Asuntos particulares

Por Venezuela Real - 18 de Mayo, 2008, 19:57, Categoría: Gente de Chávez

MILAGROS SOCORRO
El Nacional
18 de mayo de 2008

Las dos rosas anunciaban lo peor. Aquellas flores rojas estampadas en el fondo del texto prometían que el aviso del Ministerio para la Mujer, dedicado "A las madres en su día", superaría todas las marcas en materia de ramplonería y mal gusto. Lo que no esperábamos es que se escurriera por un inesperado cauce de irresponsabilidad y franca estupidez.

Todo iba bien. Las frases citaban vagamente el cancionero de la izquierda antropológica ("alzamos con fuerza nuestras voces para expresar el llamado universal"); evocaban al Popul Vuh ("las que damos vida"); hacían la inevitable parada en la guerra (desde luego, postulándola como algo indeseado); y desembocaban en los acostumbrados esperpentos verbales ("y en cada país, las madres y los padres puedan acunar a sus hijas e hijos con una canción de paz"), con lo que el lector se imaginaba al alto mando de, pongamos, Zimbabue, en el trance de ser acunado por sus progenitores. Estábamos disfrutando la cosa. Casi podíamos oír las risotadas de los redactores a quienes había sido encargada la tarea de pergeñar el mensaje.

No diremos que era una gran experiencia, pero nos deparaba una sonrisa de conmiseración. Que nunca está demás.

En eso comienza un nuevo párrafo que dice: "Expresamos nuestra solidaridad con todas las madres que viven una situación particular que dificulta la plena realización de sus sueños". Ahí se nos congeló la risita. La ministra María León tiene la cara dura y lo demás es cuento. Hay que ser muy descarada para dirigirse a las madres de Venezuela y referirse al hecho de que la inmensa mayoría no puede realizar sus sueños pero, en vez de pedir perdón por ello, reconocer la incapacidad, el desvío de los fondos tantas veces prometidos en programas como la Misión Madres del Barrio, una de cuyas principales tareas es publicar remitidos para excusarse por la tardanza en la asignación del estipendio prometido... en vez, en fin, de admitir el fracaso y presentar la renuncia, el mensaje de la ministra da un giro asombroso, una de esas vueltas de tuerca que quitan el aliento a las audiencias de todas las épocas.

En lugar de conceder que las masas femeninas venezolanas son rehenes de una trágica situación particular de la que la funcionaria es cómplice, lo que dice a continuación es: "Especialmente afirmamos nuestro apoyo a las madres, hijas y esposas de los cinco héroes cubanos secuestrados por el imperio y demandamos por el derecho que tienen a ver y abrazar a su familia".

Ahí se me cortó en seco la diversión que me proporcionaban las cursilerías de la ministra León. ¡Apoyo a las madres y esposas de los cinco héroes cubanos...! En el mensaje del Día de las Madres de Venezuela.

De regocijo a perplejidad y de ésta a indignación. Cuántas madres venezolanas sabrán quiénes son los cinco héroes cubanos y los distinguen, por ejemplo, de los Cinco de Jackson. Pero aun si todas supieran perfectamente quiénes son estos tipos y no los confunden con Pedro, Pablo, Chucho, Jacinto y José, ¿están en el centro de la atención de las mujeres venezolanas? ¿Acaso no tenemos por aquí otras angustias y otras prioridades? ¿Cuántas madres conoce la ministra León que no pueden abrazar a sus hijos porque fueron asesinados por el hampa? Y cuántas darían años de vida para abrazar a sus esposos e hijos que permanecen secuestrados por criminales comunes y su variante guerrillera.

Hay que ser muy indolente, muy insensible y muy adulante para publicar una salutación de Día de las Madres y afirmar "muy especialmente" el apoyo de un ministerio venezolano a cinco tipos que no son asunto nuestro. Por lo menos, no nos conciernen más que los centenares de periodistas y disidentes cubanos presos en las ergástulas de los Castro, quienes, por cierto, tampoco pueden abrazar a sus hijos.

No contenta con la estulticia expuesta, la ministra, embalada en el tobogán de la sandez, solicita "llenar de flores las casas y los centros de trabajo, de modo que las rosas, las hortensias, los claveles, las margaritas y cada pétalo (...) manifiesten a las madres nuestro agradecimiento". Y resulta que en la floristería Galipán, sita en el mercado de Catia, una docena de rosas cuesta 48 bolívares fuertes. La de claveles, 24. Y la de margaritas, 25.

¿Quién podría pagar esto? Ministra, con un par de rosas, usted es una gran farsante.





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