JAVIER PEREIRA
El Nacional
20 de abril de 2008
La tarde del viernes 11 de abril, las calles de Barinas ardían con el calor llanero. Decenas de personas uniformadas con franelas rojas desfilaban dispersas hasta el Gimnasio Cubierto de la ciudad, para presenciar la despedida política del patriarca de la familia Chávez. El maestro Hugo de los Reyes, quien cumplió 75 años de edad en enero, cerró una década al frente de la gobernación a paso de caballo viejo. El discurso de presentación de su última Memoria y Cuenta se reveló agotado y dejó el sinsabor de las despedidas definitivas: "Me voy contento porque he transformado el estado".
El acto sirvió para registrar el contraste que vive esta nueva Barinas. En el público se mezclaba gente humilde, que exudaba tedio, con funcionarios de alto rango vestidos con impecables guayaberas y mujeres envueltas en joyas y mucho maquillaje. En medio del acto, una humilde viejita peleaba desesperada con un policía para entregarle a algún funcionario un papelito, mientras la alcaldesa del municipio Cruz Paredes, Guadalupe Fernández, exhibía grandes lentes de marca, prendas de oro y un top escotado rojo, como si todos hubiesen olvidado que hace tres años y medio ganó el cargo con los votos de Acción Democrática. Nadie se lo recrimina, así parecen funcionar las cosas en el terruño de los Chávez: para trabajar tranquila, debe estar cerca de la familia del Presidente.
El gobernador recibió la orden Santa Inés y placas de reconocimiento de funcionarios que le deseaban un feliz retiro a La Chavera, una finca ubicada en el sector Camirí, en las afueras de Barinas, que el maestro compró hace más de 30 años con sólo 3 hectáreas, y que ahora ocupa un área 10 veces mayor.
El retiro del maestro Chávez provoca un cambio en el cuadro político del estado.
Durante la última década, los cuatro hijos menores de la familia (Narciso, Aníbal, Argenis y Adelis) han ocupado importantes cargos en el entorno del gobernador, y sus nombres han estado ligados a denuncias de presunto enriquecimiento ilícito, favoritismo a contratistas y supuesta compra de tierras a través de testaferros. Ahora, los cuatro buscan labrarse su propio espacio político en las próximas elecciones regionales.
Argenis quiere suceder a su padre en la gobernación, Aníbal aspira a la reelección en la Alcaldía de Sabaneta, Narciso busca postularse para el ayuntamiento de Barinitas y Adelis se prepara para disputar la alcaldía de la capital o, en su defecto, un puesto en el parlamento regional. Aunque respetan la orden de su hermano Hugo y no lanzan las candidaturas oficiales, en Barinas (y especialmente en el seno del Partido Socialista Unido de Venezuela) nadie duda de sus intenciones.
Una figura clave en este juego es doña Elena Frías de Chávez, la madre del Presidente, quien ya no es ni la sombra de la modesta ama de casa de Sabaneta. "Esa familia es un matriarcado. La madre es la que manda, ha acumulado mucho poder y busca mantenerlo a través de sus hijos", explica el ex diputado Rafael Simón Jiménez, viejo amigo de la familia presidencial y quien destaca la gran distancia que separa a los dos hermanos mayores del resto de la familia. "Doña Elena es más cercana a sus cuatro hijos menores, especialmente a Argenis, porque los crió junto con el maestro; a diferencia de Adán y Hugo, que desde niños se fueron a casa de su abuela paterna, Rosa Inés", sostiene el ex parlamentario.
Aunque todos los fines de año se reúne con su familia en La Chavera, el Presidente se retrata poco con sus hermanos menores. Una de esas citas ocurrió el 28 de julio de 2004, durante una breve cadena nocturna de radio y televisión. "En mi cumpleaños número 50, les mando un saludo del alma desde esta sabana de Barinas, al lado de mis seres más queridos".
Cuatro años más tarde, sus palabras no fueron tan gentiles. El jueves 3 de abril, el jefe del Estado pareció dejar a sus hermanos solos frente a las imputaciones del diputado Wilmer Azuaje: "Por ahí vino mi padre y yo le dije, bueno, defiéndase. Los hermanos míos que están siendo acusados de comprar no sé cuántas fincas, que salgan a defenderse, que den la cara. Yo no voy a salir a defender automáticamente a nadie".
Narciso, el gringo.
Un grupo de delegados del PSUV se reunió en un restaurante de Barinitas, la noche del martes 8 de abril. Cerca de 30 personas asistieron para escuchar a Narciso Chávez, quien entró por la puerta trasera del local, custodiado por dos hombres vestidos de civil.
Uno de los presentes inició la sesión con elogios al hermano del Presidente, luego Narciso tomó el micrófono y advirtió: "La gente de seguridad me ha informado que hay un periodista aquí". Hizo una pausa para identificar al aludido, y dijo: "Con todo respeto, agradezco que se vaya. Esta es una reunión privada".
El tercer hermano de los Chávez no declara a la prensa sobre temas incómodos. Es un hombre esquivo, de bajo perfil. Todavía no ha dicho una sola palabra sobre las acusaciones de Azuaje (quien lo acusa de comprar, con testaferros, una finca en las afueras de Barinas). Los que han trabajado con él destacan en su perfil un rasgo muy marcado: la prepotencia. "Le habla golpeado a todo el mundo. Por ser el hermano de Chávez se cree el dueño del circo, aunque la verdad es que nunca ha tenido un cargo importante en el Gobierno", revela un militante del PSUV.
Formalmente, Narciso es el coordinador regional del Convenio Cuba Venezuela, adscrito a la nómina del Ministerio de la Secretaría de la Presidencia (según su expediente en el IVSS); pero su influencia real es mucho más amplia.
Desde hace más de una década desarrolla su trabajo político en el municipio Bolívar (Barinitas), donde fue uno de los fundadores del MVR. Versiones de prensa indicaban que durante la primera gestión de su padre, se encargó de asignar a contratistas de su confianza las inversiones de la gobernación, pero se vio obligado a replegarse tras enfrentarse con Vladimir Ruiz Tirado, secretario de gobierno de la época y amigo personal de su hermano Hugo.
Los casi cinco años de estudios universitarios que cursó en Estados Unidos, gracias a una beca de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, le permitieron perfeccionar el inglés, lo cual le facilitó una breve incursión por el servicio exterior como delegado comercial en la Embajada en Canadá y encargado de negocios de la Embajada en Cuba. "Esa beca se la conseguí con mis contactos en Acción Democrática", confiesa Antonio Bastidas, dirigente de Un Nuevo Tiempo y uno de los mejores amigos de Narciso desde la adolescencia. "Nunca pudo terminar la carrera y por eso le quitaron la beca. Nacho es un hombre fiestero y muy disperso. En los años ochenta se ganó la vida dando clases de inglés en la casa de sus padres".
En 2003, Narciso volvió a Barinitas, pero no pudo consolidar su candidatura a la alcaldía el año siguiente. Desde entonces se ha dedicado a hacer la más intensa oposición al alcalde Iván Maldonado, a pesar de que ambos vienen del seno del oficialismo.
"Nacho tiene tanto poder que le paraliza los recursos a la alcaldía y, al mismo tiempo, trata de promover su imagen dirigiendo operativos sociales de la gobernación, aunque no tiene ningún cargo que lo justifique", explica un alto funcionario municipal.
La guerra entre Narciso y Maldonado es abierta. La Cámara Municipal de Bolívar declaró en febrero de 2007 al hermano del Presidente persona non grata; mientras que en junio, Narciso contraatacó con una solicitud de referéndum revocatorio contra Maldonado. Sin embargo, en 3 días no pudo recoger las 5.500 firmas requeridas para activar la consulta.
Narciso ha movido piezas para garantizarse un cargo de control regional en el PSUV (es el único de los hermanos Chávez postulado por los delegados para conformar la dirección del partido en Barinas) y así tener una posición privilegiada, para garantizar su candidatura a la Alcaldía de Bolívar en las próximas elecciones regionales.
Aníbal, el verde.
Una niña de 11 años entona "El Peregrino" en una cancha de básquet llena de gente, en el corazón de Sabaneta de Barinas. La célebre canción, que Adrián Guacarán le dedicó a Juan Pablo II en 1985, sirve ahora como antesala para la entrada triunfal de Aníbal Chávez, alcalde del municipio Alberto Arvelo Torrealba, en la presentación de su Memoria y Cuenta, el jueves 10 de abril.
Con el tema musical de fondo, el mandatario sale de su camioneta Ford Expedition, se monta en la tarima, toma a su hija menor en brazos (una bebé de 3 meses) y la alza sobre su cabeza para presentarla al pueblo. Después enumera las 149 obras que su alcaldía ejecutó en 2007 y proclama al socialismo como el único camino al desarrollo.
Su buen manejo de tarima revela que no es nuevo en esto de la política.
Es licenciado en Educación, fue profesor de secundaria y, al igual que su padre, comenzó su carrera política con el partido Copei. Lo recuerdan como secretario de organización municipal (1987), miembro del equipo de campaña de Eduardo Fernández en Barinas (igual que su hermano Adán, en 1988), concejal en Sabaneta (entre 1989 y 1993) y director de Educación del gobernador copeyano Gehard Cartay (1994-1995). Se quedó en el partido verde hasta 1997, cuando finalmente decidió acompañar a su hermano desde el MVR.
"Junto con Hugo, Aníbal es el único Chávez que tiene verdadera madera política. Los otros siempre estuvieron alejados de los partidos y ahora es que se animan, de la mano de sus padres", asegura Cartay, quien es padrino de bautizo de un hijo del alcalde de Sabaneta.
Aníbal es el único de la familia que, junto con el Presidente, ha llegado a un cargo de elección popular: en octubre de 2004 obtuvo 99,1% de los votos emitidos en el terruño de los Chávez. También es el único de los hermanos menores que comparte su gusto por el beisbol. Pocos dudan que sea reelegido para la alcaldía en noviembre, entre otras razones porque es el único cuyo nombre no está ligado directamente a las denuncias de corrupción o compra de fincas. A pesar de eso, prefiere no hablar del tema y evade las preguntas incómodas.
Argenis, el sucesor.
En Barinas es difícil guardar secretos. Cualquiera de los habitantes de Sabana de los Negros da referencias de La Malagueña, la famosa hacienda de 800 hectáreas que en el papel pertenece a Néstor Izarra, pero todos asumen que es de Argenis Chávez.
Los campesinos la señalan sin problemas, a pesar de las advertencias del gobernador del estado, quien la semana pasada amenazó con perseguir judicialmente a quien informara a medios privados sobre los bienes de la familia.
Pero las caravanas oficiales se delatan solas desde hace 2 años cuando, según los documentos presentados por Azuaje, Izarra compró esta propiedad por 800 millones de bolívares.
La sospechosa adquisición de esta hacienda es sólo una de las tantas acusaciones que pesan sobre Argenis, conocido como el "Collin Powell de Barinas", desde que su padre creó el cargo de secretario de estado de Barinas, en octubre de 2004.
Tal como ordenó su hermano, Argenis ha retrasado el lanzamiento de su candidatura a la gobernación; aunque todos comentan que es el favorito de su madre para ser el sucesor del patriarca.
Ha dicho que su patrimonio se reduce a una casa en la urbanización Alto Barinas, una finca de 200 hectáreas sin nombre en el municipio Sosa, y una camioneta Blazer del año 1999. "Dicen que tengo centros comerciales, hoteles, periódicos y haciendas; pues que lo prueben. Si hay denuncias, vayan a la Fiscalía y que se investigue", declaró la semana pasada.
Hace 10 años, Argenis era todo menos político. Se desempeñó como ingeniero eléctrico en el Teatro Teresa Carreño en Caracas, armó una empresa constructora y compró una licorería en una de las principales avenidas de Barinas. En 1999 se incorporó al trabajo partidista con un primer éxito: derrotó a su hermano Adán en una disputa interna y se convirtió en el primer coordinador regional del MVR; pero fue removido desde Caracas por supuestos "manejos irregulares" y lo sustituyó quien ahora es uno de sus peores enemigos, Wilmer Azuaje, en aquel momento identificado como el "pichón" político de Adán.
Se quedó, entonces, a la sombra de su padre. Ahora representa a la gobernación en casi todos los actos públicos (aunque evade las protestas y las situaciones conflictivas) y proyecta intensamente su imagen. Además, tiene un programa todos los sábados en la mañana en Radio Sensacional FM.
En su camino a la gobernación, Argenis tiene varios obstáculos, pero el más importante es su hermano Adán, promovido desde Caracas como el hombre que puede salvar el honor de los Chávez y el único capaz de mantener el control de la familia sobre Barinas. El ministro de Educación fue designado vicepresidente del PSUV en la región y no pierde oportunidad de promoverse en su tierra natal.
"Si el partido me lo pide, me vengo gustoso a Barinas", declaró la semana pasada al diario De Frente. Desde el partido oficialista ya se calcula la nueva jugada: antes de reavivar el conflicto con sus hermanos mayores, Argenis bajaría sus pretensiones y aspiraría a la alcaldía de Barinas.
Adelis, el deportista.
El hermano menor de los Chávez es el único que no tiene su oficina en una dependencia gubernamental. Adelis Chávez despacha desde la vicepresidencia corporativa de Sofitasa, un banco comercial andino cuya sede en Barinas está en un edificio de la avenida 23 de Enero. Llegó a esa institución poco antes de que su hermano se convirtiera en Presidente de la República, luego de desarrollar una carrera exitosa en el Banco de Venezuela.
Este economista agrónomo, quien también ha invertido en una empresa de televisión por cable y varios locales comerciales en Barinas, incursionó en la política a través del deporte. Fue designado vicepresidente de los comités organizadores de los dos eventos más importantes del año pasado: la Copa América y los Juegos Deportivos Nacionales.
Pero una cosa es jugar fútbol en el equipo de veteranos del Club Deportivo Español de Barinas, y otra es dirigir la reconstrucción de instalaciones deportivas. Las obras de refacción del estadio de f útbol de La Ca rolina quedaron incompletas y resultaron más caras (a costo por butaca) que la construcción de nuevos estadios, como el José Antonio Anzoátegui de Puerto La Cruz. Enrique Ochoa Antich, dirigente nacional de Un Nuevo Tiempo, consignó la denuncia en el Ministerio Público y calcula que el sobreprecio de la obra llegó a 60 millardos de bolívares.
Algo similar ocurrió con las instalaciones de la Villa Deportiva de los Juegos Nacionales, donde todavía reposan los escombros de las obras que faltan por terminar.
Adelis declaró en enero al diario La Prensa que no tenía aspiraciones políticas.
Sin embargo, en el seno del PSUV aseguran que su nombre ya se baraja para optar a la alcaldía de Barinas o, en su defecto, por una curul en el Consejo Legislativo Regional. A esos dos cargos también opta uno de sus sobrinos, Cléver Chávez, hijo de Narciso y coordinador de los operativos sociales de la gobernación.
Al final, en Barinas hay cargos suficientes para todos; los Chávez sólo deben ponerse de acuerdo para tratar, por todos los medios, de mantener el poder en sus manos.