Maritza Izaguirre: "La Sidor pública tendrá que invertir $ 100 millones al año"

Por Venezuela Real - 21 de Mayo, 2008, 15:19, Categoría: Economía

ANDRÉS ROJAS JIMÉNEZ
El Nacional
21 de mayo de 2008

Entrevista » Maritza Izaguirre
A criterio de Izaguirre, deben mantenerse las inversiones para consolidar la capacidad de producción de la siderúrgica, pero le preocupa que no se retenga al recurso humano. Advierte sobre una radicalización del capitalismo de Estado

La vuelta que ha dado la Siderúrgica del Orinoco en una década colocó a Maritza Izaguirre como protagonista y espectadora. Desde un cargo público –como funcionaria del segundo gobierno del presidente Rafael Caldera– vivió la privatización de Sidor. Diez años más tarde, desde una posición en el sector privado, presencia cómo esta empresa vuelve a ser del Estado.

"Aspiramos a que el esfuerzo realizado no se pierda y que el aprendizaje de muchos en el manejo eficiente de una planta industrial de gran complejidad debe quedar en el país", comenta Izaguirre. "Nuestra preocupación es porque la nueva administración logre retener los recursos humanos, en especial jóvenes, que han demostrado capacidad, compromiso y responsabilidad en el desempeño de tareas difíciles y complejas, ejemplo de que en Venezuela nuestros recursos, cuando se exige, pueden operar bajo las reglas de una moderna cultura industrial".

–¿Sidor es mejor hoy día que hace 10 años cuando fue administrada por el Estado?
–Luego de la privatización, la empresa ha sufrido profundos cambios, como la gestión del proceso productivo, la cual obligó a incrementar los gastos en mantenimiento y rehabilitación de equipos, formación de recursos humanos, inversiones para sustituir equipamiento obsoleto e introducir gradualmente la automatización de los procesos clave, destinados a mejorar e incrementar la capacidad instalada.


–¿Cuánto se invirtió?
–Se llegó a invertir en los 10 años algo más de 940 millones de dólares.

–En su artículo publicado en la sección de opinión de El Nacional (15/04/2008) usted menciona como aporte central la innovación y el cambio tecnológico. ¿En qué aspectos en concreto se traduce esa contribución?
–La inversión en equipos, por ejemplo en sistemas automatizados, conlleva introducir programas para ejercer el control de los procesos; lo anterior conduce no sólo a la adquisición de computadoras, sino también al diseño de programas, su aplicación, la calificación de los técnicos y operarios. En otras palabras, la introducción de una nueva cultura de gestión basada en el conocimiento.


Por ello el grupo cuenta con una gerencia especializada, la cual está en capacidad de identificar obstáculos en el proceso que requieren de solución técnico científica y para ello dispone tanto de capacidad instalada interna o, en su defecto, suscribe acuerdos con centros de investigación externos; en nuestro caso, algunas universidades nacionales han cooperado en proyectos específicos. En estos años, más de 40 solicitudes de patente han sido presentadas ante los entes oficiales, lo que muestra el avance en la creación de soluciones propias.

–¿Por qué en ese mismo artículo dice que no se modificaron viejos patrones de la conducta sindical?
–En general, los procesos de privatización de los años 90 fueron objetados por razones ideológicas. En nuestra cultura productiva, el modelo de capitalismo de Estado jugó un papel importante, en especial en la gestación del polo de desarrollo de la región con base en el desarrollo y transformación de los recursos naturales del sur de Venezuela. Por eso, a lo largo de estos años, diferentes grupos se opusieron a la gestión privada. La radicalización del modelo, en especial la migración hacia una economía con mayor control del Estado sobre el proceso productivo, incrementó las posibilidades de que se revirtiera la propiedad.


–¿No cree que hubo fallas en el manejo de las negociaciones y descansaban básicamente en las gestiones diplomáticas que pudieran hacerse ante el Gobierno de Argentina?
–El hecho de que el socio privado fuese latinoamericano protegió el caso, hasta que dejó de ser importante para la consolidación de la propuesta acerca del rol del Estado productor.

–En la campaña oficial se cuestiona la disminución del número de empleados. ¿Por qué se hizo la reducción?
–En general, en los casos de privatización uno de los obstáculos para mejorar la productividad lo constituyen las abultadas nóminas.

Es de todos conocidos que en general en una empresa pública, por razones de diverso tipo, el número de empleados es muy superior a los requeridos para la operación óptima de la planta, de allí que una de las primera medidas que se adopta sea la de reducir la nómina, y para ello se aplican diversas estrategias.

–¿Qué peso tenía la nómina de la siderúrgica sobre los costos?
–En el caso de Sidor ello llevó a la salida de algo más de 5.000 personas a un costo promedio de 60.000 dólares. De esta manera, luego de muchos años, la empresa con la mitad del personal logró alcanzar las metas establecidas en materia de producción del Plan IV; es decir, cerca de 4 millones toneladas de acero líquido en un año.

–También se cuestiona que el personal contratado no gozaba de beneficios laborales, ¿por qué mantener esa práctica laboral si desde que llegó el presidente Chávez al Gobierno fue cuestionada?
–Al reducir el personal se estimula la contratación de terceros, empresas de servicio, especializadas en tareas que pueden ser ejecutadas por personal contratado, fuera de nómina. Por lo tanto, los costos directos asociados a la nómina fija disminuyen. De otro lado, con este enfoque, la economía local se beneficia, al ampliar la red de proveedores, los cuales no sólo prestan servicio a la empresa privatizada sino también al resto de las empresas instaladas en la región.


–¿Los trabajadores "tercerizados" no gozaban de una buena remuneración o de los beneficios de quienes sí estaban en nómina?
–En nuestro caso, los contratistas recibieron capacitación y asistencia técnica con el fin de cumplir con las normas establecidas por la empresa y el Estado en materia de seguridad y fiel cumplimiento con las leyes nacionales. Incluso, en el tiempo se identificaron tareas que debían ser desempeñadas por trabajadores fijos, los cuales fueron absorbidos progresivamente a la nómina, que está determinado en la cláusula 97 del contrato colectivo. Uno de los problemas derivados del mecanismo consiste en las diferencias que se establecen entre los contratados y la nómina fija, por los beneficios derivados de la contratación. La experiencia indica que esta situación tiende a corregirse en el tiempo, en función de los resultados económicos del sector y de la acción vigilante del Estado.

–¿El incremento que se pedía para la convención colectiva era inviable de cumplir?
–El costo de la propuesta inicial superaba el valor de las ventas en un año, alrededor de 2,3 millardos de dólares. Por razones de dispersión del liderazgo sindical, la consolidación de una propuesta negociable tomó alrededor de cinco meses del año 2007, cuando se inició una discusión ordenada. Al final, la discusión se centró en las cláusulas económicas, la suma de las cuales se mantenía muy alta, incidiendo fuertemente en la estructura de costos.

–¿Las exigencias sindicales cómo se encuentran frente a otras filiales del grupo?
–Especialmente el costo unitario de la mano de obra superaba ampliamente lo que cuesta una hora hombre en países de la región. Por ejemplo, alrededor de 12 dólares la hora en Argentina y 9 dólares en México.

–¿Es cierto que estaban en desventaja con respecto a los beneficios de las empresas del aluminio?
–El retraso considerable en la aprobación del contrato llevó a que los beneficios distribuidos por otros contratos de la región superasen al contrato vigente.

Sin embargo, los empleados de Sidor, sindicalizados o no, socios de la empresa mediante el programa de participación laboral, recibieron ingresos adicionales producto de los excedentes de caja por valor de 20.000 bolívares fuertes en 2007.

Históricamente, el incremento de salarios de Sidor evolucionó por encima de la inflación y de los aumentos del salario mínimo.

–¿No cree que ese conflicto laboral fue el pretexto para nacionalizar, porque forma parte de una visión ideológica de la revolución?
–Definitivamente la decisión forma parte de una visión del modelo económico donde priva el control del Estado sobre los medios de producción.


–¿Cuál puede ser la consecuencia de la nacionalización de Sidor sobre el Estado y las finanzas públicas?
–La Sidor pública deberá mantener, y si es posible superar, las metas de producción previstas en el mediano plazo. O sea, alcanzar alrededor de 5 millones de toneladas de acero líquido; para ello deberá cumplir con el plan de inversiones que la programación estratégica estimó debía superar 100 millones de dólares por año, consolidar su capacidad de producir de manera eficiente y a costos razonables, en un entorno global cada vez más competitivo. Ante esto, se requiere continuar con la incorporación de tecnología, superar los obstáculos derivados de la calidad del mineral y vigilar estrechamente el costo de los insumos, entre ellos mano de obra.






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