Fernando Mires: "No hay una verdadera ideología de derecha en América Latina"

Por Venezuela Real - 9 de Marzo, 2008, 11:30, Categoría: Política Internacional

JAVIER CONDE
El Nacional
09 de marzo de 2008

El politólogo chileno sostiene que existe un eje castro-chavista que encarna un proyecto antidemocrático en América Latina y cuyo objetivo es proteger a Cuba de Estados Unidos. Venezuela desempeña el papel, a su juicio, de una segunda Unión Soviética. "Pero ya están fracasando", dice

Fernando Mires (Chile, 1943) fue un hombre de izquierda. A principios de los años sesenta estudió en la extinta Checoslovaquia, enviado por el Partido Comunista chileno. Años después, durante el gobierno de la Unidad Popular en su país, militó en el movimiento estudiantil como miembro del MIR. Fue poco antes del golpe militar de Augusto Pinochet cuando comenzó su particular proceso de ruptura con el dogma comunista. Junto con otros fue expulsado del partido por sostener la imposibilidad de realizar la revolución. "No estaban dadas las condiciones", recordó. Las condiciones, término mágico de la izquierda latinoamericana, esgrimido mil y una vez, tanto para dar un paso al frente como para postergarlo.

"El golpe me encontró sin partido", afirmó. Su facción al interior del MIR había previsto que la división de la Unidad Popular abriría las compuertas del golpe. Y así fue. Desde aquella época vive en Alemania, se acaba de jubilar como profesor de la Universidad de Oldenburg, donde impartía cursos de filosofía política.

Estuvo esta semana en Caracas para presentar su libro Al borde del abismo, que contiene 15 artículos políticos escritos entre los años 2006 y 2007, en los cuales Venezuela y Hugo Chávez ocupan un lugar privilegiado.

En sus primeros años de vida en Alemania apoyó trabajos de Amnistía Internacional. Le correspondía armar informes con las historias de muertos y desaparecidos por las dictaduras chilena y argentina para luego darlos a conocer. Ahí le sucedió un hecho definitivo para su visión política: "Hallé un dossier de torturados y muertos en Cuba y entonces me di cuenta de que las tragedias que producían las dictaduras de derecha y de izquierda eran muy similares y ahí sentí vergüenza de mi pasado".

Ésa fue la segunda ruptura, la emocional. Desde entonces, afirma, decidió que lo que había que combatir eran los regímenes de fuerza, los autoritarios. "Fue un proceso lento, pero progresivo, de distanciamiento con la izquierda".

-En su libro advierte que el proyecto antidemocrático, que tiene en una de sus aristas a Hugo Chávez, traerá consecuencias para América Latina. ¿Lo que ocurre ahora con Colombia se puede entender como una de esas consecuencias?
-Pensemos en países como Ecuador, Bolivia, incluso Nicaragua, lo que está pasando allí es muy interesante, muchas veces lindo de apoyar, pero se han convertido en satélites que giran alrededor de un eje que yo he denominado castro-chavista, que es el que sirve de imán para que se articule alrededor de él todo un proyecto antidemocrático a partir de la conquista de gobiernos democráticos, y ésa es la paradoja. No se puede decir que ninguno haya violado flagrantemente las leyes democráticas, pero los proyectos que van encerrados dentro de los programas de gobierno o dentro de lo que estaba en el referéndum que fracasó en Venezuela era fundamentalmente un proyecto estatizante, no totalitario sino totalizador, y en ese sentido creo que interrumpe un promisorio proceso de democratización que venía teniendo lugar en América Latina, sobre todo a partir de la caída de las dictaduras militares de la Guerra Fría.


-¿Observa usted un intento de socavar al Gobierno de Colombia?
-Pudiera ser interpretado así porque hay un paso que sigue a otro. Yo no podría decir que esto es 100% el proyecto, pero hay una cierta concordancia ideológica entre el gobiernosde Venezuela y los terroristas.


Yo voy a hablar siempre de terroristas porque ésa es la denominación internacional y, por cierto, respecto a algunos movimientos guerrilleros que han surgido en América Latina. Hay una cierta afinidad ideológica entre el Gobierno de Venezuela y el terrorismo, con las FARC, que no es nueva. Los grupos que se autodenominan marxistas, leninistas, maoístas o troskistas consideran que los terroristas son una suerte de pariente equivocado, pero que pertenecen de una u otra manera a la misma familia.

-¿Hacia dónde se orienta eso que usted denomina eje castro-chavista?
-Lo que estamos v iendo ahora no es historia nueva, sino que se trata de una repetición bajo distintas formas de un antiguo proyecto de Fidel Castro de establecer una suerte de polo revolucionario, entre comillas, hegemónico en América Latina, que en última instancia apunta a proteger a Cuba con respecto a Estados Unidos. En el pasado intentó establecerlo con el gobierno militar de Velasco Alvarado en Perú o con Juan José Torres en Bolivia.


-¿Y cuál es el papel de Venezuela?
-Venezuela es la segunda Unión Soviética; es decir, ayer la Unión Soviética financiaba la revolución cubana, hoy día lo hacen los dólares que vienen del petróleo. Estados Unidos, en cierta forma, está financiando la revolución cubana mediante la vía venezolana.


-Usted se niega a hacer pronósticos sobre estos desarrollos políticos, pero sí admite en su libro que es válido aventurar algunas hipótesis, ¿qué se puede aventurar de este eje?
-Que ya está fracasando. Está fracasando en Cuba y está fracasando en Venezuela, más en estos países que en Bolivia, Nicaragua o Ecuador. Y está fracasando en Cuba por razones esencialmente económicas que no tienen sólo que ver con el declive biológico del dictador. Tiene que ver fundamentalmente con que los petrodólares venezolanos no bastan. La isla se encuentra en una situación famélica, similar a lo que en algún tiempo fue Haití. No existen los sectores tampoco que sean capaces en Cuba de dinamizar la economía, de hacer inversiones, de realizar proyectos a largo plazo. Cuba es quizás el país más dependiente del mercado mundial. Es el país más capitalista de América Latina y, en cierta medida, practica una economía de capitalismo salvaje, basta ver lo que hacen las empresas de turismo en Cuba, la comercialización absoluta de la prostitución. Es el neoliberalismo en su más pura expresión.


-Pero, en la misma línea, ¿se pueden aventurar cambios en Cuba? -De lo que se trata es de hacer cambios y conservar el poder político. Los cambios creo que van a ser muy pocos porque Cuba no está en Asia; si estuviera allí no hubiera ningún problema en seguir el camino vietnamita, pero justamente el hecho de que Cuba esté en el hemisferio occidental hace prácticamente imposible que cualquier proyecto de apertura económica no derive inmediatamente en un proyecto de democratización.

-¿Y dónde está el fracaso en el caso venezolano?
-El caso de Chávez es que no ha logrado apoderarse de la sociedad. El proyecto que busca amarrar la sociedad a partir del Estado no se ha logrado por dos razones: una, porque la resistencia se ha mantenido 40%, 50%, 60% inmutable, es decir, no puede controlar a la nación. Él es el gobernante de medio país, no el de toda la nación venezolana. Lo es en términos jurídicos, pero en términos de proyecto político no es el gobernante de toda la nación. Fracasó totalmente el 2 de diciembre. Los sectores que respaldan al Gobierno dicen que se trata de una derrota pero que han tenido 10 victorias. La oposición puede sufrir derrotas y seguir siendo oposición, pero el Gobierno no está programado para sufrir derrotas; y en segundo lugar, es una derrota existencial, no es cualquier derrota, es una derrota del proyecto.


-Dice en uno de los ensayos de Al borde del abismo que en América Latina no ha existido la derecha, ¿por qué?
-Creo que son razones históricas, es el pecado original de la misma Conquista. Nuestra independencia fue realizada por ejércitos y no por sectores sociales esclarecidos. La derecha se identificó siempre con el latifundio durante el siglo XIX, y latifundio y militarismo establecieron una suerte de asociación mutua hasta el punto que terminaban siendo prácticamente lo mismo. Los grandes generales eran reclutados de la oligarquía económica y viceversa. De ahí que esa relación estrecha con el latifundismo primero y luego con sectores empresariales hizo que la derecha se convirtiera en un representante muy directo de los grupos económicos y, prácticamente, no hay una verdadera ideología de derecha en América Latina. En Chile se está formando la derecha pero aún no puede sacarse de encima el fantasma del pinochetismo.


-¿Y es necesaria esa derecha política para la estabilidad democrática?
-Si vamos a actuar con los términos clásicos de izquierda y derecha, es importante que ésta última exista, y que juegue las reglas del juego político democrático. Pero se ha tratado de una derecha salvaje tanto como de una izquierda que hay en América Latina, una derecha empresarial y una izquierda insurreccional. Entre ambas entidades no hay ningún tipo de comunicación y la política termina siendo una total destructividad.







TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Marzo 2008  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog