Ruth Capriles
Megaresistencia.com
07 de mayo de 2008
Ayer, (no tiene fecha pero puede haber sido el viernes 2 de Mayo ) el
Ministerio de Educación Superior cayó en masa sobre la Universidad
Católica para inspeccionar todo: desde los planos de planta física,
pensa de pre-grado y postgrado, cuentas, evaluaciones, proyectos,
rendimientos, etc.
Montones de inspectores revisaron todos los espacios, visitaron
todas las oficinas y husmearon en todos los rincones. Creo que están
haciéndolo sobre todas las universidades autónomas y supongo que muy
especialmente sobre aquellas donde se manifestó un movimiento opositor.
Tengo entendido (y esto no lo supe por la Católica, sino por otras
fuentes) que lo que están pretendiendo es negociar el registro único de
universidades y la distribución oficial de la inscripción universitaria
con la aceptación de la duplicación de matrícula. Es decir, plantean
que las universidades privadas pueden inscribir a quienes quieran
estudiar allí siempre y cuando doblen la matrícula con los inscritos
oficiales. E imagino que el lomito ofrecido será el subsidio para esa
población "oficial" ingresada a juro.
No sé qué harán las universidades, pero es evidente que aceptar eso
será desmejorar la educación superior y someterse a la polarización de
la población estudiantil. Los salones de la universidad católica ya
están sobre poblados. ¿Cómo podremos enseñar a 100 alumnos en una misma
clase? ¿Cómo podrán los espacios físicos (baños, cafetines, jardines)
acomodar al doble de la población existente actualmente?
En 1994, acabado de salir de la cárcel por el maleficio de Caldera, el
actual presidente dijo en Cuba que su propósito era polarizar
Venezuela. Es obvia la intención actual de polarizar al interno las
universidades: Que en lugar de luchar contra la opresión del régimen,
luchen los jóvenes entre ellos mismos.
Con el mito del diálogo y la tolerancia, imagino que las
Universidades irán corriendo la arruga, aceptando las condiciones
impuestas, pensando que ya lo atajarán después. Yo temo que después
será demasiado tarde y serán propiciados conflictos internos nunca
vistos entre nosotros.
He dedicado toda mi vida a la educación, en universidades públicas
y privadas. He intentado adaptar mis prácticas docentes a los
requerimientos institucionales y estudiantiles; he modificado mis
conocimientos y prácticas acorde con los tiempos y las necesidades
locales y ha sido mi permanente empeño educar para entender y mejorar
nuestro país. Estoy dispuesta al cambio y creo en el poder de la
palabra y el entendimiento que ella permite entre los seres humanos.
Pero no me hablen más de "diálogo" cuando uno de los factores no es
democrático ni pretende entendimiento sino doblegación; cuando el
diálogo es, si acaso, apenas una negociación agónica por la
sobrevivencia.
!Qué diálogo ni qué ocho cuartos! Diálogo hay cuando los factores
intervinientes se escuchan unos a otros; cuando comparten las mismas
reglas de juego. Aquí lo que hay es inmiscuencia, interferencia,
opresión. Me parece bien que "la sociedad civil presente sus
observaciones" sobre el proyecto gubernamental para una educación
opresiva, pero no para dialogar, porque el gobierno no escucha, sino
para resistir y decir No de una vez por todas!
Advertencia: Lo anterior es exclusiva opinión personal y no
representa las instituciones donde trabajo ni al restante de sus
miembros