Edward Jardine: "El Gobierno no nos ha acusado de pertenecer al imperio"

Por Venezuela Real - 6 de Febrero, 2008, 10:13, Categoría: Economía

ANDRÉS ROJAS JIMÉNEZ
El Nacional
06 de febrero de 2008

Entrevista / Edward Jardine
La preocupación por lo social, a criterio de Jardine, es un punto de encuentro entre el sector público y los empresarios. Revela que el comercio con Estados Unidos subió 14% y Cadivi acumula solicitudes por 18 millardos de dólares

Edward Jardine se apartó temporalmente de ser cabeza o representante de una empresa, para incorporarse al sector académico como docente e investigador del Instituto de Estudios Superiores de Administración y asumir responsabilidades gremiales al asumir la presidencia de Venamcham, siglas en inglés de la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria.

Prácticamente fue bautizado públicamente como cabeza de esta institución en un foro sobre perspectivas económicas, cuyos asistentes contestaron una encuesta que reveló, entre varios aspectos, que hay temores por el desempeño que pueda tener el sector privado este año, debido a demoras en la autorización de divisas, limitaciones a los derechos de propiedad, costos laborales, incertidumbre política y control de precios.

–¿Comparte los resultados de la encuesta?
–Diría que las perspectivas para este año son mixtas. Por el lado positivo, el precio del petróleo seguirá relativamente alto, no sé si a un nivel de entre 80 y 100 dólares. Mientras que hay una preocupación externa por si Estados Unidos entra en una recesión, lo que podría tener un impacto sobre el precio del petróleo.

–¿Las inversiones de las empresas norteamericanas podrían afectarse por la recesión?
–Podría ser. Pero hay factores internos que afectan y tienen que ver con el entorno político. En la encuesta apareció que entre los aspectos que preocupan están las regulaciones gubernamentales, la inestabilidad política, y sobre todo Cadivi, que tiene un atraso. Entre la solicitud y la autorización de divisas se encuentra en proceso 15 millardos de dólares y entre la autorización y la liquidación hay 3 millardos.

Por tanto, son 18 millardos de dólares que permanecen en ese limbo y en parte la escasez de productos se debe a esa demora. En el fondo, para que el mundo de las empresas invierta tiene que existir confianza en las reglas del juego, propiedad privada y protección de las inversiones. Además, para planificar inversiones significativas necesitamos de un horizonte de entre 5 y 10 años.

–¿Venezuela ofrece esa perspectiva?
–Los números recientes demuestran que las inversiones en el país han disminuido por falta de claridad hacia el futuro en términos de las reglas del juego económico.

–¿Qué cifra maneja Venamcham sobre la caída de las inversiones?
–Si uno mira las cifras de la SIEX, se observa que han bajado significativamente.

Inversiones fuertes hay relativamente pocas.

–Por el lado del comercio exterior, ¿cómo se encuentra el intercambio con EE UU?
–Aumentó, debido al aumento del precio del petróleo.

–¿Básicamente el incremento se debe a exportaciones petroleras?
–Sí. En un nivel de 35 millardos de dólares el año pasado, hasta noviembre, que es la última cifra que he visto; mientras que las importaciones desde Estados Unidos están aproximadamente en 10 millardos de dólares.

Quizás esa cifra es mayor por las importaciones de diciembre. Por tanto, el comercio bilateral entre los dos países se ha incrementado en 14% respecto de lo registrado en 2006.

–¿No es paradójico que aumente el intercambio comercial con EE UU cuando el Gobierno tiene un discurso contra ese país y busca diversificar sus socios comerciales?
–No. Creo que se debe divorciar la parte política de la comercial. Quiero dejar claro que Venamcham es una organización apolítica y como institución y cámara binacional no tenemos posiciones políticas.

–Algunos empresarios cuestionan la imposibilidad de acercarse al Gobierno, ¿eso le ocurre con los miembros de Venamcham?
–La intención siempre es mantener un diálogo franco, constructivo y productivo con el sector público, y quiero como presidente entrante de Venamcham seguir esa modalidad.

–¿Ese diálogo se está dando?
–No es el más fluido, pero ha habido ocasiones en las cuales hemos logrado comunicar nuestro punto de vista sobre alguna legislación que está en el tapete y en algunas ocasiones tomaron en cuenta nuestras consideraciones. Ha habido cierta apertura por parte del Poder Legislativo con la Ley de Ilícitos Cambiarios.

–¿No se sienten acusados de ser representantes del "imperio norteamericano"?
–Hasta donde yo sepa, el Gobierno no ha acusado a Venamcham de eso.

Muchas de las compañías miembros de la cámara son de capital mixto y hay empresas cuyo capital es ciento por ciento venezolano.

–La encuesta también reveló que hay temor en cuanto a los asuntos laborales. ¿Qué esperan en Venamcham sobre esta materia?
–El sector privado, en su totalidad, representa 75% del empleo formal y en la medida que sufre también se afecta el empleo. Muchas de estas leyes son, desde nuestro punto de vista, concebidas con un propósito plausible, pero en la práctica no funcionan.

–¿Sería el caso de la reducción de la jornada laboral?
–Bajar las horas de trabajo de ocho a seis horas suena muy simpático, pero eso incrementará la ineficiencia de la producción venezolana y no redundará en un aumento del empleo. Eso lo que hará es reemplazar a la gente por máquinas y es un poco la lógica que tiene el empresariado.

–¿Ese sería el único temor en cuanto a leyes?
–No. También está el proyecto de ir a un modelo de cogestión. Son cosas que preocupan a los empresarios, pero vamos a ver cómo se come al final del día.

–¿El clima para los empresarios no es mejor ahora que si se hubiera aprobado la reforma constitucional para hacer inversiones?
–Creo que sí, desde un punto de vista conceptual.

No obstante, como dije antes, el empresariado necesita un horizonte no de un mes, dos meses, ni un año, para tomar decisiones de inversión significativas. Obviamente, la situación no sería mejor si se hubiera aprobado la reforma constitucional, porque tenía tres elementos que preocupaban como las regulaciones a la libertad económica, a la propiedad privada y a la propiedad intelectual. Ahora falta ver hacia dónde vamos de aquí en adelante. El empresariado lo que quiere es trabajar en conjunto para el bien del país, pues tenemos problemas muy graves con el desabastecimiento, la inflación, la inseguridad jurídica y física. Quisiéramos poder trabajar en conjunto con el Gobierno para abordar esos temas.

–Tomando su experiencia en lo que se refiere al trabajo con consumidores de bajos ingresos, que llaman la base de la pirámide, ¿este tipo de iniciativas es una forma de mejorar las relaciones con el Gobierno o ciertamente es una alternativa para las empresas?
–Esta es un área bastante confusa en la cabeza de mucha gente. La base de la pirámide es una de las oportunidades de negocio más desaprovechada por las compañías, no solamente en Venezuela sino en el mundo entero.

–¿Quiere decir que se concentran en los estratos medios y altos y olvidan a los pobres?
–Exactamente.

–¿Eso también ocurre en países industrializados?
–Totalmente. Claro, guardando la distancia un pobre en Estados Unidos tiene más dinero que un pobre en América Latina, pero igual es desaprovechada. Para muestra un botón, según el World Research Institute, en el mundo la base de la pirámide representa 5 trillones de dólares de consumo.

No sé cómo diría esa cifra el doctor Rafael Caldera. En América Latina el consumo es como de 510 millardos de dólares. Hay un paradigma que tiene la gente de que el pobre no consume y nada es más lejos de la verdad que esa afirmación, porque la cifra que manejamos indica que si la gente de menores ingresos representa 80% de la población venezolana, entonces consume 79% de los bienes.

–¿El consumo no varía dependiendo del estrato económico?
–La gran diferencia entre lo que consume la gente pobre y la de mayores ingresos se basa en aspectos como vivienda, potencial de ahorro, automóviles, escuelas; es decir, hay una serie de beneficios que están fuera del alcance de mucho de nuestros consumidores, pero se trata de un negocio que está muy mal atendido. Hay empresas que están tratando de abordar este tema, algunas con mayor éxito que otras.


–¿Es correcto asumir el mercado hacia estos consumidores como un programa de responsabilidad social?
–Una vez tuve la ocasión de estar con alguien del Gobierno, estaba en mi trabajo anterior hablando de una promoción, que tenía visos sociales vinculados a un objetivo claramente comercial; y eso me lo criticó. Me dijo que estaba haciendo una promoción y que la aprovechaba para parecer simpático. Le dije que había dos opciones: las empresas hacen las cosas totalmente comerciales sin interesarse para nada en la parte social o hacen las dos cosas. ¿Cuál es preferible?

–¿Esos funcionarios comprendieron su criterio?
–Creo que esa persona no tenía argumentos para refutarme, pero tampoco creo que lo convencí.

–¿No existe el propósito de regular esa ayuda social obligando al sector privado a convertirse en Empresas de Producción Social (EPS)?
–No puedo hablar mucho de las Empresas de Producción Social. No sé qué tan exitosas han sido hasta el momento. Lo que sí he encontrado es que la preocupación hacia lo social por parte de las empresas es un punto de encuentro con el Gobierno. Ambos quieren que el país progrese y que no haya pobreza, pero quizás la manera de abordarlo es diferente.







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