Ernesto Alvarenga
El Universal
16 de abril de 2008
Asumamos con responsabilidad el peligro por el cual atraviesa nuestro país
Una de las estrategias más efectivas que ha desarrollado el régimen que hoy nos gobierna es crear las condiciones para producir eventos de espasmódico triunfalismo en algunos sectores de la oposición. Esta táctica ha rendido sus frutos, eso hay que admitirlo, de lo contrario nuestro país no estaría sumando nueve años de mal gobierno. A estas alturas todavía se celebran "victorias" que han sido fríamente calculadas por la camarilla gubernamental.
Uno de los últimos eventos emblemáticos está referido al llamado "currículo bolivariano" conjuntamente con el anuncio de un referéndum para su implantación. Ya aparece quien canta los pollos antes de nacer, incurriendo en el grave error de creer en la palabra de los voceros del Gobierno, que es lo mismo que creer en el régimen.
La intención de éste artículo no es fomentar la desilusión y el derrotismo, por el contrario, se trata de llamar las cosas por su nombre para poder combatirlas con las herramientas adecuadas. Una muestra de lo que aquí se afirma está en que todavía el CNE no ha publicado los resultados oficiales del referéndum del 2 de diciembre, mientras que Chávez instaura poco a poco su reforma constitucional.
No se puede hablar de tender puentes y hacer "consultas populares" al mismo tiempo que se expropian fábricas de cementos y fincas productoras de caña, sin ser catalogado de inconsistente, por utilizar un adjetivo elegante, el gentil lector sabe qué adjetivo corresponde. Es oportuno recordar que esta "gracia" le ha costado al venezolano de a pie, que nada tiene que ver la megalomanía de nadie, el alza desproporcionada en los precios de los productos "nacionalizables". ¿Cuánto cuesta un saco de cemento?
No se puede dejar de mencionar la creación de la Policía Nacional, sin darnos cuenta que desaparece la Policía Metropolitana. Igual futuro les espera a las policías municipales y regionales, pues deben darle paso a la llamada Policía Comunal, al final otro ente desaparecerá, la Guardia Nacional, una muerte anunciada.
Por último reitero que lo que anima estas líneas es que la realidad no sea puesta de lado y que asumamos con responsabilidad el peligro por el cual atraviesa nuestro país, para que así podamos unirnos en un fin único, el rescate de nuestra patria.