Con cuatro "R"...

Por Venezuela Real - 11 de Febrero, 2008, 15:26, Categoría: Libertad de Expresión

Lysber Ramos Sol
El Universal
11 de febrero de 2008

La televisora, que recibió el respaldo de organizaciones sociales y políticas, fue cuestionada por el ministro Izarra
La periodista de Globovisión responde, mediante una carta, al ministro Izarra

Mucha sorpresa me produjo leer la entrevista publicada este domingo 10 de febrero en el diario El Universal. Mucha sorpresa, porque antes de hoy, atribuía las apreciaciones o expresiones del alto gobierno al desconocimiento o hasta a cierta ingenuidad.

Me voy a tomar la licencia, señor ministro Andrés Izarra, con algunas "R" a mi disposición, de responderle, como venezolana y como periodista del medio para el cual me siento muy orgullosa de trabajar.

Lo haré con Rapidez, Respeto, pero muchas Razones que espero le generen a usted cierta Reflexión.

Con sorpresa veo que usted inicia hablando de las tres "R" (Revisión, Rectificación y Reimpulso) y lejos de ello, evidencia que poco ejercicio se ha hecho en esa dirección. Usted insiste en darle vigencia a su vieja propuesta "de crear una hegemonía comunicacional", con una novedosa acotación, pero hegemonía al fin, que por sí sola es opuesta a los valores democráticos.

Según la Real Academia, hegemonía es:

1. f. Supremacía que un Estado ejerce sobre otros.

2. f. Supremacía de cualquier tipo.

Y cuando revisamos lo que es supremacía :

1. f. Grado supremo en cualquier línea.

2. f. Preeminencia, superioridad jerárquica.

No queda duda, señor ministro, su política comunicacional es opuesta a nuestra Constitución.

"Hegemonía Comunicacional del Estado" como usted la plantea, es una "política" que viola la propia libertad de expresión. La Hegemonía tiene por objetivo aplastar a todos los demás medios de comunicación y eso atenta contra el Derecho Constitucional a informar de manera imparcial, oportuna y veraz y a la libertad de información y expresión.

Pero, además, eso es atentatorio a la democracia participativa y plural que establece la Constitución en su preámbulo y otros artículos del texto de nuestra Carta Magna,

Pero además eso atenta contra la libertad de conciencia democrática; libertad de libre desenvolvimiento, la igualdad y la no discriminación, derechos todos consagrados en el capítulo de los derechos individuales.

Pero además, señor ministro, atenta contra la libre empresa, la iniciativa privada y la libertad de asociación.

Con sorpresa leo que no es una ingenuidad de su parte, sino que usted ("La comunicación ahora está en manos del sector público o por lo menos se ha recuperado gran parte, aunque todavía la distribución del espectro radioeléctrico en su mayoría (80%) está en manos privadas, al igual que las audiencias, que es el segundo gran paso que hay que dar... (el canal 8) "hoy tiene una inversión importante, no sólo en equipamiento para producir, sino en cuanto a la potenciación de su alcance. Lo mismo sucede con los otros medios del Estado") está clarísimo de la cantidad de medios de comunicación y recursos de los cuales dispone el Estado (más bien el Gobierno, y permítame no disociarlo en este caso) para difundir la información de "una sola persona". Sí, señor ministro, aquí también lo estoy citando a usted (¿"Una de las causas de la falla es que la comunicación no puede ser de una persona").

Con sorpresa también leo que usted, con tanta experiencia en el campo privado y público de las comunicaciones, aún no entienda que las audiencias no se decretan, sino que se ganan como la credibilidad, no sólo por el elevado tono de " la voz de una sola persona"

Con sorpresa leo que usted cuestione con ligereza la cobertura de los medios independientes y los sienta sus adversarios, cuando usted mismo, señor ministro, reconoce lo que está ocurriendo desde el seno del mismo gobierno:" Si no hay información no puede haber política comunicacional y muchas veces el flujo de información encuentra trabas, obstáculos, no fluye como debe ser, hay poca conciencia de la importancia de comunicar".

Somos serios señor ministro, no inventamos la información. Investigamos, hacemos el esfuerzo de dar cobertura a todo, incluyendo las actividades y asuntos oficiales, aunque literalmente nos caigan a palos por ello (a veces con la mirada indiferente y hasta estimulante del propio gobierno).

¿Cómo es posible que se le haya escondido informativamente al país la existencia de un procedimiento de arbitraje en contra de la principal empresa de Venezuela y tuviésemos que enterarnos por cables internacionales? ¿Cómo encaja eso entre los deberes "patrios" que usted tanto defiende?

Con sorpresa leo que esté tan claro de la pluralidad que signa el canal y que aun así usted insista en descalificarnos. Señor ministro, usted dice que "Globovisión es un canal que reproduce todo". Y es cierto, en el canal damos cabida a todos. Eso quizá le explicaría a usted por qué esa audiencia que tanto busca, incluyendo esa audiencia que se identifica como chavista, prefiere ir a Globovisión o declarar a nuestro micrófono, ¿quizá porque lo sabe y siente accesible? ¿Quizá porque sabe que si se le cubre saldrá en nuestra pantalla sin pasar por una sala situacional? ¿Quizá porque entiende que quien cubre, a riesgo a veces de su integridad física, lo hace por verdaderas razones de integridad y compromiso social?

Con sorpresa leo, señor ministro, que usted habla en la entrevista de hostilidades como algo ajeno a la actuación comunicacional que le concierne. ¿Sabe usted cuántas veces desde tribunas y demás medios oficiales se ha insultado a nuestro canal? ¿Recuerda la amenaza en cadena nacional del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de mandar al propio Ejército hasta las instalaciones de Globovisión donde día a día laboramos los trabajadores del canal?¿Sabe cuántas veces, sin más prueba que la ventaja oficial de la impunidad, se nos tilda de terroristas, golpistas o sencillamente se nos define como enemigos de la revolución?¿Está claro de cómo se está usando el aparato del Estado para amedrentar a los medios que nos mantenemos independientes?

Si le preocupa tanto la buena comunicación, señor ministro, usted debe comenzar por casa. En nuestro canal hemos tenido que retransmitir mensajes emitidos por altos funcionarios que escapan a las elementales normas de educación y decoro. Con vergüenza a veces hemos tenido que recurrir a ponerle un pito a dichas expresiones para no ofender a nuestra audiencia.

No crea que fue fácil asimilar que en un evento de implicación internacional, con la asistencia de otros mandatarios internacionales, el presidente de la República dedicara tiempo televisivo y de trabajo como funcionario de Estado que es, para comer hojas de coca en cámara, a sabiendas de que estaba en vivo, mostrara y comentara sus preferencias por el producto. Se cuestiona su difusión. No mate al mensajero. Eso ocurrió y usted lo vio.

Con sorpresa leo también que una persona formada en medios privados no comprenda cómo un canal de noticias como Globovisión transmitiera con naturalidad lo que fue noticia mundial el día 4 de febrero, a menos que para usted, señor ministro, propaganda e información sean la misma cosa y sea justo ese, el principio de por qué la audiencia que dice buscar, prefiere informarse por un medio como el nuestro.

Esa información, señor ministro Izarra, fue difundida por todo el planeta, 137 ciudades en el mundo dieron respaldo a esa manifestación pública contra el secuestro y la guerrilla.

No entendimos cómo es que causas como esas, totalmente ajustadas a los valores que defiende nuestra Constitución, no tuvieron la misma receptividad en los medios del Estado.

Con sorpresa leo que usted hace referencia al señor Guillermo Zuloaga y lo acusa de traidor a la Patria como si le conociera realmente.

"Hemos pasado de un Jorge Olavarría a Guillermo Zuloaga, quien no tiene ningún amor por el país, sino que se dedica a reproducir lo que dice Uribe. Esa es una innovación que Globovisión nos está dando acompañado de su gran aliado: el gobernador del Zulia, Manuel Rosales. Rosales fue el principal promotor de una marcha a favor de Uribe en nuestro país, la marcha que vimos el 4 de febrero. Tengo la prueba, la factura del pago que hizo la Gobernación del Zulia a los canales regionales para que cubrieran la marcha. Hasta ese nivel hemos llegado. Cuando hay señalamientos de traición a la Patria de ese canal o que se presta para una política antivenezolana, creo que es una crítica muy válida".

Permítame hablarle de alguien a quien sí conozco del día a día y a quien tengo acceso inmediato, sin burocracia. Alguien a quién no tengo que aplaudirle por estornudar, como lo hacen los ministros cuando el Presidente estornuda por televisión. Alguien cuya virtud más resaltante es la del buen oyente. Alguien que tiene suficientes medios como para marcharse del país y simplificarse los insultos y gratuitas e infundadas descalificaciones, pero que cree desde sus entrañas en este país y en los principios democráticos. Alguien que no vende su política editorial ni su empresa. Alguien que no traiciona a sus trabajadores, menos a la patria. Alguien que, a un costo muy alto, moral y económico, ha decidido junto a todo su personal, ser la verdadera referencia informativa de todos los venezolanos, y ayer quedó evidenciado.

Usted sabe que le sería más fácil "ajustarse" a las demandas oficiales, como ha ocurrido con otros medios, pero si por algo estoy escribiéndole esta carta hoy, es por ese ejemplo de independencia y compromiso social que se imparte desde la cabeza de la empresa junto a un equipo honestísimo y trabajador que se llama con todas sus letras: Globovisión.

Nueve años, señor ministro. Tanta inversión en medios del Estado y horas de cadena nacional y como usted reconoce, aún no llega con eficacia el mensaje. No se trata "de una sola voz", se trata de las voces de todos los venezolanos. Señor ministro, aquí la única batalla o adversario que tiene el Gobierno es la propia realidad.

No por ocultarlo o por decir que se trata de una guerra mediática, el venezolano deja de constatar que en su realidad hay escasez, inseguridad, división, ventaja oficial, se favorece una parcialidad política, se persigue a quien disiente, se ve por TV a un Presidente que se exhibe masticando hoja de coca, existe la valija millonaria, un falso testigo como Giovanny Vásquez, un repudio mundial a las FARC, unos venezolanos que apoyan y otros que disientes de la labor del Gobierno.

Con tantos medios a su disposición, como usted mismo lo reconoce, todas las instituciones bajo la influencia del Ejecutivo, ¿cómo es que un medio como el de Globovisión, que tiene señal abierta apenas en dos regiones, le parezca una amenaza? Muy vulnerable debe estar el Gobierno cuando declara enemigo a un medio de comunicación.

Señor ministro, la Biblia dice: "conocerás la verdad y la verdad te hará libre", aunque la descalifique o la trate de ocultar.

Nota: Lysber Ramos Sol es periodista de Globovisión.







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