Triunfó Exxon-Mobil

Por Venezuela Real - 31 de Marzo, 2008, 17:13, Categoría: Petróleo/Energía

Juan Carlos Sosa Azpúrua
El Universal
31 de marzo de 2008

Menuda forma de defender la soberanía tienen el ministro y su corte

El congelamiento es una garantía a favor del demandante contra la insolvencia de su demandado. El que tres jurisdicciones del calibre del Reino Unido, Holanda y Estados Unidos dictaran la susodicha medida, es suficiente prueba de la terrible percepción que tiene el mundo del actual nivel de salud de Pdvsa, así como de su poca seriedad a la hora de honrar la palabra dada.

Una vez que Chávez declaró que sacaría a Venezuela del Banco Mundial, y por lo tanto del Centro de Arbitraje destinado contractualmente a dirimir las controversias entre los otrora socios, Exxon-Mobil promovió la medida cautelar como una estrategia jurídica perfectamente válida. Pdvsa nunca estuvo dispuesta a permitir que se aplicaran las disposiciones que contenía el contrato que regía la relación de negocios. En todo momento las pretensiones de Pdvsa fueron irracionales, un "tómalo o déjalo" que es totalmente improcedente cuando lo que está de por medio es un negocio donde ambas partes son igual de importantes, donde ambas partes contrataron bajo la figura del derecho mercantil privado, donde ambas partes sellaron un compromiso jurídico incuestionable sobre los medios y las formas que se emplearían en todo lo relacionado a su relación comercial.

La equidad
 
Pdvsa fue concebida como una empresa pública cuya naturaleza jurídica es de derecho privado. Esta realidad tiene una explicación lógica y evidente. Pdvsa es una trasnacional que para operar exitosamente tiene que celebrar a diario múltiples contratos con personas jurídicas privadas de todas las nacionalidades. Nadie en su sano juicio celebra un contrato sintiéndose en desventaja con respecto a su contraparte. La equidad es condición existencial de los negocios y de la justicia. Como la seguridad jurídica y la confianza son elementos integrales de todo negocio, si alguien sabe de antemano que contratando con Pdvsa se arriesga a que la misma incumpla lo pactado, alegando fueros especiales (como la soberanía), no contrataría con ella y se buscaría a otro agente para hacer negocios. Pretender que la soberanía nacional es una especie de salvoconducto para escaparse de las implicaciones de un contrato, es tan incorrecto jurídicamente como insensato desde el punto de vista de los intereses venezolanos, mancillados cada vez que se pierden oportunidades de generar riqueza al país.

Cuando Pdvsa violó el contrato con Exxon-Mobil (lo que no tiene contra argumentación jurídica válida y Pdvsa misma lo ha confesado), su responsabilidad era llegar a un acuerdo lo antes posible para finiquitar el problema con los menores daños para las partes.

Al tener pretensiones irracionales y violatorias de lo pactado para dirimir las controversias, lógicamente Pdvsa estaba jugando con fuego, no dejando otra opción a Exxon-Mobil que buscar justicia donde a ésta le pareciera acertado conseguirla. El incumplimiento de Pdvsa abrió las compuertas para que su contraparte promoviera libremente cualquier acción jurídicamente procedente para reivindicar sus intereses vulnerados. En este contexto es que se deben considerar las medidas cautelares promovidas.

Exxon-Mobil, como cualquiera que estuviera en sus zapatos, tiene el derecho de intentar las acciones legales que juzgue convenientes, una vez que Pdvsa le dio luz verde para hacerlo al manifestar su indisposición a cumplir las reglas del juego pactadas. Si Pdvsa no quería someterse a este tipo de riesgos, lo único que tenía que hacer era honrar su palabra y someterse al arbitraje.

Insultos

Pero desde el principio negó esa opción y condimentó públicamente su verdadera intención con toda clase de insultos e improperios a Exxon-Mobil y sus directivos, insultos que no hicieron otra cosa que demostrar la mala fe de Pdvsa y el poco ánimo que tenía de resolver las cosas respetuosamente y según lo pactado. Cualquier cosa que suceda como efecto del incumplimiento de X es atribuible sólo a X. Si alguien prende una fogata y se incendia la montaña, quien prendió el fósforo es responsable, y no Dios por haber creado la montaña o la Física por permitir que el calor provoque incendios.

El embargo de activos, y su monto, fue un fuego que prendió Pdvsa. Las quemaduras que éste provoque a Venezuela son la única responsabilidad de aquellos que prendieron el fósforo, no del viento que propagó las llamas ni de los árboles que le sirvieron de combustible.

El hecho de que el juez inglés haya revocado una de las medidas cautelares (las otras siguen en pie) no representa una victoria para Pdvsa, sucede todo lo contrario.

Exxon-Mobil logró el único objetivo que realmente perseguía desde el primer momento. ¿Acaso creen que Exxon-Mobil quería demostrar el riesgo de insolvencia de una empresa respaldada por las reservas de crudo más grandes de Occidente? El objetivo con la acción cautelar no era realmente congelar activos, su meta era una sola: que Pdvsa rectificara y decidiera cumplir lo pactado: el arbitraje comercial consagrado en el contrato de asociación estratégica que Pdvsa violó. ¿Por qué creen que Exxon-Mobil decidió no apelar la más reciente decisión del juez inglés? Obvio, la meta se alcanzó al momento en que, acorralado, el ministro venezolano anunció públicamente que aceptaba el arbitraje. Lo más patético del asunto es que para aceptar cumplir con su responsabilidad, el ministro haya esperado a que se prendiera el fuego y se quemaran tantas cosas en el camino.

Lo que no se sabía

Ahora el mundo entero conoce lo que antes quizás no sabía del todo o con la sólida certeza que lo conoce en el presente:

1) Que Pdvsa no honra su palabra.
2) Que en Venezuela no existe Estado de Derecho.
3) El infinito nivel de incompetencia y poco profesionalismo de los venezolanos que toman las decisiones más delicadas.
4) Costos incurridos innecesariamente en abogados, viáticos, y tantas otras variables que se pudieron haber evitado y que ahora deberemos pagar, y seguiremos pagando, todos los venezolanos. Pero la cosa se pone peor. En lugar de aprender algo y solucionar el asunto cuanto antes, el ministro decide volver a incendiar el bosque. Sigue botando el dinero, esta vez en una delirante campaña pública para hacerle creer a los incautos que Pdvsa "le ganó a la Exxon-Mobil y que el imperialismo fue derrotado". Acentúa las groserías e improperios a su contraparte, todo a costa del dinero de los venezolanos, insultando nuestra inteligencia y haciéndonos parecer ante el mundo como una nación de retrasados mentales.

El juez inglés levantó la medida porque, al igual que a Exxon-Mobil, la misma se le hizo irrelevante, no porque Pdvsa tuviera razón de nada. El fondo del problema permanece intacto, con el agravante de que Exxon-Mobil, además de lograr lo que buscaba (el arbitraje), ahora tiene más elementos que antes para demostrar la mala fe de Pdvsa y, por tanto, los daños y perjuicios que tendrá ésta que cancelarle cuando se dicte el laudo arbitral definitivo que, como habrán deducido, sólo puede favorecer a Exxon-Mobil. Menuda forma de defender la soberanía tienen el ministro y su corte.






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