La caja negra del Registro Electoral

Por Venezuela Real - 10 de Febrero, 2008, 12:20, Categoría: Electorales

JAVIER PEREIRA
El Nacional
10 de febrero de 2008

Las inconsistencias en el padrón de votantes amenazan con empañar las elecciones regionales. Al menos un tercio de los municipios registra más electores que habitantes adultos y cada vez hay nuevas pistas sobre comportamientos extraños de los nuevos votantes

Lorenzo Barrios es un dirigente campesino del pueblo de Pecaya, al sur de Coro, que quiere postularse a la Alcaldía del municipio Antonio José de Sucre del estado Falcón.

Le tiene sin cuidado la competencia de los grandes partidos, porque está dispuesto a impulsar su candidatura independiente y buscar los votos casa por casa. Pero el líder comunitario tiene un problema: no sabe dónde encontrar a los 5.334 electores inscritos en los 11 centros de votación del municipio, simplemente porque en ese lugar (según las proyecciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística) sólo viven 3.300 personas mayores de 18 años. Aunque todos los niños del pueblo se hubieran inscrito como votantes, nunca se hubiera podido alcanzar esa cifra.

Si el Consejo Nacional Electoral accediera a entregar a los candidatos el Registro Electoral completo, con la dirección de domicilio de cada votante, seguramente Barrios podría comprobar si los 2.034 votantes excedentes en las cuentas demográficas de verdad existen. Sin embargo, desde hace 5 años el organismo comicial se niega a cumplir con ese procedimiento y a Barrios no le queda otra opción que arriesgarse y confiar en que esos "votantes fantasmas" no le quiten su sueño de ser alcalde.

El caso de Pecaya no es una anécdota aislada: más de un tercio de los municipios del país (116 de los 335) tienen hoy más electores registrados que habitantes adultos, incluyendo 5 estados completos: Delta Amacuro, Apure, Cojedes, Vargas y Distrito Capital. Estos hallazgos corresponden a un estudio desarrollado a finales del año pasado por el profesor Genaro Mosquera y un grupo de investigadores de la Universidad Simón Bolívar, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Metropolitana, asociados en un colectivo conocido como Venezolanos por la Transparencia Electoral, autores de un conjunto de investigaciones publicadas en el portal www.esdata.info.

¿Estas inconsistencias pueden afectar los resultados electorales? En junio del año 2006, poco antes de los comicios presidenciales, una auditoría independiente desarrollada por técnicos de la UCV, la USB y la Universidad Católica Andrés Bello también detectó estas mismas inconsistencias entre el número de habitantes y de votantes inscritos en el Registro Electoral; fenómeno que los investigadores conocen como sobrecobertura. En aquel momento, los técnicos aseguraron que esas fallas "no afectaban el resultado en una elección nacional", porque las anomalías quedaban "disueltas" en las cifras globales.

Alertaron, sin embargo, que en un escenario de comicios regionales y locales, este fenómeno podía ser "altamente sensible".

Faltan pocas semanas para que el CNE convoque las próximas elecciones de gobernadores (posiblemente las fije para el domingo 16 de noviembre) y no existe todavía una explicación satisfactoria para estas contradicciones demográficas.

"Esto puede ser evidencia de una inscripción irregular de votantes", explica Mosquera.

"El CNE debe permitir que los partidos y los candidatos puedan comprobar, en cada municipio, si los votantes registrados de verdad existen, porque estos datos revelan serias inconsistencias. Para estas elecciones es vital que los rectores entreguen el Registro Electoral con todas las direcciones".

En Caracas, por ejemplo, 13 parroquias del municipio Libertador registran sobrecobertura: las más críticas son Catedral (donde viven 3.807 adultos y hay 13.158 electores registrados) y San Bernardino (con 18.418 adultos y 24.699 votantes). Los analistas no se alarman demasiado por estos casos; porque en las grandes ciudades algunos habitantes cambian de lugar su residencia sin notificarlo o se inscriben en un centro de votación que, por sólo cruzar una avenida, pertenecen a otra parroquia o municipio.

Los expertos, sin embargo, no se explican cómo en Elorza (municipio Rómulo Gallegos de Apure), un pueblo que está enclavado en el corazón del llano, existen 14.220 votantes y sólo 12.615 habitantes adultos.

Precisamente, el estudio de Mosquera revela que los registros más llamativos de sobrecobertura están en zonas rurales, como los municipios Pedernales de Delta Amacuro (3.310 habitantes adultos y 7.781 electores), Tocópero de Falcón (3.195 habitantes adultos y 5.028 electores) y El Socorro de Guárico (9.704 habitantes adultos y 11.345 electores).

Un dato permite tener una referencia sobre el impacto de estas inconsistencias: en octubre de 2004, los alcaldes que ganaron en estos 3 municipios lo hicieron con ventajas menores a 1.000 votos.

Estas anomalías se pueden reflejar también en la pirámide poblacional del país: en el Registro Electoral hay 9.360.672 votantes mayores de 35 años, mientras que, según las proyecciones del INE, en Venezuela hay menos de 9 millones de personas sobre ese rango de edad.

Estas inconsistencias demográficas no sólo han sido detectadas por Mosquera. En 2006, la organización Ojo Electoral realizó hallazgos similares y sus técnicos consideran que, para las elecciones de este año, la depuración del padrón de votantes debe ser una de las prioridades de la agenda del CNE. "Ya es tiempo de ejecutar correcciones profundas", señala Carlos Genatios, miembro de la organización de observadores. "Estas distorsiones pueden afectar las elecciones en muchos municipios y algunos estados, que se definan por diferencias muy pequeñas. En ese caso, los resultados serán muy cuestionados y el CNE se enfrentaría a una delicada crisis de credibilidad".

Si bien los estudios determinan que el fenómeno de la sobrecobertura no es nuevo ni exclusivo de este gobierno, queda claro que las irregularidades se han incrementado desde que se activó el proceso de cedulación e inscripción masiva de votantes en 2003, justo antes del referéndum revocatorio.

Hasta el año 2002 existían en Venezuela 72 municipios con más habitantes adultos que electores; pero 4 años después esa cifra se ha duplicado y sólo 29 municipios mantienen una cobertura menor de 80%, un promedio que para los analistas es "razonable" en un Registro Electoral como el venezolano, en el cual inscribirse no es obligatorio.

El grupo sospechoso.
Uno de los puntos clave para identificar el origen de las fallas del padrón de votantes es el análisis de los nuevos electores y los migrados, un grupo que hoy es de 8,2 millones de votantes, más de la mitad del Registro Electoral. Sólo 7,3 millones de electores mantienen su estatus intacto desde 1998 (es decir, están activos y votan en el mismo centro en el que lo hacían en 1998).

El grupo académico encargado de www.esdata.info, encabezado por Humberto Villalobos (arquitecto, profesor de la USB), Alfredo Weil (ingeniero, profesor de la UCV y ex director del viejo Consejo Supremo Electoral), Isbelia Martín (astrofísica, profesora de la USB) y Guillermo Salas (físico, profesor de la USB) realizó un estudio exhaustivo de ese grupo de votantes y sacó una conclusión muy clara: hay una relación directa entre los electores nuevos o migrados y los votos a favor del chavismo.

Para probar la hipótesis, dividieron las 32.114 mesas de votación del país en 3 grupos: las que tienen menos de 30% de votantes nuevos o migrados, las que mantienen una proporción pareja y las que tienen más de 70% de votantes nuevos o migrados. Aislaron para cada uno de esos grupos los resultados de las elecciones presidenciales de 2006 y se encontraron con una sorpresa: en el primer grupo, la diferencia entre Hugo Chávez y Manuel Rosales era sólo de 4%, en el segundo se amplió a 25% y en el tercero, en los centros con mayor cantidad de votantes nuevos o migrados, la diferencia entre los 2 candidatos llegó a un promedio de 42%.

Con esto, surge la duda: ¿Por qué el grupo de nuevos votantes y migrados se comporta de forma tan parcializada, a favor del chavismo? "La evidencia muestra que ese grupo de electores nuevos tiene un comportamiento que no se corresponde con el promedio", explica Villalobos. "Es necesario meter la lupa allí, saber si de verdad esa gente existe y determinar si están votando donde deberían hacerlo.

Hay un crecimiento de electores en algunas regiones del país que es muy sospechoso".

Para visualizar mejor el fenómeno, los investigadores levantaron información detallada en varias zonas del país y uno de los resultados más evidentes se registró en el barrio José Félix Ribas de Petare, Caracas: hace 10 años, en sus 9 centros de votación habían sólo 13.496 votantes, pero ahora existen allí 22.529 electores; un crecimiento de 66,9%. "Este barrio es un núcleo consolidado desde mucho antes de 1998, constituido principalmente por ranchos de tres y cuatro pisos que ocupan casi todo el terreno disponible. Es imposible que en ese barrio se duplique la población electoral. Sencillamente, el espacio físico no lo permite", explica Villalobos.

Otras suspicacias surgen cuando se va al detalle: de los 10 municipios con mayor cantidad de nuevos votantes o migrados, 9 están en zonas fronterizas, en los estados Zulia, Táchira, Apure, Barinas y Amazonas.

Más datos extraños.
Las sombras que los investigadores detectan en el grupo de nuevos votantes no se limitan sólo a inconsistencias demográficas. Aunque el CNE "limpió" muchos de los errores denunciados en el año 2006 (fueron modificados 1.185.458 registros, para eliminar nombres coincidentes o fechas de nacimiento extrañas), se siguen registrando anomalías.

En el portal www.esdata.info están publicadas listas de miles de electores registrados dos veces con el mismo nombre, la misma fecha de nacimiento y dos cédulas de identidad con las que, sin problemas, pueden votar dos veces. Tal es el caso de Carmen Ramona Jaramillo, una mujer de 35 años de edad inscrita en dos centros de votación de la ciudad de Guanare (el ciclo básico Félix Saturnino y la escuela básica Antonio Torrealba) con dos cédulas que sólo cambian por un número: la V-11.396.822 y la V-11.396.829.

Asimismo, se encuentran detalles extraños en los grupos de nuevos cedulados. Cuando se analizan los 232.714 electores portadores de un número de cédula de la serie 22 millones, su promedio de edad es muy alto, de 38 años. Algo similar ocurre con los 189.730 votantes de las series 23 y 24 millones, inscritos más recientemente, cuyo promedio de edad es superior a los 42 años. En este grupo de "viejos nuevos cedulados" está activo el famoso canciller de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Rodrigo Granda (V-22.942.118), quien fue brevemente excluido del Registro Electoral en 2005 y volvió en septiembre de 2006, asignado a la mesa 2 del Colegio José Félix Ribas de La Victoria, estado Aragua.

Los técnicos de Súmate han efectuado estudios similares al Registro Electoral y coinciden en los hallazgos de Mosquera, Villalobos y compañía. "Las dudas que siembran estos errores sólo se pueden despejar si el CNE entrega las direcciones de los votantes, o si se ejecuta una auditoría independiente para corregir las fallas. Este año hay tiempo suficiente para hacerlo y al CNE se le están acabando las excusas", sostiene Ricardo Estévez, de Súmate.

Mientras tanto, las incógnitas generadas por estas inconsistencias demográficas siguen sin responderse y, por ejemplo, Diego David Acosta (cédula E-992.734) podrá votar en la escuela básica José Antonio Páez de Maracay, aunque haya nacido el 19 de febrero de 1859 y cumpla, la próxima semana, 149 años de edad.









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