Cabeza caliente y corazón frío

Por Venezuela Real - 30 de Marzo, 2008, 17:47, Categoría: Política Nacional

Juan Martín Echeverría
El Universal
30 de marzo de 2008

El régimen engaña y se autoengaña con una épica inexistente

Fernando Mires resalta en su último libro Al borde del abismo, que tanto el nazismo como el comunismo son en realidad contrarrevoluciones, que fueron derrotadas por los principios universales de la democracia; por ello es difícil de asimilar la verticalidad militar aliada con el socialismo radical, sobre todo con la retórica interminable del populismo y sin capacidad gerencial. El resultado es improvisación, turbulencia y fundamentalismo.

Las elecciones internas del PSUV aceleraron el retorno de muchos dirigentes medios al PPT y el PCV, este nuevo capítulo del partido único repite el libreto de los totalismos del siglo XX, mientras la clase militar conserva un porcentaje significativo de los cargos públicos y el poder real. Entendiendo que el líder no cree en la horizontalidad, purga cualquier conato de disidencia y ordenó votar por un listado cerrado, entubado y sin darle oxigeno a la base.

La estrategia de imponer desde arriba cercena energías, mata las motivaciones y limita las capacidades de acción de cualquier movimiento político, sin embargo se impuso lo mediático y radical concentrado en un envase: Estado, FAN, partido único y Gobierno se funden en una persona a todos los efectos. Como si no bastara con lo que hemos descrito, quedó en evidencia que puede decretarse una preguerra, sea como táctica de distracción, o porque ese día alguien amaneció desarropado.

Quién no recuerda el examen que le hacen a Jaimito en la Escuela de Estudios Estratégicos de Moscú, donde le preguntan sobre el Gobierno venezolano y respondió: el oficialismo son pocos estudiantes, escasos sindicatos, un porcentaje reducido de clase media, un conjunto de reivindicaciones sin resolver y la estupefacción frente al tamaño de la corrupción y la ineficacia.

En esta orquesta los instrumentos no logran armonizar, hay exceso de dinero y el fundamentalismo impide cualquier iniciativa, por eso están pendientes las exigencias más urgentes: empleo, vivienda, inseguridad, desabastecimiento y el régimen ha perdido la credibilidad.

El peligro del militarismo, mezclado de socialismo radical, es que se cierran las líneas divisorias, que hacen de la política una convergencia de intereses que beneficien a la nación como un conjunto y a cada uno de sus integrantes, desde la pobreza extrema a la clase media. El antagonismo, como regla absoluta de conducta, anula el alma y espíritu de la población. La degradación de la política trae como consecuencia fallas increíbles en los programas que deberían beneficiar a la población, el despilfarro de inmensos recursos presupuestarios y que las estructuras populares desconfíen del discurso oficial, porque intuyen que es vacío, no reduce las desigualdades sociales, genera tensiones enormes y no soluciona nada.

De manera temeraria el régimen prefiere mantener la cabeza caliente y el corazón frío, porque engaña y se autoengaña con una épica inexistente y destruye por doquier con sus dislates y acciones aberrantes. Cuba está tratando de salir del aislamiento y abrir una puerta hacia el mundo, Venezuela prefiere copiar, con 50 años de retardo, un modelo fracasado. La política tiene sentido cuando corrige los errores y rectifica, lo contrario es un tobogán que conduce a la ingobernabilidad.





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