Un país cuartel

Por Venezuela Real - 29 de Abril, 2008, 12:26, Categoría: Militarización/Militarismo

ILDEMARO TORRES
El Nacional
28 de abril de 2008

Un tema siempre preocupante es el del rol de los ejércitos latinoamericanos, historia llena de dictaduras derivadas de golpes militares a regímenes democráticos, e incluyente de aberraciones como los ascensos que, saltándose méritos y antigüedades, Augusto Pinochet otorgara para tener en torno a él un cuerpo de generales dóciles, cómplices en su bestialidad criminal.

Muchos venezolanos nos asomamos por primera vez a la vida política, durante la dictadura de Pérez Jiménez, en la que las charreteras, los fusiles, los espías y la tortura, eran los elementos ostensibles del terror; y con la democracia creímos que se abría un período extraordinario de libertades, en especial la de la expresión del pensamiento, pero no tardó en hacerse palpable que aun dentro de ella había asuntos no abordables públicamente, y hasta uno tenido como "delicado" que era el referido a la institución castrense; de manera que dentro del quehacer cotidiano, la población quedaba como escindida en un sector civil y un sector militar, conocida y juzgada la vida de aquel e intocable la de éste; una división que se ha pretendido sea percibida como la de la honestidad y la corrupción, correspondiéndole al sector en armas la suma de virtudes.

Las restricciones se acentuaron a partir de las primeras denuncias formales de irregularidades administrativas en dicho ámbito, porque esas revelaciones contrariaban la idea de una sociedad con una mitad perversa y otra noble.

Los hechos desmitificaban tal dualidad, pero era mucho lo que pesaba la imagen militar idealizada de "garantes de los valores esenciales de nuestra nacionalidad".

En Venezuela se fomenta hoy abiertamente la corrupción militar, con la entrega de grandes cantidades de dinero a oficiales que las administran sin control alguno; con los ascensos y ubicación de compañeros de promoción o de aventuras golpistas del Presidente, en cargos clave; es decir, lealtades pagadas y sin que importe el grado de perversión que ello implica.

Se suma a esto la preparación de grupos paramilitares armados, que a la postre trazarán pautas a los profesionales: un ente amenazante para la ciudadanía, a la vez que degradante y ofensivo para los uniformados que creen genuinamente en sus respectivas carreras.

El comandante, de escasa formación, exige de sus subalternos asumir la condición de idólatras, ya uniformados en el atuendo y urgidos de serlo también en las ideas y la conducta. Asimismo, percibir cuán grave es el actual descrédito de la Fuerza Armada, lo lleva a querer que sea modificado el sistema educativo, y a la obstinación de imponer un nuevo diseño curricular, en el cual son manifiestos el predominio y la exaltación de fundamentos y prácticas militares; un descarado ejercicio de manipulación con el que pretende implantar su desbocado militarismo, dándoles a los suyos aunque sea en teoría un barniz de rectitud y reafirmando la falacia de una unión cívico-militar.

El presidente Chávez aspira a una Venezuela cuartel y es pertinente preguntarle si al proclamar que la Fuerza Armada "es roja-rojita" y que "cada vez lo será más", ¿se refiere a la institución respetable apegada a la Constitución nacional, fiel a ella y no a un caudillo?, o ¿es que califica así la legión paralela de milicianos, entrenados por cubanos de libre desempeño en instalaciones militares venezolanas?, o ¿se trata de la FAN reducida a partido armado de la revolución?, o ¿es que él alude a neoadoctrinados dispuestos a disparar su fusil contra el pueblo, por órdenes suyas?






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