La enfermedad inflacionaria

Por Venezuela Real - 8 de Febrero, 2008, 19:18, Categoría: Economía

Maxim Ross
TalCual
08 de febrero de 2008

La recurrencia del fenómeno inflacionario en Venezuela obliga a sincerar sus causas y orígenes porque si no, a la larga, será muy difícil doblegarlo, dadas las peculiares características de nuestro país. Creer, por ejemplo, que la inflación se contiene o reduce con una política de congelación o control de precios es un enfoque errado, como lo dice la experiencia. Peor será reiterarlo para los costos y precios de toda la cadena productiva.

La inflación es y será siempre un fenómeno monetario de exceso de dinero respecto de lo que una economía transada en términos reales. Es una ecuación inteligente que han logrado diseñar y adecuar los bancos centrales, cuando existen, son serios y ejercen sus funciones a plenitud. Sobretodo cuando provienen de una norma constitucional.

Sabemos que si se emite una cantidad de dinero mayor a la que la economía produce y requiere, habrá "inflación sostenida", quiérase o no, gústenos o no, y el origen de ella, como se ha demostrado fehacientemente es, o un banco central emitiendo demasiado dinero o un Gobierno gastando más de lo que recibe, ambos sin respaldo suficiente de las reservas internacionales. Cuando se tocan esas variables, se manipulan las reservas internaciones o se colocan en lugares poco seguros, la gente pierde la confianza en su moneda y "emigra" hacia otras más duras y estables. La fuga de capitales se hace cotidiana, la moneda pierde valor, se devalúa y nadie la quiere, como es el caso venezolano.

Muchos países han evitado la inflación con éxito atándose a una moneda dura no inflacionaria o, en el extremo, "dolarizando" sus economías, como lo han hecho Argentina, Panamá y ahora Ecuador, pero la experiencia dice que no basta con ello si el crédito internacional no se mantiene dentro de límites razonables, como le sucedió a la Argentina y quebró su propio sistema defensivo. La gran lección anti–inflacionaria sigue siendo la norma de cualquier "ama de casa" o "padre de familia": disciplina entre el ingreso, el gasto y el crédito. La economía del más puro "sentido común".

Venezuela, por su peculiar condición de país petrolero, tiene el peligro de una "enfermedad inflacionaria congénita", si se me permite el término, derivada de un ingreso externo que no tiene contrapartida productiva interna y que se agrava si los gobiernos gastan más de lo que deben. Esa incontrolable "voracidad fiscal" que no tiene contrapeso y que se usa para cualquier fin y, por supuesto, para ganar elecciones, está detrás del fenómeno inflacionario.

Allí está la explicación y no hay otra.

Pretender resolverlo controlando a todo el mundo va por la ruta equivocada, más todavía si detrás de ella se mantiene una hipócrita política de restricción de liquidez con el BCV y el Gobierno "esterilizando" dinero en reservas y certificados de depósito en proporciones relevantes, lo cual, sin decirlo, la reconoce como un problema monetario. Una más de esas cómicas medidas "revolucionarias".







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