Una historia mal contada

Por Venezuela Real - 22 de Junio, 2008, 11:23, Categoría: Política Internacional

Fernando Ochoa Antich
El Universal
22 de junio de 2008

Cristina Kirchner está convencida de la mala memoria de  los argentinos. Sin sonrojarse en lo más mínimo, en un discurso que le escuché, utilizó la polémica figura del general Juan Domingo Perón, de una manera muy particular, para favorecer sus intereses políticos en medio de la crisis nacional que enfrenta su gobierno.  Nadie puede justificar el bombardeo que la Marina argentina realizó a la Casa Rosada el 16 de junio de 1955 con la finalidad de asesinar al general Perón, causando más de trescientos muertos. Tampoco, el golpe de Estado que puso fin a su gobierno el 16 de septiembre de ese mismo año. El peronismo había ganado las elecciones de 1951 de una manera indiscutible, dejando muy en claro que la mayoría del pueblo argentino respaldaba su acción de gobierno. Todo eso es verdad, pero Cristina Kirchner olvida que la exagerada radicalización de la política gubernamental de ese tiempo abrió una inmensa crisis política, social y económica que todavía no ha sido superada  por Argentina. 

La presidenta Kirchner criticó también las asonadas militares argentinas, señalando equivocadamente que la protesta nacional que enfrenta su gobierno tiene objetivos conspirativos. La verdad es otra. La protesta ha surgido como consecuencia del total desprecio de su gobierno por el diálogo y el consenso.  En esa parte de su discurso también utilizó la figura de Perón, sin querer recordar que él fue siempre un gran conspirador que politizó las Fuerzas Armadas Argentinas haciéndole perder su sentido profesional. Es imposible olvidar que Juan Domingo Perón fue factor en la conspiración de 1930 en contra del gobierno civil presidido por ese gran argentino que fue Hipólito Irigoyen. Además, fue el creador y líder indiscutible de la logia militar llamada Grupo de Oficiales Unidos,  de tendencia nacionalista y anticomunista, y de nuevo figura fundamental en el golpe de Estado dirigido por el general Edelmiro Farrel, en 1944, en contra del general Pedro Ramírez. Justamente, esa destacada actuación conspirativa lo hizo figurar como vicepresidente y ministro de Guerra.

Cristina Kirchner debería analizar detalladamente las circunstancias sociales y políticas que rodearon el derrocamiento del gobierno del general Perón para evitar repetir esos errores. Los golpes de Estado militares nunca se dan en frío. Se necesita un ambiente de desajuste social para que los conspiradores puedan tener éxito. El primer gran error de Perón fue la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente para establecer la posibilidad de la reelección presidencial durante su primer período de gobierno. A objeto de alcanzar el triunfo hizo aprobar un conjunto de medidas en el orden económico y social que significaron un avance importante en los derechos del trabajador y la mujer, pero que perjudicaba directamente a los sectores de capital, tanto industriales como del campo. La crisis política y social se desató en 1952, coincidiendo con la muerte de Eva Duarte.

Las posiciones se radicalizaron. En 1954, estalló el conflicto con la Iglesia argentina cuando esta decidió apoyar a un partido socialcristiano y en respuesta Perón aprobó el divorcio y suprimió la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas. El 11 de junio de 1955, la tradicional procesión  del Corpus Christi se transformó en una multitudinaria manifestación antiperonista. El descontento en los sectores católicos alentó la disconformidad militar y se inició la conspiración. El primer intento de alzamiento de las Fuerzas Armadas se concretó el 16 de junio con el bombardeo de la Plaza de Mayo por parte de la Marina con el objeto de asesinar a Perón. Por la noche, grupos de peronistas quemaron en represalia las principales iglesias de la capital. El general Perón trató de impedir la violencia, pero la situación se encontraba fuera de control. El 16 de septiembre de 1955, las Fuerzas Armadas tomaron el poder expulsando a Perón de la Argentina. Su exilio duraría 18 años. 

A partir de ese momento empezó para la Argentina un doloroso ciclo de su historia. Dictaduras militares, cortas  transiciones democráticas, vergonzosos gobiernos como el presidido por el mismo Perón después de su regreso del exilio, la imposición como vicepresidente de su esposa, la muerte de Perón, el derrocamiento de la presidenta Isabel Martínez, la dictadura militar de Videla, la dolorosa derrota de Galtieri en las Malvinas y pare usted de contar. El gran perdedor en esa tragicomedia siempre ha sido el pueblo argentino. Esta es la triste historia que parece haber olvidado la presidenta Cristina Kirchner, la cual inició su período de gobierno con el inaceptable precedente de heredar la presidencia de su esposo, y el de haber provocado un enfrentamiento social y político de consecuencias impredecibles con un grupo social  tan importante como es el sector agropecuario argentino. Enviar al Congreso Nacional  la polémica ley sobre el impuesto a las exportaciones es un buen consejo, pero mantener el enfrentamiento nacional lo único que puede conducir es a repetir dolorosos acontecimientos de la historia argentina. Ojalá la cordura impere en todos los sectores. El sufrido pueblo argentino lo merece.
 






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