A mis compañeros de armas

Por Venezuela Real - 3 de Febrero, 2008, 15:19, Categoría: Política Nacional

Fernando Ochoa Antich
El Universal
03 de febrero de 2008

En estos 9 largos años de gobierno chavista, me he visto en la obligación de dirigirme, en varias oportunidades, a mis antiguos compañeros de armas. Siempre lo he hecho con responsabilidad y honestidad ante algún delicado problema nacional que ha comprometido, en su momento,  el prestigio de la Fuerza Armada. Nunca he recibido respuesta de los altos mandos. Ese silencio no me ha preocupado. Han sido  muchos los oficiales que, sin identificarse, me han hecho llegar mensajes de solidaridad o me han saludado con afecto en la calle, respaldando moralmente mis posiciones.

Ese afecto me obliga hoy a plantearles un asunto que puede comprometer la soberanía nacional: el enfrentamiento con Estados Unidos y Colombia. Ustedes son los responsables de la defensa nacional. Han dedicado sus vidas a formarse en ese campo para servirle con patriotismo a Venezuela. No creo que pueda escapar a su claro criterio el riesgo que vive nuestra Patria. Desde hace mucho tiempo, ese enfrentamiento dejó de ser un tema folclórico de la verborrea presidencial para transformarse en un verdadero problema militar. Voy a tratar de resumir mi visión sobre los acontecimientos ocurridos y sus posibles consecuencias.

Hugo Chávez, al inicio de su gobierno, cometió un sinnúmero de imprudencias que provocaron un delicado grado de tensión entre Colombia y Venezuela. Al poco tiempo comenzó el choque verbal con Estados Unidos. Por suerte para Venezuela, sus asesores le hicieron ver las delicadas consecuencias que tendría para su gobierno mantener tan absurda posición. Venezuela rectificó a tiempo. Las relaciones mejoraron notablemente con Colombia y lograron un nivel aceptable con Estados Unidos. Importantes intereses comunes permitieron superar la crisis.

 Después de abril de 2002, Hugo Chávez se dedicó a desafiar a Estados Unidos. Esa posición tenía un objetivo: fortalecer su liderazgo en los sectores de izquierda de la América Latina. Su retórica antiimperialista y sus ataques al presidente Bush no tuvieron mayores consecuencias: se mantenía el suministro petrolero a Occidente y se respetaban los intereses norteamericanos en Venezuela. Las relaciones con Colombia se mantenían muy fluidas, fortaleciéndose el diálogo entre Hugo Chávez y los presidentes Pastrana y Uribe. Esta situación era sostenible, sin exponer a nuestro país a mayores riesgos.

Lamentablemente, los acontecimientos empezaron a irse de las manos. De manera imprudente, no se renovó el acuerdo con la DEA, se golpearon intereses norteamericanos en la Faja Bituminosa del Orinoco, se hizo pública una alianza político-militar con Irán, sin considerar la tensión  existente en el mundo como consecuencia a sus experimentos nucleares y a sus permanentes ataques a la existencia de Israel y lo más grave, se amenazó con suspender el suministro petrolero a Estados Unidos.

La situación era delicada, pero todavía se podía manejar. Se requería moderar los ataques y ofrecer pragmáticamente ciertas garantías a los intereses norteamericanos y colombianos. En lugar de tomar ese camino, Hugo Chávez aceptó, sin medir las consecuencias, ser mediador con las FARC para tratar de lograr la entrega de algunos de los cientos de secuestrados. Sus imprudencias condujeron al presidente Uribe, con toda razón, a suspender sus funciones. En lugar de entender los riesgos a que se exponía, montó una maniobra publicitaria para la entrega de dos de los rehenes, se dedicó a ofender al presidente Uribe y para terminar la faena pidió públicamente reconocer la beligerancia de las FARC.

A partir de ese momento, las relaciones de Venezuela con Estados Unidos y Colombia se han deteriorado totalmente. Tambores de guerra han empezado a escucharse en Colombia y Venezuela. El presidente Chávez no pierde oportunidad para agravar la situación, sin entender que está  arriesgando nuestra soberanía.  Imaginarse que Venezuela es capaz de enfrentar una alianza entre Estados Unidos y Colombia, aun con apoyo de Bolivia, Nicaragua y Cuba, es pasarse de iluso. Ustedes como militares conocen las consecuencias de un bloqueo a nuestras costas para impedir suministros bélicos y la venta a Colombia, sin costo alguno, de material de guerra norteamericano de última generación. El equilibrio militar se inclinaría de inmediato hacia Colombia. Las consecuencias ustedes la conocen. La obligación de los miembros de la Fuerza Armada es impedir que Hugo Chávez continúe provocando una crisis con Estados Unidos y Colombia. De no hacerlo, la historia y las futuras generaciones de venezolanos se los reclamarán.





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