La resaca económica de 2007

Por Venezuela Real - 31 de Enero, 2008, 10:40, Categoría: Economía

Ricardo Villasmil Bond
TalCual
31 de enero de 2008

El Presidente del Banco Central de Venezuela no aprovechó el mensaje de fin de año para advertir a los venezolanos el contraste del patrón de crecimiento con la notoria y creciente escasez de productos básicos, el estancamiento de la agricultura y las altas tasas de inflación, particularmente cuando analizamos rubros de alto contenido nacional. Tampoco advierte el contraste con lo ocurrido en la industria petrolera venezolana, dado que el Producto Petrolero cae por tercer año consecutivo y en esta ocasión más de 5 por ciento

En su más reciente Mensaje de fin de año -sin duda el resumen oficial más completo y oportuno del desempeño de nuestra economía el Presidente del Banco Central de Venezuela hizo todo lo posible por presentar un cuadro sumamente halagador. El doctor Parra Luzardo nos dice, por ejemplo, que nuestra economía creció 8,4%, llevando a 17 el número de trimestres consecutivos de crecimiento económico, con importantes aumentos en el ingreso personal y caídas en los niveles de pobreza. Vayamos, sin embargo, un poco más allá de esta lectura oficial de las estadísticas.

Las estadísticas oficiales nos muestran también que, al igual que los dos años anteriores, el crecimiento económico en Venezuela está predominantemente guiado por el comportamiento del consumo final privado (creció 17,9% durante el 2007), y éste a su vez, por el del gasto público (el gasto ejecutado del gobierno central aumentó 61% en términos reales entre 2004 y 2006) y por lo atractivo que resulta la posibilidad de adquirir productos importados al tipo de cambio oficial (cabe destacar que la misma se ha mantenido en 2.150 bolívares por dólar desde marzo del 2005 a pesar de que desde entonces la inflación interna alcanza 60%). Ello, unido al pésimo clima de inversión que ofrece Venezuela, explica la concentración del crecimiento económico en sectores vinculados al consumo y de manera particular a las importaciones (servicios financieros, comercio, telecomunicaciones, transporte, etc.). Nada de esto es mencionado en el Mensaje.

El Presidente del BCV no aprovecha la oportunidad para advertir a los venezolanos el contraste de este patrón de crecimiento con la notoria y creciente escasez de productos básicos, con el estancamiento de la agricultura y con las altas tasas de inflación, particularmente cuando analizamos rubros de alto contenido nacional.

Tampoco advierte el contraste con lo ocurrido en la industria petrolera venezolana, dado que el Producto Petrolero cae por tercer año consecutivo y en esta ocasión más de 5 por ciento.

LA POBREZA

La alusión que hace a la reducción de la pobreza merece asimismo un tratamiento más detallado.

Utilizando datos generados por el Instituto Nacional de Estadísticas, el Dr. Parra Luzardo afirma que la pobreza se reduce de 54% a 27,5% entre el primer semestre del 2003 y el primer semestre del 2007. Investigadores independientes obtienen caídas significativamente menores utilizando el vector de precios del Banco Central. El Instituto Nacional de Estadísticas utiliza su propio vector de precios, hecho que explica el grueso de las diferencias.

El Presidente del BCV escoge además muy hábilmente además la medición de pobreza que más se ajusta a su argumento (en este sentido toma el ejemplo del Presidente Chávez, que al comparar el salario mínimo venezolano con el del resto de América Latina lo coloca en dólares a 2150). Utiliza la pobreza de ingresos y compara la situación actual con una de bajos ingresos (el primer semestre del 2003 que coincide con el paro petrolero). Si tomamos una medida más estructural de pobreza -como la que arroja el método de las Necesidades Básicas Insatisfechas- vemos que la reducción es muchísimo menor.

LA INFLACIÓN

Lo más llamativo del Mensaje , sin embargo, e s que de acuerdo con la Ley vigente, "el objetivo fundamental del BCV es lograr la estabilidad de precios y preservar el valor de la moneda" (Art. 5 de la Ley del BCV). Lo natural sería entonces que el mensaje tenga como tema fundamental presentar las cifras de inflación correspondientes al año en cuestión, contrastarlas con las metas establecidas y explicar su responsabilidad en caso de existir una divergencia entre ellas.

Pues no. No menciona que la inflación casi duplica la meta establecida (22,5% versus 12%), que en alimentos alcanzó 31 por ciento, que en restaurantes llegó a 43 por ciento y que para el estrato más pobre de ingresos la inflación fue 16 por ciento más alta que para el estrato más rico. Nada de eso. El Presidente del BCV prefiere evadir el tema y hacer alarde de cifras económicas y sociales que muy poco tienen que ver con su gestión.

Finalmente, el Presidente del BCV admite que "el contexto internacional ha sido favorable en la medida en que los altos precios nominales del petróleo han contribuido a incrementar sustancialmente los ingresos fiscales y de divisas al Estado venezolano". Lamentablemente, sin embargo, no alerta en torno a los peligros que se derivan de depender cada vez más de las fluctuaciones en los precios del petróleo y de las consecuencias que traería de una caída en estos últimos, tal y como ocurrió después del auge de los años setenta.

Resulta insólito además, que sin ningún soporte estadístico se atreva a afirmar que "no sólo crece la economía debido a circunstancias favorables, sino que, paralelamente, se transforma la estructura de la sociedad al alcanzar estadios superiores de progreso en los cuales se tiende a la equidad, la inclusión de todos los estratos poblacionales y al desarrollo humano, generalizado, sostenido y significativo...". Cabe preguntarse, ¿en qué consiste eso que llama "estadios superiores de progreso"? ¿Cómo puede afirmar que un modelo basado en la distribución de un boom petrolero! conduce a un desarrollo humano "sostenido" cuando la experiencia demuestra todo lo contrario?

SIN INCLUSIÓN

No existen evidencias concretas de que la inclusión económica y social vaya mucho más allá del discurso, al menos no de manera permanente. Por el lado de la oferta, la ausencia de mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas impide constatar mejoras en la calidad de los servicios -salud, educación, vivienda, seguridad, etc. - que harían significativa y sostenible dicha inclusión a través de aumentos en el capital humano y por ende en la productividad del trabajador venezolano.Y por el lado de la demanda de trabajo, todo parece indicar que el marcado deterioro del clima de inversión que ha tenido lugar en Venezuela durante los últimos ocho años ha conducido a un proceso de desinversión en el sector privado que ha profundizado la brecha tecnológica entre Venezuela y el resto del mundo, con consecuencias sumamente negativas para la productividad del trabajador venezolano.

Viendo hacia adelante, los cambios en el gabinete, la aprobación de leyes como la relativa a los ilícitos cambiarios, la restricción al otorgamiento de divisas para algunos productos (automóviles, por ejemplo) y la insistencia en el uso de la amenaza a la expropiación como mecanismo para controlar los precios y garantizar disponibilidad de bienes, parecen indicar que los problemas de escasez van a agudizarse un tanto durante el 2008, el cual -para variar- es un año electoral. Asimismo, altos niveles de gasto público en un contexto de escasa capacidad ociosa y con cuellos de botella importantes en la producción local se unirán a aumentos inevitables en los precios de muchos bienes sujetos a regulación para traer como resultado altos niveles de inflación. Dados los pronósticos de precios petroleros y la elevada posición en activos externos (Reservas Internacionales y Fonden), sin embargo, financieramente al menos parece posible seguir "estira! ndo la a rruga", aunque no más allá del 2008.

Las lecciones derivadas de la experiencia de los últimos cuarenta años deberían haber servido para disuadir al gobierno venezolano de insistir en modelos económicos equivocados. Después de todo, el Presidente y sus ministros vieron con sus propios ojos el resultado de los numerosos intentos que en Venezuela y en el resto de América Latina se hicieron por "legislar la economía", es decir, por pretender forzar mediante penas y castigos formas de conducta contrarias a los intereses individuales. Todos los países que tomaron este camino, sin excepción, fracasaron estruendosamente dejando un legado de endeudamiento, inflación y pobreza. En retrospectiva, sin embargo, no todo fue negativo, ya que sus resultados llevaron a muchos de ellos a la reflexión. Distinguidos académicos internacionales y latinoamericanos, particularmente en el área de la economía, dedicaron importantes esfuerzos a analizar lo ocurrido y extrajeron las lecciones que permitieron aplicar las políticas responsables de la solidez y de las perspectivas favorables que muestran hoy países como Chile, Brasil, Costa Rica y México.

Lamentablemente, sin embargo, no todas las sociedades absorbieron la lección de la misma manera. En este sentido, algunos han hablado de la existencia de dos izquierdas en la región, una vanguardista y otra borbónica. Otros, del regreso del perfecto idiota latinoamericano. Lo cierto es que las últimas acciones y declaraciones de las autoridades venezolanas indican que su lectura de la experiencia latinoamericana, de los resultados del referéndum para la reforma constitucional y de la situación económica y social del país, es que deben cavar más rápido para salir del hoyo.







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