Del proceso a la cosa

Por Venezuela Real - 8 de Junio, 2008, 12:33, Categoría: Política Nacional

MASSIMO DESIATO
El Nacional
08 de junio de 2008

En la entrega de mayo decía que Venezuela tiene un gobierno revolucionario que todavía busca una sociedad que lo siga por el camino de la transformación radical del país. Equivale a decir que la gravedad de la situación estriba en que Venezuela perdió la última década (1998-2008): no logró un proceso revolucionario e impidió al mercado una evolución según la lógica globalizadora. Ni revolución, ni globalización. Estancamiento petrolero.

Estancado en su propio gobierno revolucionario que no se alimenta de una sociedad revolucionaria, Chávez se parece a un prestidigitador. Por más hábil y astuto que sea, no puede, sin embargo, evitar que el proceso se le haya transformado en cosa. El contenido real de la revolución bolivariana en su objetividad social es que su "pensamiento" comenzó con un tímido proceso, que nunca rebasó la agitación, para volverse una cosa que hay que empujar o arrastrar.

Como cosa que es, la revolución se opone a los procesos humanos. En un sentido radical, Venezuela sigue siendo la misma con la fachada de un nuevo socialismo. Ciertamente, la fachada es parte del edificio, es parte de la realidad, lo que obliga a tomar decisiones a favor de la ideología comunista más rancia; pero no deja de ser fachada, una delgada línea roja detrás de la cual se estiran las manos que quieren la "cosa". Los intereses más turbios, la corrupción de cuerpo y alma más repugnante, tejida por afán de lucro y resentimiento: el lucro como arma del resentimiento, y el resentimiento que trata en vano de satisfacerse con el lucro.

La cosa revolucionaria está resentida. El eslogan de democracia participativa y protagónica, de "revolución bonita", se derrite y deja ver la escueta realidad: una revolución que no ha sido traicionada, porque nunca pasó, en el mejor de los casos, de una utopía que nunca antes expresó a la letra su etimología: un "no lugar".

El gobierno revolucionario ha reducido el país a un "no lugar", que no sea el sempiterno pozo de perforación petrolero.

La revolución del "no lugar", de la "cosa" sin otro lugar que el latrocinio, dice detestar la globalización, pero sobrevive sólo gracias a ella. De no ser por el desarrollo capitalista de la China y la India jamás el precio del barril se hubiese ubicado donde está, y jamás la cosa hubiese podido ser el objeto de tantas manos interesadas en que la revolución se "cosificara". La revolución bolivariana es la expresión de una globalización deformada.

Tan fuerte es la reducción de proceso a cosa, que no ha habido en diez años una nueva representación de la realidad.

No hubo un trabajo teórico, que, al menos, en ausencia de una práctica concreta, de una veraz dialéctica sociedad-gobierno-nueva sociedad-nuevo gobierno, etc., revolucionara el reino de la representación, haciendo estallar la realidad de la Venezuela de siempre. Esta realidad, la antigua realidad, es que el país ha sido y sigue siendo la cosa de pocos, de los que pueden poner sus manos sobre la cosa para que no se vuelva "pública".

El secreto a voces de este comunismo alimentado por el turbocapitalismo es que la "cosa pública" sea reducida a la "cosa privada" de siempre, a la "cosa oligárquica" de los altos prelados de la revolución, en la enésima revolución de los oligarcas, esta vez "rojos, rojitos". Y si para eso hay que alterar el régimen de la propiedad privada, ¡que así sea, camarada!






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Junio 2008  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30       

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog