El socio estatizador

Por Venezuela Real - 2 de Mayo, 2008, 14:25, Categoría: Economía

Ramón Sahmkow
TalCual
02 de mayo de 2008

La ola nacionalizadora del gobierno venezolano que ha arrasado desde el 2007 con empresas de telecomunicaciones, electricidad, cementeras, petroleras y siderúrgicas no la comparten Brasil, Argentina, Paraguay o Uruguay, los miembros del Mercosur, club al cual Venezuela todavía espera por ingresar con membresía plena

En enero de 2007, mientras el Gobierno venezolano anunciaba medidas de estatización contra las empresas eléctricas y de telecomunicaciones con inversiones estadounidenses, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Argentina, Alfredo Chiaradía respiraba tranquilo.

No había razón para preocuparse por el capital argentino en Venezuela, colocado principalmente en siderurgia y petróleo. Chiradía apuntaba que las inversiones estaban protegidas por el "acuerdo bilateral para la promoción y protección recíproca de las inversiones", aprobado por el extinto Congreso en 1995 con una duración de diez años.

Según el acuerdo "ninguna de las partes contratantes tomará medidas de nacionalización o expropiación" contra empresas de la otra "a menos que sean tomadas por razones de utilidad pública". Además establecía el "pago de una compensación pronta, adecuada y efectiva". El monto corresponderá al "valor de mercado", "será pagado sin demora y será efectivamente realizable y libremente transferible".

Técnicamente el acuerdo continua vigente, pues, como consta en el Libros Amarillo de los años 2005 y 2006 del Ministerio de Relaciones Exteriores, ninguna de las partes lo ha denunciado pasado el tiempo de validez, condición explícita en el artículo 12 del acuerdo para darlo por terminado.

Qué diría Chiradía un año después, cuando el Gobierno venezolano se prepara para tomar las riendas de Sidor de manos de la argentina Ternium, perteneciente al grupo Technit. Esta semana, directivos de la empresa se han reunido con funcionarios de alto nivel del Ejecutivo para definir la indemnización por las acciones de la siderúrgica, sin que se desprenda humo blanco.

En cuanto al pago, declaraciones confusas han cubierto el ambiente desde que se aprobó la nacionalización de Sidor la madrugada del 9 de abril. El ministro de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, fijó un monto máximo d! e 800 mi llones de dólares, que incluiría los pasivos, mientras los analistas internacionales calculaban el valor del complejo industrial en más de mil millones.

El domingo, el presidente Chávez preguntó "¿Qué se creen los dueños de esa empresa, que somos pendejos? Pues no. Dicen ellos que Sidor vale 4 mil millones de dólares. Yo me reí de eso. No voy a pagar ese monto porque esa empresa no los vale. Sidor antes era más grande". Pero durante un gabinete televisado el martes, instó a su equipo negociador a llegar a un entendimiento "por la vía del consenso, ganar-ganar".

En 2005, con la adquisición de Hylsa en México, Sidor en Venezuela y Siderar en Argentina, Technit conformó el holding Ternium, unión de –"ter" (tres) y "eternium" (eterno), en alusión a las tres acerías. Ahora, tras la compra de la mexicana Imsa en 2007 y sin la acería venezolana, la empresa retomará el origen del nombre.

OLA ARRASA MERCOSUR

La ola nacionalizadora del Gobierno venezolano que ha arrasado desde el 2007 con empresas de telecomunicaciones, electricidad, cementeras, petroleras y siderúrgicas sólo se ha visto en la actualidad en Argelia, Bolivia, Ecuador y Rusia. Pero no en Brasil, Argentina, Paraguay o Uruguay, los miembros del Mercosur, club al cual Venezuela todavía espera por ingresar como socio pleno.

Para un representante comercial de uno de esos países, las nacionalizaciones tienen un efecto inmediato en las empresas que invierten en el extranjero: cautela.

Aunque no hay una disposición del Mercosur que las rechace explícitamente, los países miembros dirigen políticas económicas distintas.

Estas directrices "se parecen a lo que pasó en Brasil y Argentina durante los gobiernos militares.

Luego vino la apertura y privatizar todo. En Argentina eso paró y Brasil redujo el ritmo y es más cauteloso". Del mismo m odo, en diez años los aranceles a las importaciones cayeron en Brasil de 90% a 12 por ciento.

"El Mercosur, en sus directrices, es para liberar todo entre sus miembros", dijo la fuente, aunque las asimetrías que dividen al grupo mantengan todavía protecciones en el intercambio de bienes y servicios y no se pueda hablar francamente de una zona de libre comercio.

El ingreso de Venezuela al Mercosur todavía espera por la aprobación de los parlamentos de Brasil y Paraguay. En el pasado, las intenciones de Chávez chocaron con la! argumen tación política de diputados y senadores que acusaban al presidente venezolano de intervenir en los asuntos internos de países de la región. Ahora, sin embargo, se introduce un elemento estrictamente económico: el socio del norte como un destino incierto de las inversiones.

La Unión Industrial Argentina, que aglutina al sector empresarial gaucho, advirtió de las consecuencias negativas de la estatización, tanto en las inversiones como en la relación regional.

"La integración de Venezuela como socio del Mercosur requiere, sin duda, relaciones comerciales amigables y de confianza mutua y respeto a las inversiones recíprocas, señaló en un comunicado. La medida "generará, sin duda, un impacto negativo en aquellas empresas que iniciaron o buscan iniciar proyectos de complementación productiva bilateral".

Aún así, Sanz señaló que la medida "no tiene ligación con la entrada de Venezuela al Mercosur". En efecto, hasta ahora ninguno de los gobiernos el Mercosur ha emitido opinión alguna en contra de la decisión adoptada por la administración Chávez de renacionalizar Sidor. Nadie ha sugerido siquiera que la medida pueda comprometer el ingreso del país a la unión aduanera.

Los brasileños, por ahora, se mantienen menos susceptibles de las reformas económicas implantadas por el Gobierno. En 2007, el grupo Ultra adquirió por 14 millones de dólares la fábrica de productos químicos Arch Chemicals en el estado Zulia, y el holding acerero Gerdau compró Siderúrgica Zulia. Solo la oferta de la multinacional acerera Vale do Rio para adquirir una planta de carbón se frenó.

Además, Braskem, filial de Petrobras, anunció un proyecto de un complejo petroquímico en conjunto con Pdvsa por 2,5 mil millones de dólares, que todavía está en papel.


 





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