Ruth Capriles
El Universal
17 de abril de 2008
NO al registro estudiantil centralizado del Gobierno para controlar a nuestros jóvenes
Conocí en Madrid a un joven cubano rescatado de la exclusión por una ONG humanitaria española. Según me contó, había sido un aventajado estudiante y destacado dirigente universitario del comunismo cubano. Había prosperado dentro de esa sociedad signada por la opresión total, que siguió los años de represión y fue eterna para varias generaciones de cubanos. Cuando este "chozno" de la revolución cubana acudió a las oficinas pertinentes para graduarse, se enteró de que no aparecía en el registro universitario. Luego le fue informado que su expediente no existía en los archivos oficiales y que no podían graduar a quien jamás existió. Había perdido repentinamente su pasado y su futuro. ¿Su pecado? Haber expresado entre sus compañeros la opinión, distinta a la de Fidel, de que el niño, cuya madre murió en el exilio, debía retornar a Cuba, a la miseria, en vez de quedar bajo la custodia de la abuela en libertad.
El joven narró además detalles de su vida cotidiana en Cuba y concluyó diciendo: Allí, todos vivimos una mentira en silencio.
El final de la historia fue feliz para esa persona; no así para el resto de los cubanos. Le pregunté por qué habían soportado esa mentira tantos años. Respondió: Porque quienes delataron esa mentira fueron ajusticiados o escaparon y los demás no hemos conocido otra cosa.
Es el silencio provocado por la ideologización totalitaria.
Los venezolanos hemos resistido heroicamente; pero también hemos claudicado ante el arbitrio de medidas como el control de cambio o ciertas provisiones del Seniat, en las que teníamos que habernos parado firmes. La resistencia puede ser expresada en marchas, y banderas, pero no es suficiente; se requiere además actos firmes de desobediencia ante el arbitrio de un déspota.
Nuestra resistencia empezó por la educación con marchas y eslogans. Ahora requeriremos un acto firme de desobediencia. NO al registro estudiantil centralizado que permitiría a este gobierno controlar desde ahora y para siempre el pasado y el futuro de nuestros jóvenes.