Juegos peligrosos

Por Venezuela Real - 9 de Marzo, 2008, 11:22, Categoría: Política Internacional

Francisco Olivares
El Universal
09 de marzo de 2008

Chávez y Uribe son los dos actores principales del conflicto derivado de la acción donde fue abatido Raúl Reyes, el segundo jefe de las FARC, allí se confrontaron dos modelos: el de la revolución bolivariana y el de la democracia liberal.

Desde hace más de dos años, la inteligencia colombiana conocía los movimientos de Raúl Reyes en la frontera sur de Colombia. El gobierno de Uribe esperó el mejor momento para actuar.

No es cierto todo lo que dijo el gobierno colombiano y los aliados de EEUU sobre la operación militar. Tampoco es del todo verdadero lo que expresó el gobierno de Ecuador y menos aún es toda la verdad lo argumentado por el gobierno venezolano, frente a la crisis regional desatada por el ataque al campamento guerrillero ubicado en territorio ecuatoriano en la frontera común de 582 kilómetros. Se trata de cuatro actores involucrados en un mismo conflicto en el cual cada uno tiene su propia agenda. En ese conflicto los respectivos pueblos ocupan un papel secundario y en cada bando son los sectores de poder quienes han impuesto las reglas del juego.

La operación militar colombiana en la frontera sur no fue un hecho fortuito. Desde hace más de dos años las fuerzas militares colombianas habían ubicado los movimientos de Raúl Reyes, segundo de a bordo del secretariado, en esa frontera y en territorio de Ecuador.

Sobre ello da cuenta un documento de la Fundación Seguridad y Democracia, organización civil colombiana dedicada al estudio de los temas de seguridad en la región, publicado en febrero de 2006, en el que se registran todos los incidentes ocurridos en esa zona en los últimos años.

Allí se destaca que: "el 28 de enero de 2006 aeronaves militares colombianas incursionaron en espacio aéreo ecuatoriano, en desarrollo de una operación de seguimiento a una columna de las FARC, en la que se encontraría Raúl Reyes, de acuerdo con los estimativos y declaraciones de fuentes militares colombianas". El incidente provocó una reacción del gobierno ecuatoriano que incluyó el retiro del embajador.

Lo que hay que destacar es que desde esa fecha la columna de Reyes estaba ubicada y tal vez el gobierno de Colombia esperó el mejor momento para concretar su ataque al campamento.

A su vez, las características de la acción militar colombiana indican que se trató de una operación de tipo "quirúrgico", es decir se sabía a quién, dónde y cómo se atacaba, con información ratificada por gente infiltrada y la supuesta llamada a Raúl Reyes.

Reiteradamente, Colombia había denunciado ante el gobierno de Rafael Correa la incursión y establecimiento de frentes guerrilleros en el país vecino. Luego de que Lucio Gutiérrez es destituido de la presidencia en 2005, y más tarde asume Correa, aliado de Hugo Chávez, se produce un cambio en la política de seguridad de Ecuador, similar a la venezolana, que se resume en una posición neutral frente al conflicto armado y se desactivan las operaciones combinadas entre las fuerzas militares de ambos países.

A partir de allí aumenta el tráfico de armas hacia la guerrilla por esa frontera con la incautación de armamentos con destino a las FARC. Los informes militares colombianos daban cuenta de un aumento de cultivos, laboratorios y operaciones de narcotráfico en esa zona. Se detectan trochas y vías clandestinas de paso por la frontera común y presencia de columnas guerrilleras en territorio ecuatoriano. Los llamados a restituir las operaciones conjuntas y detener la acción guerrillera no tuvieron eco en Ecuador.

A esto hay que agregar lo encontrado en los documentos de las FARC en los que se destaca la intervención directa del director de seguridad del país vecino (reconocido por Ecuador) y los acuerdos de colaboración e intercambio que se negociaron con la organización guerrillera. En síntesis, esos son los elementos que deja de lado el gobierno de Ecuador en su reclamo por haberse violado la soberanía del territorio.

Lo que se juega Colombia

¿Por qué, si se conocía desde hace dos años la presencia de Reyes en Ecuador, Colombia espera, justo después de la liberación de los cuatro ex congresistas, para atacar y dar de baja a Reyes, el principal enlace con Hugo Chávez y Rafael Correa?, según lo expresado por los propios voceros de los dos países.

La liberación de rehenes fue una política diseñada por las FARC a fin de abrir un camino al despeje de una zona y el reconocimiento internacional como fuerza beligerante. Así se revela en varios de los documentos incautados a las FARC. Por ejemplo, en el comunicado del 22/09/2007, señala el secretariado: "Va el proyecto de carta dirigido al presidente Chávez instándolo para que siga adelante con su labor humanitaria y de acuerdo con sus posibilidades logre interesar a otros gobiernos del continente. Con ello gana su proyecto geopolítico y nosotros, sin que lo digan, vamos ganando reconocimiento como fuerza beligerante¿" Luego de concluida la liberación en documento del 28-02-08 señala Reyes al secretariado: "Concluyó con éxito la fase de liberación unilateral de prisioneros. Nos quitamos varias cargas de encima y apuntalamos nuestra política hacia el presidente Chávez¿"

Es indudable que, a pesar de que las fuerzas de las FARC estaban reducidas a partir de la aplicación del Plan Patriota y Seguridad Democrática por parte de Uribe, la política de alianza con Hugo Chávez, para promover el reconocimiento internacional y la eliminación del carácter de "terrorista" de la organización guerrillera, estaba dando sus frutos. El punto más estelar de la estrategia del secretariado fueron las dos operaciones de liberación, las cuales debían haber culminado con una reunión cumbre Marulanda-Chávez y la propuesta de la creación de un grupo tipo "Contadora" con los países alineados con Venezuela como promotores del despeje.

Con ello, las FARC lograrían detener el avance militar de la alianza Colombia-EEUU, reconocimiento internacional y una recuperación de la organización que sufría constantes bajas, y acusaba numerosas deserciones en todos los frentes.

El estamento político y militar de Colombia debió haber evaluado lo peligroso de esa política para la estabilidad de la democracia colombiana. Por un lado, Hugo Chávez podía avanzar en su influencia política interna apoyando a factores radicales (denunciados por Colombia) en el terreno político y por otro, el fortalecimiento militar de las FARC como un instrumento adicional en la lucha por el poder en Colombia.

Tal proyecto no sólo se revela en los documentos de las FARC, sino que han sido expresados por el propio presidente Chávez en el sentido de la necesidad de desalojar del poder a la "oligarquía colombiana", refiriéndose ya no sólo a Uribe sino al estamento político, militar y económico dominante.

Sobre la base de esas consideraciones, es factible que el gobierno colombiano debió haber tomado la decisión de asentar un fuerte golpe a las FARC calculando el riesgo, de modo de detener la exitosa política que estaban adelantando las FARC y a la vez parar el avance de su enemigo externo: Hugo Chávez y su proyecto continental.

El mejor momento

Colombia pudo pensar que este era el mejor momento para actuar. No hay que olvidar que desde el punto de vista persuasivo, Hugo Chávez, a la par de exponer un lenguaje de confrontación con Uribe y Colombia, había emprendido una carrera armamentista que sobrepasa los 20 mil millones de dólares. Pero tales compras militares tendrán un grado de operatividad efectiva para el año 2012. Por ejemplo, en la actualidad de los 24 Sukhoy SU30 comprados a Rusia, sólo han arribado al país 12 de ellos, los cuales deben ser complementados con los sistemas de apoyo logístico en tierra, para lo cual se requiere de mayor entrenamiento e inversión. Los sistemas de radares adquiridos en China apenas están llegando las primeras unidades. Igual ocurre con los sistemas antiaéreos misilísticos TOR M1, también comprados a Rusia, mientras que las unidades mecanizadas no están en las mejores condiciones.

La política regional de Chávez se ha dirigido a romper el estatus quo de Colombia. La expresión "para que sobreviva la revolución bolivariana es inevitable un conflicto con Colombia" es una idea que se ha manejado en el chavismo. El apoyo financiero a grupos radicales antiimperialistas, reconocido hasta en las partidas presupuestarias, el apoyo económico directo a países que se han alineado al eje bolivariano y el respaldo implícito a las FARC, muestran que el proyecto continental del presidente Chávez es una realidad.






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