Orquesta juvenil abre nuevos horizontes a niños de Venezuela

Por Venezuela Real - 26 de Junio, 2008, 19:31, Categoría: Prensa Internacional

IAN JAMES
El Nuevo Herald
25 de junio de 2008

SAN SEBASTIAN DE LOS REYES, Venezuela -- Con un estuche de violín colgado de su hombro, Daniela Fagúndez, de diez años, atraviesa patios embarrados donde las gallinas buscan comida entre los plátanos y hay ropa colgada de los alambrados, secándose.

Hija de un obrero de la construcción que no terminó la secundaria y de una mujer que limpia casas, Daniela no es la típica estudiante de música clásica. Pero descubrió un nuevo mundo a través de la música y sus ojos se iluminan cuando habla del violín que recibió gracias a un programa único que cambió su vida.

"Este es el regalo más bonito que he tenido", dice orgullosa. "En el futuro me gustaría mucho dirigir la orquesta".

La niña participa en un elogiado programa de enseñanza de música clásica, con una red nacional de orquestas que convirtió a Venezuela en una inusitada cuna de talentos.

Se lo conoce como "El Sistema" -su nombre oficial es Sistema Nacional de Sinfónicas Juveniles e Infantiles- y ha pasado a ser un modelo imitado en muchos países sobre cómo conseguir que los menores de edad se entusiasmen con la música clásica.

Daniela integra una orquesta de niños de entre seis y 12 años que ensaya por las tardes piezas como la Sinfonía Número Siete de Beethoven o la Obertura "Gitana" de Merle J. Isaac a la sombra de un mango en el patio del viejo colegio.

Muchos de los estudiantes son de familias humildes que no podrían costear la compra de instrumentos ni la contratación de profesores. Una planta de cemento y un criadero de pollos son las principales actividades de este pueblo, en el que la música le está abriendo nuevos horizontes a los menores.

El Sistema comenzó a funcionar en 1975 y ha sido subsidiado por los gobiernos que se sucedieron desde entonces. Es el sueño de un economista, músico y ex legislador visionario, José Antonio Abreu, quien fue impulsado por la convicción de que todos los niños deberían recibir una educación musical de calidad.

En la actualidad hay unas 150 orquestas juveniles y 70 infantiles en el país. El Sistema tiene enrolados unos 250.000 niños, una cifra extraordinaria en una nación de 27 millones de habitantes.

El producto más cotizado de esta red es el carismático conductor Gustavo Dudamel, quien alcanzó fama mundial con apasionadas interpretaciones en salas de concierto desde Nueva York hasta Berlín. Este joven prodigio de 27 años, de cabello largo y enrulado, que salta en el aire mientras conduce, se hará cargo de la dirección de la Filarmónica de Los Angeles en septiembre del 2009.

"El Sistema me ha dado todo. Me dio la posibilidad de tener un camino en mi vida con la música, y la música siempre ha sido primordial en mi vida", señaló Dudamel. "Yo soy El Sistema. Cada uno de esos muchachos son El Sistema y han sido transformados por la música".

Dudamel y la orquesta venezolana recibieron estruendosas ovaciones en dos conciertos a sala llena en noviembre pasado en el Carnegie Hall de Nueva York.

El director ejecutivo del Carnegie, Clive Gillinson, dijo que los intérpretes disfrutaban tanto con la música que por momentos bailaban con sus instrumentos.

Esta revolución musical comenzó hace más de tres décadas con 11 alumnos de Abreu. Ensayaban en el salón de una escuela, en un garage y en espacios que les prestaban.

"Creció muy rápido. Ya ese primer año se pudo tener una orquesta de 100 muchachos", recuerda Abreu, quien comenzó a fundar una orquesta tras otra en todo el territorio nacional.

El método de enseñanza es sencillo. Todos los niños son admitidos, incluso chicos de tres años que cantan, tocan el xilófono y hacen otros ejercicios. Se les asigna un instrumento según sus inclinaciones y aptitudes. El instrumento es gratis en la mayoría de los casos si las familias no pueden pagarlo.

Los estudiantes aprenden mayormente practicando. Se les enseña teoría a medida que van progresando. Muchos de los profesores son producto del mismo sistema.

Hay similitudes con el método de Suzuki, creado por Shinichi Suzuki, que postula que el niño debe aprender a disfrutar de la música oyéndola y tocando instrumentos en un ambiente familiar, a la edad más temprana posible.

Los profesores locales dicen que su programa tiene sus propias características y pone énfasis en el progreso colectivo. El amor por la música y el esfuerzo son dos principios básicos, resumidos en la inscripción que tienen las medallas que se da a los integrantes de la orquesta y que dice: "Tocar y Luchar".

Dudamel no es el único músico de talla mundial que produjo el sistema. El bajista Edicson Ruiz, de 23 años, comenzó a tocar con la prestigiosa Filarmónica de Berlin cuando tenía 17 años.

No se busca que todos los estudiantes lleguen a ser músicos profesionales. Abreu dice que el programa representa "un oasis de formación" que le cambia la vida a los niños, alejándolos de los peligros de sus barrios.

Los profesores dicen que muchos alumnos son hoy exitosos médicos e ingenieros.

En las prisiones de Venezuela se han formado también orquestas mediante las cuales se busca rehabilitar a los reclusos.

El Sistema recibió amplio reconocimiento internacional, incluido el Premio Príncipe de Asturias para las Artes en mayo.

Sus músicos dan a conocer los métodos del sistema en orquestas de toda Latinoamérica y hay programas parecidos en sitios tan distantes como California y Escocia.

La Filarmónica de Los Angeles creó una orquesta juvenil y se propone crear muchas más en barrios humildes.

"La música clásica como tal tiene un poder, un poder de cambio en el ser humano. Y eso es exportable a todo el mundo", dijo Dudamel.

Abreu calcula que el programa representa una inversión de unos 60 millones de dólares anuales, aportados mayormente por el estado.

El gobierno de Hugo Chávez considera el sistema un símbolo del éxito nacional y apoya sin reservas el programa.

En el pueblo de San Sebastián de Los Reyes, los niños no tienen que buscar demasiado para encontrar alguien a quien emular. Tienen a Johnny Cubides, de 40 años y quien dirige la escuela de música, en la que fue admitido cuando tenía diez años.

Cubides ayuda a los niños a afinar sus instrumentos delante de una pared con un mural de Beethoven que dice: "Con la música logramos todos los objetivos deseados".

Daniela se toma las clases muy en serio.

Lleva un año estudiando el violín y tiene callos en los dedos de tanto practicar.

Se la ve feliz mientras observa los ensayos de un grupo de estudiantes mayores. Cuando se le pregunta qué es lo que le gusta de esa música, responde: "La energía".

"Quiero pasar para la juvenil para tocar canciones como tocan ellos", expresó. "Tienen mucha fuerza para tocar. Mucha alegría".





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