¿Por qué Hugo Chávez dijo lo que dijo?

Por Venezuela Real - 16 de Junio, 2008, 16:27, Categoría: Injerencia de/en Venezuela

SOCORRO RAMÍREZ
El Tiempo - Colombia
15 de junio de 2008

Yo soy un hombre de honor, no apoyaré grupo subversivo alguno contra gobierno democrático alguno". El Presidente de Venezuela les dijo a las Farc que dejaran las armas porque la situación interna de su país es compleja y porque su apoyo frentero a la guerilla le ha costado más de un rechazo en otros países. ¿Podría ser este un nuevo comienzo para las relaciones con Colombia?

La posición del presidente Hugo Chávez frente a la confrontación colombiana no ha sido la misma a lo largo de casi una década que lleva en el poder. Lo que pasa en Venezuela y en Colombia, lo que hacen Estados Unidos y los vecinos, ha creado las condiciones para tres fases en el objetivo de incidir sobre el conflicto de Colombia, al que considera decisivo para la consolidación y extensión del proceso bolivariano, por ser su mayor vecino, el más grande país andino y el más cercano a Washington. Las contundentes frases que pronunció Chávez el pasado 7 de junio, podrían mostrar que se está abriendo un cuarto giro.

Tres primeras etapas

En la primera fase, 1999-2003, de neutralidad, Chávez equiparaba a la guerrilla y al Gobierno, presidido entonces por Andrés Pastrana, al que denunciaba como representante de "la rancia y sanguinaria oligarquía".
 
Al mismo tiempo, rechazaba al Plan Colombia porque podría introducir un desbalance militar y metía a Estados Unidos en sus fronteras. En esta fase, en Venezuela se sucedían paros y sabotajes, seguidos por el golpe de estado, y en Colombia primaba el rechazo a los cambios en Venezuela, mientras las relaciones entre ambos países pasaban de una tensión a otra. Al llegar Uribe al poder, las discrepancias comenzaron sobre la naturaleza de la confrontación colombiana y las denuncias de apoyo venezolano a las guerrillas. Caracas, por su parte, temía que la cercanía de Uribe con Bush llegara a traducirse en interferencia al proceso bolivariano.

La segunda fase, de conciliación, se inicia en 2004, y va hasta noviembre de 2007. Una vez superado el golpe de estado, Chávez consolidó su poder y, gracias al auge de los precios del petróleo, comenzó a desplegar una intensa acción interna e internacional. Uribe, por su parte, mostró positivos resultados de su política de seguridad y altos índices de popularidad. Luego de las primeras tensiones, Uribe y Chávez comenzaron un acercamiento que incluyó mutuos guiños electorales y acuerdos de seguridad. Chávez, en Cartagena, el 10 de noviembre de 2004, afirmó enfáticamente: "Yo soy un hombre de honor, no apoyaré grupo subversivo alguno contra gobierno democrático alguno".

Ante las denuncias de reuniones de militares exgolpistas venezolanos en instalaciones colombianas, Uribe, en su encuentro con Chávez en Santa Marta, en diciembre de 2005, al tiempo que negó las solicitudes de asilo de seis militares venezolanos declaró: "El gobierno colombiano no permite que nadie vaya a armar conspiraciones contra un gobierno democrático y menos de un país hermano. Ni terrorismo contra Venezuela ni terrorismo contra Colombia".

Los dos gobiernos acordaron intercambiar la información que, habiendo sido obtenida por un organismo de inteligencia en su propio país, pudiera afectar al país vecino. A fines de 2005, un líder del ELN fue entregado al DAS en Cúcuta. En enero de 2006, Chávez y Uribe, desde La Paz, manifestaron su acuerdo en aceptar la petición de tres de los doce diputados secuestrados, de ser enviados como refugiados a Venezuela para salir de su dramática situación. En ese contexto y ante la presión nacional e internacional en favor del acuerdo humanitario, Uribe se equivocó doblemente, introduciendo a Chávez en el corazón del conflicto colombiano, y removiéndolo de manera abrupta. A partir de ese momento, las relaciones binacionales entraron en una tercera fase.

En la tercera fase, del 22 de noviembre hasta el 7 de marzo cuando ambos presidentes se reconciliaron en Santo Domingo, la tensión escaló peligrosamente cuando Chávez se alió con las Farc con un triple objetivo: la búsqueda de apoyo político a través de la liberación de secuestrados, la consecución del estatuto de beligerancia para la guerrilla y el aislamiento de Uribe.
El primero tuvo resultados contradictorios pues logró reconocimiento con la liberación de seis secuestrados, pero las pruebas de supervivencia mostraron el horror del secuestro y el fracaso del show de Emmanuel acabó por desacreditar la alianza.
En el segundo objetivo sólo consiguió el reconocimiento por parte de la Asamblea legislativa venezolana y del presidente nicaragüense. En cuanto al tercero, Chávez buscó alianzas para aislar a Colombia, aprovechando primero los reclamos de Nicaragua para llamar a conformar una fuerza militar regional con el pretexto de una supuesta amenaza colombo-estadounidense, lo que no logró, y luego, se sirvió de la crisis entre Colombia y Ecuador para empujar la confrontación hasta el extremo: cancelar relaciones diplomáticas y comerciales, movilizar a la frontera batallones de infantería y la fuerza aérea.

El aislamiento político del Gobierno colombiano que mostraron las reuniones de la OEA y del Grupo de Rio, donde el país quedó solo con Estados Unidos, por el mayor peso de la defensa de la soberanía que la de la legítima defensa, dio paso a la ofensiva de Bogotá con las denuncias derivadas de los computadores guerrilleros, que genera altos costos al presidente bolivariano.

¿Una cuarta etapa?

En la reciente toma de posición de Chávez inciden varios factores. En primer lugar, Chávez no puede multiplicar situaciones críticas, se ve obligado a atender los problemas venezolanos: inflación, desabastecimiento, desinversión, caída de exportaciones, baja de productividad petrolera, empresarial y estatal, mercado paralelo de divisas, sobrefacturación. Esos problemas económicos, sumados a la inseguridad cotidiana y al intento de endurecer el régimen con la propuesta de reforma constitucional, llevaron a tres millones de electores -que, en diciembre de 2006, habían reelegido a Chávez con la más alta votación a derrotarlo, por primera vez, en una de las diez jornadas electorales de su mandato.

La popularidad del presidente cayó del 65 al 37% y las encuestas de opinión indican que el 73% de los venezolanos rechaza el reconocimiento de beligerancia a la guerrilla y se avecinan decisivas elecciones. Según se desenvuelva la situación interna, Chávez se podría ver frenado o estimulado a incidir sobre Colombia en una u otra forma.

Segundo factor, en Colombia, Chávez no sólo perdió simpatías sino que en el año fatídico para las Farc se ganó una muy amplia animadversión por su alianza con esa organización, por el irrespeto al gobernante colombiano y por la amenaza de guerra. En el actual llamado pide la liberación de los secuestrados no como resultado de un acuerdo humanitario sino de la búsqueda de escenarios de negociación porque "la guerra de guerrillas pasó a la historia" y la guerrilla se le volvió un grave problema de seguridad. La llegada de 'Alfonso Cano' como jefe de esa organización es la ocasión propicia: "Cano, libera a los secuestrados a cambio de nada. Y eso pudiera ser el primer paso". Además, Chávez quisiera volverse a colocar como un factor de peso en la resolución del conflicto colombiano. De pronto el paso de la conducción rural de 'Marulanda' al estilo urbano de 'Cano' mueve a las Farc antes de que Chávez se vea presionado a deslindarse de ellos.

En tercer término, desde Washington, se acrecientan las denuncias contra el gobierno venezolano. Congresistas republicanos piden incluir a Venezuela en la lista de países que patrocinan el terrorismo, lo que podría generar sanciones económicas y bloquear las empresas venezolanas en Estados Unidos. El 23 de mayo 2008, Obama atacó a Chávez porque "ha sido muy perjudicial para la región" y dijo que antes de cualquier acercamiento pedirá "rendición total de cuentas" de la relación con las Farc. Y volvió la IV flota al Caribe.
Un cuarto aspecto muestra cómo las Farc se están perdiendo un momento histórico con el triunfo de opciones electorales de izquierda en Latinoamérica y obligan a Colombia a ir en contravía de la región.

Y en esos mismos gobiernos Chávez no ha encontrado eco a su alianza con las Farc. La misma Cuba parece ir en dirección contraria y Fidel no ha dudado en cuestionar la validez de la guerrilla. Por otra parte, el Consejo de Defensa Suramericano impulsado por Brasil y acogido en la cumbre de Unasur podría limitar la acción venezolana e incidir sobre la colombiana. Tal vez por eso Chávez agregó: "A estas alturas en América Latina está fuera de orden un movimiento guerrillero.

Sopesadas las razones anteriores, en las recientes declaraciones del presidente bolivariano pesa no solo la situación venezolana sino también muy variados factores internacionales. Ojalá que si se abre una cuarta fase sea como resultado de que Chávez haya comprendido que para la consolidación del proceso bolivariano es necesario que las Farc asuman su compromiso con la paz en Colombia.





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