Distribuidoras privadas de gas piden al Estado que las compre

Por Venezuela Real - 15 de Febrero, 2008, 8:55, Categoría: Petróleo/Energía

VR:  el plan oficial de asfixiar a varios sectores privados de la economía sigue sin pausa como lo refleja el caso de las empresas distribuidoras de gas.

EDUARDO MÉNDEZ SÁNCHEZ
El Nacional
15 de febrero de 2008

CociGas opera pese a pérdidas por Bs 56 millones en 2007
Las empresas del combustible doméstico atraviesan una situación financiera de emergencia y esperan ofertas

La crisis financiera que atraviesan las distribuidoras de gas doméstico por la congelación del precio de las bombonas desde 2004 provocó que los representantes del sector se declararan en "estado de emergencia", al punto de poner sus empresas a disposición del Estado, para que las compre antes de que la desinversión continúe afectando sus activos.

Después de la asamblea convocada por la Confederación de Industriales de Gas, el presidente del gremio, Néstor Méndez, señaló que las 100 pequeñas y medianas empresas encargadas de envasar y distribuir las bombonas "no pueden seguir operando" en un escenario de precios congelados, mientras sus gastos aumentan. Calcula que desde 2004 su estructura de costos ha aumentado más de 200%.

Estas 100 compañías asociadas a Coningas abastecen 48% de la demanda del combustible doméstico, frente a 52% que acumula Petróleos de Venezuela desde que adquirió Vengas y Tropigas, las más influyentes del mercado.

Méndez afirmó que las bombonas son utilizadas por aproximadamente 80% de la población, y la de 10 kilos, regulada en 3,70 bolívares fuertes, es la que más se vende, sobre todo en los sectores populares.

Si el Estado no accede a comprarlas, los agremiados en Coningas proponen que el Gobierno les otorgue un subsidio o aumente el precio oficial de las bombonas, con una compensación que les permita mejorar el flujo de caja para reiniciar las inversiones en seguridad de los cilindros, infraestructura, flota y equipos.

Aun cuando en las zonas de difícil acceso los consumidores pagan hasta 8,00 bolívares fuertes por una bombona de 10 kilos, los industriales del gas consideran que el precio justo de venta al público de esta presentación debe ser de 6,50 bolívares.

"En la cadena hay un sector informal que vende las bombonas a sobreprecio, que no tiene nada que ver con la industria que representa Coningas. Vendemos al precio oficial y, por ende, las que padecemos por cumplir la ley somos las empresas legalmente constituidas", expresó Méndez.

El vocero del gremio aseguró que el sector no tiene intenciones de llamar a una huelga general o paralizar el servicio público de distribución de gas doméstico, pues esto afectaría a sus casi 200.000 clientes, sobre todo los de menos recursos. Pero exhortó a la directiva de Pdvsa Gas Comunal y al ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, a que se reúna la próxima semana con los distribuidores, y escuchen sus planteamientos.

"Todas las empresas están en situación crítica, y lo más delicado es que está en riesgo el patrimonio de toda una vida de trabajo de agremiados que tienen hasta 50 años en el negocio. Prácticamente estamos en quiebra y con deudas elevadas acumuladas en los bancos", expresó.

Pérdidas millonarias. "El año pasado mi empresa cerró con 57 millones de bolívares (57.000 bolívares fuertes) en pérdidas. Sin embargo, continuamos prestándole y respondiéndole responsablemente a nuestros 4.200 clientes, entre Barinas y Mérida", señaló Néstor Rangel, propietario de CociGas, una empresa familiar con 13 empleados, fundada en 1985, radicada en Barinitas.

Expresó que se niega a "bajar la santamaría", pues está consciente de la importancia que tiene el servicio que presta, pero reconoce que el sector privado de distribución de gas licuado de petróleo en bombonas está quebrado.

"En las refinerías hay gas, pero el problema está en la cadena de comercialización.

Todo está derrumbado. Las gandolas están averiadas porque no tenemos recursos para repararlas, y 70% de las bombonas que están en los hogares de nuestros clientes están vencidas porque no podemos hacer las evaluaciones técnicas apropiadas", explicó Rangel, de 74 años de edad, con 47 años en la industria de gas.

Los cilindros de gas tienen una vida útil de 7 años, tiempo en el cual deben ser sometidos a costosas pruebas para comprobar cuán seguro está el combustible una vez que es envasado. Las distribuidoras han tenido que dejar de realizar estos análisis para comprar repuestos o pagar los sueldos de sus trabajadores.

El vocero de Coningas le solicitó al Indecu que realice una inspección a las empresas que le venden los repuestos, vehículos y cauchos a las distribuidoras de gas para que fiscalice si comercializan con el precio justo. "Un camión lo comprábamos en 2006 en 45 millones de bolívares (45.000 bolívares fuertes), y ahora lo compramos en 130 millones (130.000 bolívares fuertes). En nuestra situación no podemos afrontar alzas de precio tan significativas", precisó.








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