de 207% y suman 44.463 millones de dólares en 2007; mientras que la diversificación es una materia pendiente, de hecho, las exportaciones no petroleras están en retroceso desde 2005.

El economista Pedro Palma afirmó esta semana en Venamcham que con un precio promedio de 70 dólares el barril para la cesta venezolana, el país entraría en una crisis de balanza de pagos en 2008.

El desconcierto

José Guerra, ex gerente de investigaciones del Banco Central, indica que Hugo Chávez comenzó a ejecutar un plan que consiste en permitir aumentos de precios para abatir la escasez, ampliación de las empresas del Estado en el sector agroindustrial, a la vez que se extrae liquidez, lo que podría comenzar a enfriar la economía.

"No se trata de un plan articulado, se trata de medidas aisladas, lo que se busca es resolver la coyuntura de corto plazo. El corto plazo se transformó en días", dice José Guerra.








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