Estrellas de Hollywood demuestran ignorancia supina al apoyar a Hugo Chávez

Por Venezuela Real - 31 de Marzo, 2008, 14:44, Categoría: Prensa Internacional

Thor Halvorssen - Traduccion de Ricardo Flores
Fox News
31 de marzo de 2008

Hollywood, CALIFORNIA -- Los lectores tal vez recuerden la película titulada “Team América: Policía Mundial”, una película titiritera acerca del gobierno Norteamericano, su política exterior y sus críticos hollywoodenses. Una de las marionetas es una burla del actor Sean Penn, quien, en la película, se lamenta por la invasión a Irak al remontarse a los tiempos en que “era un lugar feliz. Cuando tenían campos florales, cielos con arcoiris y ríos de chocolate”. Penn se molestó tanto con el mensaje de la película que le escribió a los creadores de la película, Matt Stone y Trey Parker (creadores del programa South Park), una devastadora carta pública sellada con una grosería. Yo pensé que tal vez el temperamento de Penn se había tranquilizado desde ese entonces y estaba entusiasmado con hablar con él cuando lo vi la noche de los premios Oscar en la fiesta del cantante Elton John.

Supuse que Sean Penn probablemente ignoraba el historial de derechos humanos en la Venezuela de Hugo Chávez ya que Penn rompió relaciones con el diario “San Francisco Chronicle” a mediados de enero, llamándolos un “periódico inútil” por el uso constante de la palabra “dictador” al referirse al Presidente venezolano. Penn estuvo en Caracas a finales del año pasado investigando para un ensayo que él dice estar escribiendo acerca de Chávez. En el Show de David Letterman habló efusivamente acerca de Chávez describiéndolo como un “hombre fascinante” que había hecho “cosas increíbles” por los pobres de Venezuela. Letterman comentó acerca del cierre del canal venezolano RCTV, algo que debería molestar profundamente a un periodista auto-proclamado como lo es Penn. Penn miró a la cámara y desvió la atención del público diciendo que por años RCTV “había estado fomentando el asesinato de Chávez todos los días”, de lo cual no existe prueba alguna. Es como si la marioneta de Sean Penn en la película “Team America” cobrara vida como un propagandista.

Irónicamente, fue el Presidente Chávez quien en repetidas ocasiones amenazó -incluso con la muerte- a aquellos que en los medios de comunicación no estuvieran de acuerdo con sus políticas. Los reporteros que cubren los eventos y noticias relacionadas con el gobierno deben llevar puestos chalecos antibalas y docenas de personas han sido agredidas física y verbalmente, golpeados y hasta amenazados por no estar de acuerdo con lo que dicta el partido oficialista.

En la noche de los Premios Oscar, Penn y yo tuvimos una desagradable conversación acerca de los presos políticos del gobierno de Chávez, conversación que él terminó al darse la vuelta y huir repitiendo como un mantra el nombre de uno de los ganadores de esa noche, “Daniel Day-Lewis”, una y otra vez en lo que pareciera ser el equivalente de un niño llevándose las manos a sus orejas gritando “¡la-la-la-la-la-la No te escucho nada!” Sin desánimos, le escribí una nota en la cual lo invitaba a aprender más acerca de las historias atroces y sufrimientos de los disidentes venezolanos llevados a prisión por nada más que criticar al gobierno. La invitación sigue en pie.

Penn no está solo en demostrar la ignorancia o el engaño al momento de defender al presidente venezolano. Él se une a un elenco de grandes celebridades que admiran a Chávez y entre las cuales se encuentran los actores Danny Glover y Kevin Spacey, el músico Harry Belafonte, la supermodelo Naomi Campbell, el director de cine Oliver Stone, el activista Cindy Sheehan y el profesor universitario Cornel West.

Una campaña publicitaria de millones de dólares y una muy lucrativa iniciativa internacional que incluye combustible para calefacción distribuido por Joe Kennedy a los más necesitados de EE.UU, ha logrado pintar una imagen muy romántica de la Revolución Bolivariana. No obstante, un cambio importante ha empezado a suceder en la percepción mundial sobre Venezuela como un lugar que se está transformando en lo que Chávez describe como un “paraíso terrenal” socialista.

Regionalmente, Chávez ha sido el mejor ejemplo de lo que es el imperialismo al intervenir en los asuntos y elecciones internacionales de Méjico, Perú, Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Él ha empezado una carrera armamentista con todo y submarinos, 100.000 fusiles nuevos AK-47 y aviones de combate rusos. Su gobierno ha provisto de guarida, de dinero y de armamento militar a los líderes de la organización terrorista FARC -a quienes él considera como aliados y héroes-. Solamente imagínense a los gobiernos de Canadá y de Méjico proveyéndoles de dinero, estadía y armamento a Al-Qaeda para que puedan obtener una idea de lo que el gobierno de Colombia debe soportar por parte de la Venezuela de Chávez.

Domésticamente, la cruda realidad es que Chávez ha dado órdenes para utilizar fuerza mortal en contra de civiles desarmados en marchas públicas. Gracias a los grandes ingresos por renta petrolera, Chávez ha presidido el gobierno más rico en la historia de Venezuela, y a pesar de eso los estándares de vida siguen cayendo desenfrenadamente y la escasez de alimentos son un fenómeno semanal. La corrupción ha empeorado más que nunca y el crimen ha aumentado bajo su mandato a tal punto que Venezuela está entre los 5 países con más muertes per-cápita. En diciembre las personas rechazaron de forma abrumadora su propuesta para quedarse en el gobierno indefinidamente a pesar de un registro electoral manipulado, de máquinas de votación cuya empresa fabricante fue secretamente poseída por el gobierno y a pesar de un Consejo Electoral controlado por el gobierno. Los votos revelaron que los venezolanos no se están quedando dormidos en los laureles cuando se trata de las amenazas sobre sus libertades. Desde mayo del año pasado, cientos de miles de personas, en su mayoría estudiantes, han estado marchando pacífica y continuamente. Las encuestas y los conteos rápidos indicaron que Chávez perdió por más de 8 puntos. En la noche de la elección se vivió una negociación muy tensa entre Chávez y su alto mando militar quienes le informaron que no estarían de acuerdo con sus planes de anunciar una falsa victoria. El Consejo Electoral intentó reducir el daño al anunciar los resultados del conteo preliminar y decir que Chávez perdería por menos de un punto. Al momento de ser publicado este artículo, el poder electoral venezolano todavía no ha publicado los resultados oficiales.

¿Así que por qué, a pesar del historial tan atroz de derechos humanos, Chávez disfruta de un apoyo tan grande entre los actores y activistas de alto perfil estadounidense?

Lo que atrae a Sean Penn y a los de su tipo es que Chávez es el opositor más visible en todo el mundo de los Estados Unidos y del gobierno estadounidense. Muchos líderes del mundo difieren del presidente Bush, pero ninguno de estos líderes usa abiertamente un lenguaje escatológico y penosamente vulgar. En esto, Chávez se convierte en un héroe para la izquierda que tanto detesta al presidente Bush.

Ya sea que abrace al fanático líder de Irán, que se junte con el dictador de Bielorrusia Alexander Lukashenko o aún que se haya convertido en el último líder electo en visitar y apoyar al déspota Saddam Hussein en Irak, Chávez hará lo opuesto al presidente Bush y el gobierno norteamericano.

Después de haber llamado a George W. Bush el “tirano más grande del mundo”, Harry Belafonte le declaró a Chávez que “No cientos, ni miles, sino que millones de americanos ... apoyan tu revolución”.

Kevin Spacey mantuvo un bajo perfil con respecto a su visita de tres horas pero estuvo más que feliz al momento de una larga sesión de fotos y luego de un tour de un nuevo complejo fílmico. Chávez le dijo a sus seguidores que Spacey le había dado el visto bueno al proceso revolucionario.

Glover recibió una recompensa en efectivo por su apoyo: un financiamiento de 20 millones de dólares para dos películas en producción. Es una trágica ironía que el hombre que protagonizó el papel de Nelson Mandela para el clásico de HBO esté celebrando y codeándose con Chávez mientras éste aniquila la democracia y persigue a aquellos que disienten.

La caravana de automóviles de Naomi Campbell llegó hasta Caracas mientras que los cañones de agua, gas lacrimógeno y balas fueron usadas en contra de miles de estudiantes que marchaban por sus derechos. Después de pasar un tiempo con Chávez y de rogarle por una contribución caritativa, ella alegremente describió el “amor y valentía” de la que ella fue testigo en los programas de beneficencia en Venezuela. “Viva la Revolución!”.

El 30 de diciembre Oliver Stone se unió al coro al anunciar que estaba pensando hacer una película acerca de la revolución chavista. Dijo esto y mucho más mientras se paraba al lado de Chávez para celebrar la “Misión Emmanuel” que pretendía liberar a los rehenes cautivos por los terroristas de la FARC -una organización Marxista-Leninista que ha aterrorizado a Colombia con secuestros y asesinatos por décadas mientras financia sus operación con millones de dólares provenientes del trafico de la cocaína-. La misión fue un fracaso descomunal y Stone se fue a casa sin su material fílmico.

En virtud de la atención cosechada de los medios de comunicación, lo que los animadores de Hollywood hagan o digan importa, profundamente. Un ejemplo del impacto alrededor del mundo es Abu Nasser, jefe de la Brigada de Mártires Al-Aqsa, un grupo terrorista de Cisjordania. Él le dijo al autor Aaron Klein que la visita de Naomi Campbell “es una bofetada en la cara a Bush, su gobierno y sus políticas. El hecho de que ella respete a Chávez, y a sus ideales, puede hacer que más personas sigan ese paso”. Varios terroristas le han explicado a Klein la manera en que la solidaridad recibida por Chávez de parte de muchos individuos de alto perfil es un gran impulso a su moral.

Trágicamente, ninguno de estos llamados defensores de la justicia se preocupa por conocer acerca de los prisioneros políticos como Humberto Quintero, un teniente coronel de la Guardia Nacional venezolana al mando de una unidad anti-terrorismo, quien atrapó a Rodrigo Granda, el “ministro de relaciones exteriores” de la organización terrorista FARC. Granda había estado viviendo la buena vida en Caracas con la protección del gobierno de Chávez. Por su valentía en atrapar a un hombre buscado en todo el mundo por la Interpol, Quintero no fue homenajeado sino más bien arrestado el 12 de enero de 2005. Él está preso por traición, abuso de poder, y por deshonrar a su uniforme. Yo lo visité en la cárcel de Ramo Verde, lugar donde me dio los detalles escalofriantes de la tortura que sufrió por haber sido útil a su país. La prisión en la que está, infectada con ratas y lejos de cualquier carretera principal, no tiene agua corriente, no hay raciones diarias de comida para los prisioneros, y no hay ningún tipo de atención médica. Lamentablemente, Humberto Quintero es desconocido fuera de Venezuela. Si Penn, Stone o Campbell decidieran vivir según los principios con los que tanto llenan sus bocas, ellos harían un paseo a la cárcel de Ramo Verde para visitar a Quintero o a cualquiera de los presos políticos olvidados en las cárceles de Venezuela.









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