El petróleo en México y aquí

Por Venezuela Real - 27 de Abril, 2008, 15:55, Categoría: Petróleo/Energía

SIMÓN ALBERTO CONSALVI
El Nacional
27 de abril de 2008

Al ser nacionalizado el petróleo por el presidente Lázaro Cárdenas, en 1938, el destino les deparó compensaciones (in)merecidas a las compañías extranjeras que explotaban los hidrocarburos en México. Venezuela fue el premio. Comprobaron que el potencial de nuestro país no sólo era incomparable sino que no había aquí amagos de nacionalización, aunque comenzaban a variar con lentitud y cautela las condiciones paradisíacas que disfrutaron durante los tiempos del general Gómez. No se equivocaron, porque hasta 1976 actuaron en nuestro país como factor de influencia excepcional.

A diferencia de los mexicanos, los venezolanos no hicimos del petróleo un dios intocable ni un tótem. En México lo consagraron como un símbolo de soberanía, y así quedó grabado en la Constitución. Pero sucede que el petróleo no es un dios subterráneo, que no pasa de ser un producto de la naturaleza sometido a sus propios avatares, el ser no renovable, el de estar subordinado a las dificultades de la exploración y explotación, como a las exigencias financieras que éstas requieran.

De ahí que el petróleo en México sea la piedra de toque de la política. Si usted presume de "nacionalista", pues usted tiene que defender a muerte la intangibilidad del dios petróleo, aunque sea condenándolo a que se quede bajo tierra, en los meandros del subsuelo, porque la idolatría impide que se le trate como un asunto plebeyamente terrenal.

"Estiércol del diablo" lo llamaron sabiamente los aborígenes de la Tierra de Gracia.

Esto explica el debate que por estos días tiene lugar en México, cuyo escenario es el Congreso, donde los adoradores del oro negro libran una batalla surrealista, bajo el comando de Andrés Manuel López Obrador, el líder que cada día pierde banderas porque confunde oposición con obstrucción. No obstante, las huestes patrióticas lograron paralizar el Congreso al grito de "Salvemos a Pemex".

Pero, ¿de quién quieren salvar a Petróleos Mexicanos? De una ley sometida al Congreso por el presidente Felipe Calderón, cuyo propósito no es otro que el de resolver sus problemas, con el respaldo del PAN y del PRI que, finalmente, se da golpes de pecho. Una solución de este y no del otro mundo.

Como, por ejemplo, contratar con compañías privadas para que construyan y operen refinerías y exploren y busquen petróleo en áreas submarinas, con tecnologías y recursos financieros que Pemex no posee. Para López Obrador esto es una manera de "circunvalar" la Constitución.

El petróleo, en una palabra, está en el santoral de López Obrador, quien solicita que el asunto se someta a referéndum, para mantenerse a flote a través de la agitación. Ninguno de estos apóstoles presenta alternativas. Que el Estado se enajene o que no haya refinerías, ni se busque el petróleo bajo las aguas del Golfo. Para impedir que el Congreso delibere y discuta y, si es del caso, apruebe la ley, los patriotas tomaron el Parlamento por la fuerza, con lo cual reconocen que es su argumento más eficaz.

Durante décadas, Pemex fue el paño de lágrimas de los gobiernos; se ocupaba de lo divino y de lo humano, arriesgando su solvencia como corporación del Estado.

Hizo de madre, de amante y también de celestina. Los gobiernos mexicanos siempre se encargaron (hasta ahora) de dejar a Pemex sin los recursos necesarios para financiar una infraestructura productiva de primer nivel. En Venezuela se vio a Pemex como ejemplo de lo que no se debía hacer. Ahora su producción está disminuyendo y carece de recursos financieros para enfrentar sus desafíos. Pemex tuvo ingresos por 100.000 millones de dólares en 2007, pero está en rojo porque financia el presupuesto federal en alta proporción. Con el precio del petróleo en niveles récord, Pemex acumuló deudas por 52.000 millones de dólares en la última década.

Un asunto que las vestales no puedan resolver sin comprometer su virginidad.

En Venezuela superamos ahora lo peor de Pemex. Pdvsa es el coto de caza mayor del Presidente de la República, como de un monarca del siglo XVIII. La privatización por otros medios. Con el petróleo a 100 dólares, a los 85 o los 90, ha quintuplicado su deuda que, según cifras oficiales, supera los 16.000 millones de dólares, sin sumar las acreencias del petróleo enviado a los camaradas en permanente estado de necesidad. Suple gasolina en el mercado interno a precios de hace 50 años. Un total de 800.000 barriles diarios que afuera tienen un precio de 130 millones de dólares, se venden aquí por 130 millones de bolívares. Una garantía de ruina nacional. "Los dineros del sacristán cantando vienen, cantando se van". "Roja rojita", está en rojo. Aviso: por las malversaciones de la revolución bolivariana, Pdvsa aterrizará fatalmente en el capital privado. Entre tanto, la gallina de los huevos de oro canta como gallo.






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