Un viaje a ras del suelo por la otra cara del planeta

Por Venezuela Real - 16 de Abril, 2008, 18:16, Categoría: Prensa Internacional

David Beriain
El Tiempo - Colombia
16 de abril de 2008

David Beriain (Artajona, 1977) ha recorrido durante los últimos cuatro años los principales conflictos del planeta como enviado especial. Afganistán, Darfur, Cachemira y otros destinos siguieron a su primera experiencia durante la invasión estadounidense de Irak. Una aventura que le llevó a acompañar a guerrilleros sudaneses, a recorrer los bastiones talibanes, a entrevistar a presos de Guantánamo o visitar mercados de armas clandestinos.

Sin esperanza para Ingrid y los demás secuestrados

El campamento de las FARC se levanta a las cuatro y media de la mañana. Vive al ritmo que marcan los pocos rayos de sol que atraviesan los árboles. Se despierta con los primeros y se duerme entre las siete y las ocho de la tarde, cuando el mundo se sume en la oscuridad más feroz.

El amanecer guerrillero tiene sonido propio, el crepitar de las radios que buscan en su dial los noticieros de la mañana. Radio Caracol, RCN o las emisoras locales del Magdalena Medio. Cualquiera que hable de la guerra. Hoy, sobre todo, hablan de Ingrid Betancourt, de su estado de salud y de si es posible su liberación antes de que la selva y el cautiverio acaben con sus fuerzas.

He pasado la noche en una de esas camas que adiviné al entrar ayer al campamento, caminando a tientas con una linterna. Troncos cortados y tierra prensada para compensar el desnivel. Encima de la tierra, apenas una capa de hojas y un plástico como aislantes. Nada que amortigüe el peso del cuerpo sobre el suelo. Duele la espalda, las caderas y los hombros. Así es como duermen los guerrilleros. Me pregunto si dormirán así también los más de 700 secuestrados en manos de las FARC. En este campamento no hay ninguno.

Las radios siguen con su crujido rastreando las noticias.. "Dicen que aquí en la selva estamos aislados del mundo, que los guerrilleros 'farianos' no sabemos nada de lo que pasa en Colombia, pero no es verdad. Aquí vemos televisión, documentales, escuchamos la radio y leemos los periódicos", cuenta Raúl, un joven guerrillero que es además sobrino del comandante. Lo cierto es que sobre las mesas hechas con troncos hemos podido ver ejemplares recientes del semanario comunista Voz e incluso el último ejemplar de la revista latinoamericana Gatopardo, con Juanes en su portada.

Pero más allá de lo que lean, queda la duda de si desde aquí, desde la selva, los miembros de las FARC pueden llegar a tener una imagen real de lo que es hoy es Colombia, de ese país urbano, casi ajeno al mundo rural donde la guerrilla opera. Queda la duda de saber si escuchan a esa parte del país que los maldice.

-¿Cuándo fue la última vez que estuviste en una ciudad?-, le pregunto a Raúl.
- Hace ocho años.

-¿Y no crees que eso distorsiona tu conocimiento de lo que es el conjunto de la realidad colombiana, tu percepción sobre el país por el que dices luchar?
-No. La guerrilla no está aislada, nosotros hablamos con los campesinos y con la gente que está en las ciudades.

-¿Y qué sientes en días como el cuatro de febrero, cuando millones de colombianos salieron a la calle para pedir que liberarais a los secuestrados, para protestar contra las FARC, contra ti?
-Esa gente que se manifestó contra las FARC es un grupo pequeño, reducido, que son los que no quieren que nosotros les quitemos el poder. Son la oligarquía.

-¿Y a las familias de los secuestrados, de aquellas personas que se sienten víctimas de tu accionar qué les dirías?
-Bueno... pedirles perdón no puedo. Las disculpas se las presento al campesino al que, por error, se le causa un daño o resulta muerto en medio del conflicto. Pero a esas otras personas... habría que ver qué han hecho. ¿Es que acaso tienen las manos limpias? Todos esos políticos son parte de la guerra, están legislando para la guerra...

-Pero... ¿Clara Rojas, Consuelo González de Perdomo, Ingrid Betancourt...?
-Hacían parte de ese sistema, sí.

"Medios del terror informativo"

Para los guerrilleros, escuchar las noticias no es cuestión sólo de interés por lo que pasa en el país, también es una obligación. Porque después de la revista de tropas y del desayuno hay una asamblea en la que se debaten esas noticias. Casi todos comienzan su intervención con la fórmula "los medios del terror informativo dicen que...", o "el periodista reaccionario fulano informa que...".

El suyo es un idioma de palabras cambiadas. En esta guerra, como en toda las guerras, la batalla del lenguaje es crucial. Por eso no hay "secuestrados para cobrar rescate", sino "retenidos a la espera de que paguen su contribución". No hay "secuestrados políticos", sino "prisioneros de guerra". Tampoco las imágenes se interpretan igual. Ni siquiera las de las pruebas de vida de los secuestrados provistas por las propias FARC, esas en las que algunos salían encadenados por el cuello o en situaciones penosas. "Esas imágenes se utilizan para conmover, no es que vivan así. Se muestran así para presionar a favor del canje, pero ellos en realidad viven bien, comen lo mismo que los guerrilleros y cuando salen no lo hacen en las condiciones tan malas que dicen los medios. Hasta se abrazan con los guerrilleros cuando se despiden", dice Alberto Franco, el combatiente más veterano del campamento.

Cada militante tiene que traer una noticia distinta, pero hoy casi todos repiten el mismo titular con distintas variantes: la oferta del Gobierno de Uribe de sacar a la calle a un gran número de presos de las FARC si estos liberan a varios secuestrados, entre ellos y en primer lugar Ingrid Betancourt.

Esa puerta a la esperanza de una liberación no dura mucho abierta. Pastor Alape, el jefe de este campamento y de todo el Bloque del Magdalena Medio, critica la propuesta enfrente de sus hombres. En un aparte, le pregunto si hay alguna posibilidad de que las FARC la acepten. Niega con la cabeza. "Hombre, falta saber que decisión se toma en la dirección, pero te puedo decir de entrada que para nosotros no es una oferta asumible por tres razones: porque va dirigida a una guerrilla vencida y nosotros no estamos ni mucho menos vencidos, porque está dirigida a sacar a Chávez de la negociación y nosotros queremos que esté presente, y además porque la avalan países en los que no confiamos, como Estados Unidos o España".

-Oiga, ¿y no cabe la posibilidad de que ustedes la liberen a Ingrid aunque sea por demostrar un gesto de generosidad, aunque sólo sea por ganarle a Uribe en ese terreno?, le pregunto.
-Ya ve que liberamos a seis de ellos en los últimos meses de manera unilateral. ¿Qué ha hecho el Gobierno? Nada. Mejor dicho, sí que ha hecho algo: matar al camarada Raúl Reyes. Atacar al eslabón más débil de la cadena, al hombre que tenía que recibir a las visitas y hablar por teléfono, al más ubicable.

-¿Y está tan mal de salud? ¿Es cierto que se muere?
-No, eso son sólo rumores. Hombre, seguro que tiene problemas de salud. La vida en la selva no es fácil y mucho menos el cautiverio. No es que nosotros no tengamos sentimientos, pero muchos colombianos tienen problemas de salud que el Estado no se los resuelve. Quizás el debate sobre el estado de salud de Ingrid Betancourt debería llevarnos al debate sobre el estado de salud de los colombianos.





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