Una opinión desatinada y deplorable

Por Venezuela Real - 28 de Mayo, 2008, 14:36, Categoría: Política Internacional

Adolfo Taylhardat
El Universal
28 de mayo de 2008

El único dirigente chavista hacia quien tengo cierto respeto es Alí Rodríguez. Por lo general se ha caracterizado por su sobriedad y su discreción. Mientras se desempeñó como Canciller se comportó con la seriedad y la circunspección que la naturaleza de esa función exige.

Sin embargo, no puedo dejar pasar, sin comentarlas, sus recientes afirmaciones ofrecidas en una entrevista de prensa, relacionadas con la conformación y el funcionamiento del Servicio Exterior.

A continuación lo que dijo Rodríguez Araque y los comentarios que me merecen sus desafortunadas aseveraciones.

Dijo que durante su permanencia en Cuba había seguido "de cerca la preparación de los funcionarios jóvenes del Ministerio de Relaciones Exteriores que son enviados a la isla para hacer maestrías en Relaciones Internacionales y ocupar puestos clave en la Cancillería cuando hayan aprendido la cartilla diplomática cubana".

Sobre este tema, recomiendo la lectura de mi artículo titulado "Diplomáticos Express", publicado en este diario el 15 de junio de 2006 a propósito de los "curso de inducción" de tres semanas que recibirían en Cuba jóvenes venezolanos para prepararlos para el cumplimiento "de los objetivos estratégicos contemplados en la nueva etapa de la revolución bolivariana en materia de política exterior". Cuando R.A. habla del aprendizaje de la "cartilla diplomática cubana" seguramente se refiere al lavado de cerebro a que son sometidos esos jóvenes.
 
R.A. agrega que esos jóvenes "estudian la historia de la diplomacia, de la economía, de las relaciones internacionales y todo lo que se ve en un postgrado".

¿Es que acaso esas materias -y muchas otras más- indispensables para la formación del diplomático no figuran en el pensum de las Escuelas de Estudios Internacionales de la UCV y de otras Universidades venezolanas? Esta afirmación es una muestra más del desprecio del régimen hacia las instituciones académicas venezolanas. Pero claro, hoy día lo que se hace en Cuba es mejor. Por otra parte, ¿cómo es que esos jóvenes hacen un postgrado cuando, hasta donde sabemos, muchos de ellos no tienen siquiera el pre-grado?

R.A. añade: "Desde luego que el estudio de la carrera diplomática es importante, pero no es esencial. Los mejores diplomáticos de la historia no estudiaron en la universidad".

Es verdad que muchos diplomáticos brillantes que registra la historia no pasaron por la universidad o no tuvieron ocasión de formarse en un instituto especializado. Hay personas excepcionales que se distinguen por su buen juicio, inteligencia y capacidad de negociación, condiciones indispensables en un buen diplomático. Evidentemente, cualquiera puede ser diplomático, pero un buen diplomático no se improvisa. Para ser buen diplomático, además de aquellas condiciones personales imprescindibles, se requiere una buena formación académica. La diplomacia se ha convertido en un oficio multidisciplinario que exige el dominio de muchos conocimientos que sólo se obtienen en las instituciones especializadas.

Mas adelante R.A. dice: "La diplomacia tiene que ser política porque eso es lo que hace un funcionario en el exterior. Las relaciones exteriores son las más políticas de todas las relaciones. El buen diplomático, antes que nada, tiene que tener una comprensión amplia y profunda de los intereses de la nación, para que pueda defenderlos. Además, debe tener conocimientos de la geopolítica mundial. A fin de cuentas, a la diplomacia le corresponde la tarea de proyectar la política interna".

Esto que dice R.A. resulta una perogrullada. Por supuesto que la actividad diplomática es esencialmente política y no puede estar desvinculada de la política interna. Pero tampoco debe estar politizada. De lo que se trata es que la política exterior esté dirigida a contribuir a impulsar el progreso y el desarrollo del país. La política exterior debe perseguir a aprovechar las oportunidades de la cooperación internacional y a promover las inversiones extranjeras, públicas y privadas que ofrecen las relaciones con otros países para contribuir a elevar las condiciones de vida de la población. Pero este no es el caso en la situación actual de Venezuela. Internacionalmente Chávez utiliza los instrumentos de la diplomacia venezolana para tratar implantar en otros países su proyecto político personal inspirado en el modelo cubano, valiéndose de los ingentes ingresos provenientes de la bonanza de los precios del petróleo.

A la pregunta del periodista acerca de si la Cancillería "arrincona" a los funcionarios de carrera, R.A. responde: "No se trata sólo de afinidad ideológica. Se trata de intereses políticos y ni siquiera son partidistas. Hay que ver cuáles son hoy los intereses políticos de Venezuela".
 
R.A. pretende ocultar la triste realidad de nuestro Servicio Exterior. Hoy día quien no está identificado con "el proceso", o si figura en las listas Tascón y Maisanta, no puede permanecer en el servicio exterior. Prácticamente todos los funcionarios de carrera han sido eliminados del servicio. Los pocos que todavía quedan es porque, o se han plegado a la "revolución" o porque han asumido una actitud de bajo perfil para no ser echados a la calle y perder el sustento de sus familias. Estos últimos, son los que, como dice el periodista, están "arrinconados", son humillados colocándolos en cargos o en funciones que no corresponden con su formación profesional ni con su capacidad o experiencia para forzarlos a renunciar. Es notorio y público el desmantelamiento que sufre la diplomacia venezolana y el proceso de ideologización a que son sometidos sus funcionarios. Chávez había ofrecido despolitizar y consolidar la profesionalización del Servicio Exterior pero lo ha convertido en fuente de favores políticos y en instrumento exclusivamente al servicio de su proyecto político personal.

En otra parte de la entrevista R.A. dice: "Más de 80% de los diplomáticos cubanos, cuando empezó la revolución, venía de la calle, porque los empleados que había dentro de la Cancillería en esa época respondían al régimen de Fulgencio Batista. Y la nueva política requería de nuevos funcionarios… puedo señalar que en el aparato público tienen que ingresar nuevas generaciones. Eso ocurre, más aún si hay un proceso revolucionario, con una nueva visión multipolar".

Después de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, al llegar al poder el primer gobierno de Acción Democrática bajo la presidencia de don Rómulo Betancourt, cundió en la Cancillería el temor de que sobrevendría una ola de sectarismo que conduciría a la destitución de los funcionarios del "antiguo régimen". Nada de eso ocurrió. La nueva democracia supo aprovechar la experiencia y la idoneidad de quienes se desempeñaban en el Servicio Exterior y abrió las puertas al ingreso de los internacionalistas egresados de la UCV. Así comenzó un proceso de profesionalización del Servicio Exterior que fue respetado por todos los gobiernos democráticos. Durante los 40 años de la era democrática se cumplió un exitoso proceso de profesionalización del Servicio Exterior que permitió a Venezuela contar con diplomáticos sobresalientes y de sólida experiencia. Durante ese período la diplomacia venezolana alcanzó un elevado y bien merecido prestigio y reconocimiento internacional. En los foros multilaterales la voz de Venezuela siempre fue escuchada con respeto, interés y atención y la presencia del país era solicitada por su objetividad, su ecuanimidad y por lo acertado de la conducta internacional del país.

Hoy día la diplomacia venezolana está dirigida desde La Habana. Las instrucciones a los funcionarios diplomáticos no se generan en el Ministerio de Relaciones Exteriores. No tengo prueba de ello, pero me aseguran que en la sede del MRE opera una Cancillería paralela integrada por funcionarios cubanos que planifican y deciden las posiciones que adopta el país en el escenario internacional. Hay denuncias concretas de que las embajadas venezolanas no mueven un dedo sin consultar a las embajadas cubanas. Además, en algunos consulados y embajadas venezolanas operan funcionarios cubanos. Tengo también información de que las embajadas venezolanas han sido convertidas en "células políticas". Cada Embajador se lleva consigo su propio "clan" o "tribu de funcionarios" que trabajan como operadores políticos del régimen.

Según R.A. "Un título universitario no hace a un diplomático. La necesidad de los académicos y de carrera es un prejuicio tonto".
 
Esta es quizás la afirmación más deplorable que hace R.A. en su entrevista. Es otra confirmación expresa y rotunda del menosprecio que tiene la "revolución bolivariana" hacia la excelencia y la meritocracia.  Es fácil imaginarse la frustración de los jóvenes estudiantes de estudios internacionales que han escogido esa carrera con la ilusión de servir al país como diplomáticos. La boina y la franela rojas -o haber sido conductor de autobuses- valen más que el título universitario. Nada importan las pifias, las indiscreciones ni los desaguisados en que incurren frecuentemente los diplomáticos del chavismo. Lo importante es contar con incondicionales dedicados exclusivamente a propagar el "bolivarianismo" del inquilino de Miraflores.





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